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Abogado top del mundo DC asegura que a veces, incluso, se altera la realidad

Alejandro Ferreiro y su cruda radiografía del periodismo económico en Chile

por 14 agosto, 2014

Alejandro Ferreiro y su cruda radiografía del periodismo económico en Chile
El ex titular de la SVS ahonda en el caso de la sanción al dueño de Estrategia, critica la falta de cobertura de otros diarios y advierte que no se ha aquilatado el riesgo en el uso del "off".
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Alejandro Ferreiro dice que a ratos se siente un poco evangelizando.

En 2005, siendo titular de la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS), sancionó duramente al dueño y director del diario económico Estrategia, Víctor Manuel Ojeda, por una publicación que terminó beneficiándolo económicamente.

El 7 de agosto pasado, la Corte Suprema ratificó la decisión de Ferreiro, condenando al dueño del diario a pagar $ 1.200 millones.

En ese entonces y hasta ahora, pocos medios –y en particular la prensa económica– le dan cobertura profunda al tema. Pocos empresarios, abogados o dirigentes gremiales, incluyendo también a los políticos, hablan del caso.

Ferreiro es el único que se refiere al tema y lo volvió a hacer cuando La Tercera lo entrevistó para hablar del caso y desplegar la noticia en dos llamativas páginas al inicio de su sección económica. Recuerda que desde 2005 viene hablando de ello y que parece vender sol en el desierto.

Incluso, recuerda que ese año se reunió con la Asociación Nacional del Prensa (ANP) para invitarla a buscar formas de autorregulación o de enfrentar el uso exagerado y peligroso del “off the record”; sin embargo, no consiguió avance alguno.

Ferreiro es el abogado top del mundo DC y habla con conocimiento íntimo de cómo funciona el mercado de capitales chileno: ex ministro de Economía, ex SVS y ex Superintendente de AFP, ha transitado por las filas del poder una y mil veces, tanto de manera pública como privada. Hoy integra el Consejo para la Transparencia, es asesor del directorio de CorpBanca, banco del empresario Álvaro Saieh, dueño de La Tercera. Ferreiro también tuvo un rol clave en el caso Cascadas, aunque en él aparece como el único integrante de una de las sociedades en haber cuestionado las políticas de inversión del gerente general de Norte Grande, Aldo Motta.

Ferreiro es conferencista habitual en materia de gobiernos corporativos, refinado y reputado. Se ríe cuando recuerda que Estrategia no le dio cobertura a sus actividades como ministro de Economía luego de dejar la SVS. Aunque cree que tampoco le afectó comunicacionalmente no ser sujeto de atención del cuestionado diario.

Ferreiro aborda todos los temas, reclama por el silencio de la prensa para publicar acerca del caso de Ojeda, invita a imitar las políticas editoriales de Bloomberg y Reuters y descarta conflicto de interés en el hecho de que un grupo económico maneje medios, como ocurre en Chile.

El martes pasado abrió una puerta que en los medios pocas veces es corrida. En La Tercera dijo en pocas palabras lo que nadie dice en público

-Dijiste que, más allá de la sanción monetaria, debería ser reputacional. ¿A qué apuntabas?
Yo creo que el director de un medio que incurre en las prácticas que han sido sancionadas debiera soportar, entre comillas, costos que van más allá del pago de la multa. Aquí hay una cuestión, que hay una sanción que pone en duda el carácter del medio de comunicación como fuente de información razonablemente fidedigna. En parte vinculado a lo que comentas, durante los días siguientes a que recibió esta sanción, la cobertura mediática fue muy baja. Me pareció que había una cierta actitud de los medios en orden a no difundir una noticia como esta.

Cuando no se difunde una noticia como esta, se corre el riesgo de que las personas no aquilaten la gravedad que tiene que un medio especializado en materias económicas haya incurrido en prácticas como esa. Habrá que demostrar esas prácticas, habrá que esperar el fallo judicial, pero, ocurrido eso, es importante que se saquen todas las consecuencias del caso, especialmente en circunstancias que tampoco ha habido disculpas o reconocimiento sino, más bien, una afirmación de inocencia que en ningún tribunal ha podido demostrar.

-¿Por qué crees que los medios le dieron poca difusión?
No sé, me imagino que habrá algo como que ‘entre bueyes no hay cornada’, algo de que ‘no quiero ser yo quien publique tu desgracia para que no seas tú quien haga lo mismo conmigo’. Imagino que tácitamente debe ocurrir algo así, pero lo que ocurrió el otro día, incluso en La Tercera, en que se tomaron dos páginas para abordar el asunto, me parece que es un claro desmentido y una buena noticia.

Regulación y el uso del 'off'

-¿Pero no crees que hay ciertos vacíos regulatorios respecto de los mismos medios de comunicación, en particular por el hecho de que los medios no le den mucho espacio? El Mercurio publicó poco, La Tercera antes no le había dado mucho espacio. Los otros no se meten.
Más que señalar las líneas editoriales y acusar a los medios respecto a cobertura, porque en rigor en los últimos días no ha sido así, creo que lo que este caso pone de relevancia es el importante rol que tiene la información especializada que difunden los medios que hacen cobertura económica, respecto de eventuales alzas o bajas de las empresas sobre las cuales están emitiendo información.

Estamos acostumbrados a casos donde ha habido información privilegiada y esa es una figura donde alguien que tiene información la aprovecha en beneficio propio, antes que el mercado acceda a esa información, pero también la información se puede crear desde afuera, la información relevante con potencial de alterar la valorización de un instrumento financiero puede generarse a través de los propios medios de comunicación. Y por eso los medios tienen que ser muy conscientes de la responsabilidad que tienen y adoptar medidas, autorregulaciones, códigos de ética para evitar incurrir en formas de distorsión de la información que pueden suponer una manipulación de mercado y esto puede ocurrir cuando hay cierto dolo o intención de generar ese efecto, que fue lo que de alguna manera se sancionó en el caso del diario Estrategia.

Pero también puede ocurrir de una manera inadvertida, de una manera inocente, donde el medio de comunicación puede ser instrumentalizado por alguien. Por eso es que es bastante inaceptable, y es una práctica que debiera eliminarse, que en la prensa económica especializada se aluda, por ejemplo, a ‘fuente de la empresa’ sin revelarla y se dé una noticia de una empresa con acciones o bonos que transa sin revelar la fuente, especialmente si la noticia tiene el potencial de hacer subir o bajar las cotización de esas empresas, porque, claro, cuando se hace la alusión a un fuente y se protege la identidad de la fuente, en la lógica del secreto de la fuente o el secreto profesional, en definitiva se está validando una forma de operar que puede prestarse para que alguien intente especialmente hacer subir o bajar el precio de la acción y, como no es posible identificar la fuente por este secreto de la misma, se hace muy difícil verificar el origen de la información y si es cierta y si ha sido emitida de mala fe o simplemente por inadvertencia.

-Pero eso ocurre todos los días, los medios publicamos así y en forma masiva y no porque quieran, sino porque los actores empresariales hablan sin nombre y apellido.
Creo que los medios deben tener cuidado, porque cuando revelan información que tiene un potencial de incidir en la valoración de una acción, una información que te puede mover el precio y siempre alude a fuentes de la empresa, ese medio puede inadvertidamente, inocentemente, candorosamente incluso, estar siendo instrumentalizado por quien tiene interés en hacer subir o bajar el valor de la acción.

Hay gente que gana plata cuando la acción sube, pero también hay gente que gana plata cuando las acciones bajan. Si uno hace venta corta o arriendo de acciones, le conviene que la acción baje y, por tanto, una difusión de una mala noticia en un medio de comunicación donde aparece ‘fuentes de la empresa’, que no son ni confirmables ni confirmadas, es una manera de sacar la castaña con la mano de gato, generando impacto en los mercados. Entonces, por eso creo que a la luz de este caso hay que tomarse muy en serio el riesgo de difundir información falsa tendenciosa, porque esto puede hacerse de mala fe, como también de una manera culposa o por imprudencia, por ejemplo, por no revelar la fuente de la información.

-¿Si la fuente de información no permite revelar el nombre crees que no se debe publicar?
Creo que el medio debe ponderar el riesgo de incurrir en una práctica o gestión que puede ser vista como una directa manipulación del mercado a través del medio de comunicación, hay que tener cuidado con eso.

-¿No crees que, si uno siguiera esa lógica, lo que podría ocurrir es que se beneficien las grandes empresas, porque si los medios no pueden aludir a fuentes en off, que pueden ser críticas de la empresa y revelar información, se va a terminar haciendo un periodismo corporativo, que es lo que muchas veces hacen los diarios?
Lo único que digo es… la forma en que las empresas informan al mercado está bastante regulada y la manera de entregar información es a través de estados financieros y hechos esenciales; es preciso, cierto, no es poesía, está sometida a una regulación que garantiza que la información fluya con suficiencia, oportunidad, de modo claro y de manera simultánea. Lo que no puede ocurrir es que se abra una suerte de espacio relativamente impune para informar o eventualmente desinformar al mercado a través del expediente de la fuente no confirmada o de fuentes anónimas de una empresa.

Ese es un camino relativamente peligroso, que hay que controlar. Yo no creo que baste el argumento del secreto profesional para que se masifique una manera de difundir información corporativa que tiene los riesgos que mencioné.

-¿Crees que debe regularse?
No creo que deba regularse necesariamente por norma, porque yo creo que hay normas que sancionan la difusión maliciosa o tendenciosa de información –el mismo caso de Estrategia–; los medios debieran reconocer que hay un riesgo de ser ellos los instrumentos de la difusión de información falsa o tendenciosa. Pero creo que los mismos medios de comunicación pueden verse enfrentados a sanciones si actúan con mucha imprudencia, especialmente si, en vez de aludir con precisión a la fuente, cubren a la fuente bajo la lógica de la reserva propia de la práctica periodística. Entonces, creo que hay un riesgo que advertir, que se previene de mejor manera si se reconoce el problema y si se adoptan prácticas de difusión de la información con citas a la fuente o, cuando no se va a citar la fuente, teniendo claro que la información no tiene potencial de mover la acción.



Empresarios dueños de medios

-Dices en la entrevista a La Tercera que la prensa económica debe saber que, cuando difunde información sobre emisores de oferta pública, no puede hacer referencias ambiguas porque se pueden manipular las buenas y malas noticias. ¿No crees que eso pueda llevar a la discusión sobre propiedad de los medios? Hay empresarios dueños de empresas que son dueños de emisoras, de instrumentos públicos. ¿No crees que hay un conflicto de interés que debería zanjarse?
Los obliga a ser especialmente prudentes en estas materias. No necesariamente hay un conflicto de interés. Pero, probablemente, cuando hay alguna relación de propiedad entre el medio y un emisor, uno tiene cierto derecho a esperar una cierta abstención en el tratamiento del emisor o una manera muy cuidadosa de hacerlo. Creo que efectivamente este es un tema delicado. La forma en que la prensa económica difunde información de las empresas cuando son emisoras de títulos de oferta pública es sensible.

Es un tema que no ha sido abordado reconociendo la importancia que tiene. Creo que frecuentemente uno ve estas prácticas de aludir a fuentes a anónimas de la empresa y creo, también, que algunos periodistas de buena fe, pero incautos, pueden ser instrumentalizados para difundir informaciones que resultan falsas o exageradas, que impactan a la baja o al alza el valor de la acción y, por tanto, puede ser que la fuente pueda estar obteniendo beneficios indebidos en las transacciones bursátiles, y eso va a ser difícil de descubrir mientras la fuente se mantenga protegida por un anonimato que uno entiende justificado en la lógica de la práctica periodística. Es lo que no termina de cuadrar en esto y es lo que estoy planteando y lo planteé hace nueve años.

-¿Si nosotros tenemos una información de un emisor X, crees que no deberíamos publicar si esa empresa, a través de su "investor relation", no confirma esa información?
Lo que creo es que, si tienes alguna duda razonable de que las fuentes de tu información pudiesen a través tuyo intentar manipular el mercado y generar un efecto en el mercado, debieras tener mucho cuidado en la difusión de esa información. Y creo, además, que una de las cuestiones que más protege a un medio de comunicación es la cita de una fuente que puede ser rastreada. Es decir, si la información dice que los pronósticos de la compañía son el doble del año actual o que la acción va a valer 100 pesos cuando valía 7 pesos, que es lo que pasó con Estrategia, el regulador y los medios tienen derecho a saber quién dijo eso, porque a partir de eso es posible asignarle cierto valor a esa información y es posible, incluso, buscar responsabilidades. Entonces, ya no es el medio de comunicación el que aparece validando esto, sino que simplemente está transcribiendo la opinión de alguien en particular. Y ese alguien en particular enfrenta el riesgo de que su declaración pueda ser percibida como una manipulación de mercado. Pero si el medio le garantiza la impunidad a la fuente, porque no la va a revelar, la probabilidad de que se utilicen los medios para generar este efecto es mayor. Tan simple como eso.

-En una parte de la entrevista reclamabas que el dueño de Estrategia amenazó con demandarte y que luego, cuando fuiste ministro, no tuviste cobertura del diario Estrategia. ¿Crees que no ocurre con otros medios? ¿Que el dueño o ese diario sirve a intereses personales?
Probablemente, hay ciertos sesgos de cobertura y hay personas que… pero en ese caso era demasiado evidente. Porque un Ministerio de Economía es una fuente natural de un medio especializado, yo hacía conferencias para lanzamiento de estatuto de pyme, de empresa o del proyecto de ley de reforma al sector de turismo, cosas así, y había cero cobertura de Estrategia. A mí me daba un poco de risa, francamente; no creía yo que esto iba a afectar demasiado la difusión de las obras o lo que estaba haciendo el gobierno, más bien me parecía que era una forma bien burda de confirmar el uso del medio de comunicación para satisfacer intereses propios.

-Lo comento porque hay otros medios que lo hacen. Por ejemplo, tú diste la entrevista a La Tercera, que es del grupo Saieh, y La Tercera publica permanentemente notas sobre CorpBanca y siempre son notas positivas y es emisor público y la relación no se transparenta en la nota. ¿No hay ahí un uso del diario por parte del dueño para fines personales?
No voy a entrar a ese tema, yo tengo vinculación con ese grupo y no me voy a pronunciar sobre ese tema. No conozco el punto y no lo podría confirmar. Ahora, una cuestión es dar mayor o menor cobertura a ciertos temas y otra es alterar las realidades. A eso me estoy refiriendo con no citar las fuentes.

-Tú dices falsear la información…
Claro, o sea, esta entrevista no puede ser un juicio respecto de una línea editorial. Habrá una línea editorial en un sentido y en otro, cada quien tendrá ciertos sesgos, y la libertad de información se logra no forzando a cada quien a ser objetivo sino garantizando que todos los que quieran participar en el juego tengan la posibilidad de plantear su opinión.

-¿Tú crees que el hecho de que un ejecutivo de un grupo económico que es dueño de un diario participe en ese medio no es un problema?
No lo veo.

-Por ejemplo, para ir a otro caso, si en Canal 13 del Grupo Luksic se publica una nota sobre una empresa del grupo, ¿no hay un conflicto?
Yo creo que todo el mundo sabe que el Grupo Luksic tiene un canal y sabe qué empresas tiene el Grupo Luksic. Por eso, el canal tiene que tener mucho cuidado de mantener una cierta objetividad en el tratamiento periodístico de aquellas áreas que pueden aludir a empresas relacionadas. Lo mismo tiene que pasar con cualquier medio de comunicación. Pero de ahí a insistir que el dueño de un medio de comunicación sea de alguien que a su vez tenga intereses en otro sector, me parece que sería un extremo, innecesario.

-Lo planteaba para efectos de emisores públicos.
El problema para este medio, y cualquier otro, es la difusión de información que sea tendenciosa o falsa y que tenga como efecto la alteración del valor de transacción de un título de oferta pública y yo creo que estás llevando la pregunta a un ángulo que no necesariamente se relaciona con el planteamiento que estoy haciendo yo.

-Es que tú decías que el dueño de Estrategia usó el diario para fines personales.
El problema es el uso del diario, no la circunstancia de que alguien tenga intereses en varios sectores. Si mañana Álvaro Saieh transforma el diario, entre comillas, las nota de prensa, en un instrumento de propaganda de sus empresas, o hace lo mismo el Canal 13 o hace lo mismo el señor Heller con Mega, el problema va a ser esa práctica, no va a ser la circunstancia de que estas personas tengan intereses en sectores distintos del periodístico.

-Otro ejemplo, en Diario Financiero, en su momento, el dueño Ricardo Claro tenía influencia en el diario respecto de las publicaciones sobre sus empresas abiertas en bolsa. Eso ocurría, todos los periodistas lo saben.
Lo que he dicho, más allá de las circunstancias o vinculaciones de propiedad, que por lo demás son explícitas y, por tanto, la gente que lee el diario puede atribuir el sesgo a esa relación, lo más complejo es cuando la noticia parece ser cierta, parece no haber ningún sesgo que la justifique, pero resulta ser falsa y tuvo impacto y, además, es impune porque la fuente es anónima y es reservada. Ahí hay un riesgo, que en general no ha sido advertido, y es el riesgo sobre el que he tratado de llamar la atención.

No a poner límites legales

-¿No crees que haya limitación legal para efectos de los medios cuando se condena a un director o dueño de medio?
Puede haber un juicio de valor, la sanción que esta persona recibirá, una sanción pecuniaria importante; de hecho, aun cuando intente llevar esto a Cortes internacionales, el pago es exigible a la parte acreedora. Ahora, son los consumidores de los medios de comunicación los que tienen que evaluar cuál es la credibilidad que les asignan a los medios en función de cuáles son sus gobiernos corporativos.

Estándares a imitar

-Decías que hay estándares en países desarrollados mucho más poderosos. ¿Cuál es tu modelo ideal?
Recuerdo haber ido al foro de Davos meses después de aplicar la sanción. Como ese foro estaba lleno de periodistas especializados en materia económica, gente de buen nivel de Bloomberg, Reuters y otros, yo me pasé algunas horas conversando sobre cuál es la regulación que la prensa especializada, los Bloomberg y Reuters, tienen para este tipo de informaciones y, allí, lo que recuerdo es que efectivamente eran celosos en las citas de las fuentes. Eran celosos para no ser sorprendidos por quien quisiera manipular un medio de comunicación, y eran medios de comunicación que este tema lo habían tratado y lo habían tratado e intentado regular internamente, porque entendían que su prestigio dependía de enfrentar bien estos dilemas y enfrentar bien estos riesgos. Eso es lo que yo vi en la prensa económica especializada conversando con algunos editores y periodistas de alto nivel.

-¿Cómo se aplica acá?
No soy medio de comunicación, por eso hago un llamado a los medios de comunicación especializados, especialmente los escritos, primero para que adviertan estos riesgos que probablemente muchos no los han advertido, y adopten las medidas internas para evitar ser sorprendidos, porque, insisto, si mañana un medio de comunicación candorosamente, ingenuamente pero con negligencia, da a conocer una información de este tipo, no cita a la fuente, la información resulta ser engañosa y falsa, tiene impacto en la transacción de valores, ese medio, su director o los periodistas, pueden enfrentar responsabilidades similares a las que tuvo que enfrentar el señor Ojeda.

-¿Aun cuando no haya tenido intereses económicos?
La norma que se invocó y se aplicó no exige que la difusión de información falsa o tendenciosa tenga por propósito beneficiar completamente a quien difunda la información, por tanto, podría ocurrir. En el caso de Ojeda, la circunstancia lo agravaba más. Además, era falsa precisamente por ese propósito. La figura de la Ley de Valores no contempla la necesidad de mostrar la intención del beneficio concreto.

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