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Velasco, el político, vs. Fontaine, el tecnócrata: Harvard vs. Chicago

por 15 noviembre, 2012

Velasco, el político, vs. Fontaine, el tecnócrata: Harvard vs. Chicago
El ex titular de Hacienda habló como candidato: advirtió sobre la "Enfermedad Holandesa", habló de la desigualdad y criticó el modelo de desarrollo. Fontaine fue ortodoxo y mostró que sigue siendo un duro.
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Firme en su idea de ser el candidato presidencial de la Concertación, el ex ministro de Hacienda de Michelle Bachelet, Andrés Velasco, está abandonando rápidamente su condición economicista para transformarse en un político puro.

Ayer en un seminario organizado por Corpbanca, enfocado en visualizar el futuro de la economía latinoamericana, compartió mesa con el ex ministro de Economía de Sebastián Piñera, Juan Andrés Fontaine, y se esforzó por marcar diferencias con el ortodoxo integrante de los economistas nacidos al alero de la Universidad de Chicago, creadores del modelo neoliberal en Chile.

Velasco enfocó su discurso en la excesiva desigualdad, la misma que en 2009 aseguraba estaba bajando en Chile gracias a las políticas del gobierno en el que participó. Ironizó con que tenía diferencias con Fontaine debido a la condición de “Chicago boy” de Fontaine y cuestionó el modelo de desarrollo chileno dependiente de la exportación de cobre.

Incluso criticó la poca inversión de las empresas privadas en innovación y tecnología y alegó que las cifras de desempleo no reflejan la cruda realidad en Chile.

Fontaine no se movió de su paradigma tecnócrata, resaltando la necesidad de atraer inversión extranjera, aprovechar los precios de los commodities, flexibilizar el mercado laboral para elevar la productividad y hacer más eficiente el aparato público.

Velasco abrió los fuegos y haciendo pesar su condición de precandidato. Aunque debía partir Fontaine, pidió abrir y apenas terminó de hablar se retiró, habló con la prensa y después de algunas preguntas de los periodistas dijo que si querían escuchar más, ingresaran a su sitio web de candidato.

En su presentación, mostró que sigue buscando el tono de estadista para su campaña, deslizando que los temas coyunturales se los dejaba a Fontaine. “Quiero hablar de América Latina, pero no quiero hablar de los próximos 12 días ni 12 meses, sino de los próximos doce años. Sospecho que Juan Andrés va a tener mucho que decir acerca de los altibajos de la macro en América Latina”, anunció.

Señaló que un diagnóstico optimista diría que estamos viviendo “la década de América Latina”, que se aprendió a ser ordenado con las platas en los ministerios de Hacienda y que ha bajado la inestabilidad política.

Con un público empresarial afirmó que ya no se veían las “dictaduras” y “golpes” de 20, 30 o 40 años atrás en la región.

Asimismo, sostuvo que han entrado en los últimos años casi US$ 50 mil millones trimestrales a la región y destacó que la inflación está controlada y las tasas bajas, como igualmente precios de commodities altos.

Su inicio optimista era estratégico

“Podría dejar la charla hasta aquí, decir cuánto hemos progresado, las cosas están mejor que lo que estuvieron, hay un conjunto de países que les ha ido bien, descorchemos la champaña. Quizás nuestros anfitriones (CorpBanca) querían que yo hiciera ese papel, pero la verdad Fernando (Massú, gerente general del banco de Álvaro Saieh) que no sé si conviene ese papel, salir con los pompones en la política puede servir, pero no necesariamente en la economía”, advirtiendo que esa mirada tan optimista de la región como vamos es “peligrosa”.

Velasco matizó reiteradamente este escenario tan alegre sobre el futuro de la región advirtiendo que las cuentas alegres se concentran más en países vinculados a la evolución de precios de materias primas, como Chile.

Incluso le bajó el perfil a la importancia de las políticas prudenciales en gestión macroeconómica en la región, adjudicando la principal relevancia a los precios del cobre.

Luego señaló que existe mucha heterogeneidad en marcos macroeconómicos en la región y que eso no depende del color político de los gobiernos, observando que hay que ponerse en el evento de que en los próximos años el boom de los commodities se acabe, por lo que recomendó apostar por mejorar la productividad.

En esa línea, destacó cifras poco entusiastas de la brecha de productividad entre los países de la región y Estados Unidos, asegurando que esto no debe explicarse como un producto únicamente de fallas en la gestión de las políticas públicas.

Criticó la falta de inversión en tecnología en las empresas, la falta de inversión en capital de riesgo. “Antes que echemos la culpa a regulación y política reconozcamos que hay dificultades estructurales en los mercados de las empresas”, enfatizó.

Aunque faltaba su parte más política y hablando de cómo encontrar soluciones ironizó con la formación de Fontaine. “Tenemos una vieja discusión con Juan Andrés, yo tengo línea más heterodoxa… Este hombre que estudió en Chicago dice que está todo impecable… y va y se confiesa”, dijo.

Cuestionó el modelo de desarrollo chileno enfocado en el cobre, citando a su amigo, el profesor de Harvard, Ricardo Hausmann, asegurando que los países ricos llegan a serlo por diversificar su parrilla exportadora.

Y habló de desigualdad. Indicó que hay una lista larga de temas pendientes en la región, aunque sostuvo que “el que más incide en toda la vida de un país es la persistencia de la desigualdad. Ustedes dirán: eso es tema del ministerio de Desarrollo Social. Señores: si tomamos esa perspectiva, nos estamos equivocando”, dijo, asegurando que no será el cobre ni la soya ni ningún recursos natural lo que empujará el carro del desarrollo en Chile y América Latina, sino “el talento e inteligencia de los ciudadanos”.

“Si estamos desaprovechando el talento de mucha gente porque no tiene oportunidades de educación ni de ningún tipo, estamos haciendo algo malo para el crecimiento”, recalcó.

Para demostrarlo argumentó que, si bien las tasas revelan que hay “pleno empleo”, sería un “craso error”, creer que en esta materia la pega está hecha.

Aseguró que aún existen 3,5 millones de chilenos que estando en edad de trabajar no tiene trabajo o no están buscando, lo que impide mejorar el ingreso de las familias y sostiene bolsones de pobreza.

Ejemplificó que en el 10 % más rico de Chile casi el 80 % trabaja, mientras que en el 10 % más pobre la cifra no alcanza al 25 %. “La diferencia es apabullante, la pobreza dura no se está reduciendo porque el mercado del trabajo los excluye. Esto es terrible por razones sociales, económicas y políticas. Y se manifiesta en la distribución de ingreso que todos conocemos”, afirmó.

Cual estudiante ‘movilizado’ llevó el escenario al nivel más dramático, señalando que el ingreso per cápita del 10 % más pobre de Chile es de US$ 32 mensuales ($ 15 mil) mientras que en el 10 % la cifra llega a US$ 2.400 ($ 1,2 millón). “La brecha es de 78 veces, no hay muchos países en el planeta, quizás Sudáfrica en que haya cifras de desigualdad como ésta”, resaltó.

Por ello, en un esfuerzo por abandonar su estigma de tecnócrata, advirtió que el escenario ha cambiado y que no hay que cerrar los ojos, por lo que si cae el precio del cobre las movilizaciones actuales crecerán.

“Todo esto implica desafíos políticos tremendos. En toda la región, especialmente si el crecimiento baja por una economía mundial más lenta, el precio de los commodities más reducido, estas tensiones del sistema que han sido ocultas por el bienestar de materias primas, probablemente se van a ver más”, subrayó.

Aun más, comentó que hoy se suma el que la ciudadanía es “más exigente, informada, conectada y mucho menos tolerante de los abusos, del maltrato y de la desigualdad”.

“Tenemos desafíos grandes, requieren la mejor política y ojalá no caiga en esa maldición de América Latina que es el populismo”, cerró.

El tecnócrata

Juan Andrés Fontaine, ex ministro de Economía de Piñera, que fue reemplazado por el político Pablo Longueira, se mantuvo inalterable en su rol de economista y defendió a ultranza la estrategia de desarrollo, refutando los cuestionamientos de Velasco.

“Tengo un matiz más optimista, algunos de los problemas que plantea Andrés, yo los veo al revés”, partió diciendo.

Además de celebrar el escenario positivo para Chile por el precio del cobre alto y un mundo emergente, liderado por Asia que conduce el carro del crecimiento económico mundial.

Por ello, más que pretender diversificar la malla de productos enviados al exterior, Fontaine resaltó la estrategia original, orientándose a Asia, pero ahorrando recursos provenientes del cobre.

Incluso más, sostuvo que más que los países que Velasco aseguró han crecido por los precios de los commodities (Brasil, Perú, Chile) prefería destacar el “arco del Pacífico” de países como Colombia, Panamá y Perú que “están teniendo más éxito por la mejor calidad de sus políticas no necesariamente por su mejor capacidad de exportar los commodities”, lo cual “ayuda”.

Con este paradigma destacó que está confiado en que continuará el boom de materias primas, que se sostendrá el fuerte ingreso de capitales a la región y que seguirán existiendo condiciones de financiamiento barato para las empresas chilenas en el exterior.

Recalcó que la caída del dólar en Chile es inevitable y que no tiene mucho sentido que el Banco Central (BC) intervenga. “La única manera de enfrentar esta apreciación del peso sin perder capacidad de crecimiento es con un esfuerzo por aumentar competitividad”, acotó.

Fontaine apeló al buen ánimo de los empresarios y de los consumidores, aunque advirtió que esto puede afectar si se excede el gasto.

De paso ironizó con las cifras de empleo planteadas por Velasco. “Comentario al margen, no está pero los datos de Andrés son de la Casen 2009, y la Casen 2011 tiene una mejoría importante y esa mejoría tiene que ver con mayor capacidad de crear empleo en estratos más bajos”, afirmó.

Fontaine ni siquiera acogió las dudas sobre el déficit de cuenta corriente planteada por el Banco Central y algunos economistas, asegurando que eso se financia con deuda externa, la cual está barata, teniendo el país poca deuda.

Para el economista lo relevante es que Chile en 2020 podría entrar en el grupo de los países desarrollados, medido por ingreso per cápita. Su receta: “Fuerte aumento de inversión, para eso la condición básica es más ahorro, ayudado por aumento de ingresos del cobre”.

Observó que, si bien se ha recortado el déficit fiscal, debe venir un período de ahorro. “El gasto publico es de 22 % del PIB y si agregamos municipalidades y empresas públicas llega a 34 %. Tenemos un sector público grande que puede atender mejor las necesidades sociales con más eficiencia”, recomendó.

Destacó igualmente que el financiamiento externo está “extraordinariamente abundante”, que la inversión exterior superará los US$ 20 mil millones en 2012 y que “urge un acuerdo político para modificar por ley lo que sea necesario para evitar la excesiva judicialización de evaluaciones ambientales” en proyectos energéticos.

Marcando distancias claras con Velasco dijo que, si bien las empresas tienen el desafío de diversificar e internacionalizar las operaciones geográficamente, mejorar la productividad e innovar en producto, “hay una labor del gobierno para estimular el crecimiento y la competencia”.

Respondiendo la alusión de Velasco al conflicto “ideológico” que se genera al plantear la posibilidad de que el Estado fomente algunos sectores económicos para evitar la concentración en las exportaciones de cobre, expresó: “Yo soy una persona más práctica que ideológica. Hay que identificar los problemas que están afectando el desarrollo de distintos sectores, y esos problemas son los obstáculos al emprendimiento o la competencia, regulaciones excesivas que no permiten capturar las externalidades, u obstaculizan competencia por barreras de entrada”, indicó.

Concluyó la receta argumentando que “los gobiernos deben promover el ahorro y la inversión, flexibilizar el mercado laboral para incorporar mujeres y jóvenes, y abordar la agenda pro competitividad para fomentar emprendimiento, libre competencia e innovación”.

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Envíada por Valentina Terra Polanco, Observatorio Niñez y Adolescencia | 16 enero, 2021

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