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MERCADOS

Tres inéditos episodios de los leones de Sanhattan

por 4 septiembre, 2018

Tres inéditos episodios de los leones de Sanhattan
¿Qué hacen Alfredo Moreno, Juan Bilbao y Leonidas Vial frente a frente? Moreno y Bilbao, amigos de por vida, negociaban por el grupo controlador del Banco de Chile en el año 2000 (Penta, Cuneo Solari, Consorcio y el propio Moreno) y el grupo Larraín, la venta del banco. LV entonces representaba a los Luksic –que querían quedarse con el control de la operación–, quienes intentaron ofrecer directamente comprarles a "Los Carlos", pero estos se negaron. Esta es parte de las historias que recoge el libro del periodista Sergio Jara, que relata capítulos desconocidos que involucran a la elite política y empresarial del país.
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El periodista Sergio Jara relata la historia de varios momentos económicos que han construido a la elite financiera del país. Juan Bilbao, Julio Ponce, Sebastián Piñera, los Cueto, La Polar, León Vial, Manuel Bulnes, Francisco Montaner, son algunos de los personajes que protagonizan las historias que se construyeron sobre la base de investigación y crónicas. Aquí rescatamos tres pasajes inéditos de algunos sabrosos capítulos del mundo empresarial del país.

La Polar, Banchile y LV

Un colapso de una central telefónica. No cualquier central y no ante cualquier asunto. La escena ocurre en 2003, los protagonistas son Banchile y la posible apertura de la Polar. El 12 de septiembre de ese año las líneas de la corredora colapsaron ante la consulta de clientes por el estreno en el mercado de la firma de retail. No era casual. De acuerdo a informes posteriores, todos los llamados vinieron de números ligados a LarrainVial (LV).

“Banchile había sido atacado de manera preventiva, porque estaba haciendo con LarrainVial lo mismo que Celfin le había hecho a Deustche cuando le arrebató la colocación de acción de Colbún: parando un libro de órdenes paralelo”, reza el libro de Jara. LV evitaría a toda costa que Banchile le quitara el remate y, dos años después, se quedaría con el control del retailer.

La Polar –entonces la niña linda del retail, como se le bautizó en algún minuto por las “maquilladas cifras” que presentaba– había sido adquirida “medio muerta” por Southern Cross. El plan era recaudar un monto importante para su crecimiento y vestirla bien. La fórmula: stock options que implicaban hacer una buena colocación, mantener resultados ambiciosos y, así, los ejecutivos que habían optado a tener estos papeles, liderados por Pablo Alcalde, también saldrían beneficiados.

Pero el rumor de que el entonces empresario Sebastián Piñera quería quedarse con el control de la operación afectaba el plan para que la acción fuera líquida y atractiva. LV debía evitar que otra corredora le compitiera con el libro de órdenes y eso podía pasar solo si una competidora lograba levantar 2 mil RUT, con una participación relevante de personas extranjeras. Banchile lo intentó.

“Francisco Armanet, el ejecutivo que años antes le había vendido una empresa zombie a Piñera, en 2003 ya era el gerente general de Banchile, la corredora del grupo Luksic y estaba sentado en su oficina cuando llegó Cristián Araya a contarle sobre el negocio que LarrainVial se traía entre manos. ¿Quieres hacerte rico y famoso, Armanet?, le preguntó Araya, quien años más tarde sería conocido como el Canalla", se relata en el libro.

Un centenar de agentes de venta de Banchile se pusieron a llamar por teléfono para levantar un libro en paralelo. Y entonces, la central telefónica, en medio de la búsqueda de 2 mil interesados, colapsó. El lío terminó con LV armando un libro fuera de rueda y una serie de cabos sin atar.

Cristián Araya en escena nuevamente. Otro año, otro caso. La venta de acciones de HBK de papeles de LAN. Araya y su equipo eran quienes buscaban la fórmula para darle el gusto a un exclusivo cliente que quería esos papeles: Sebastián Piñera, quien quería solo la mitad del paquete y, de alguna forma, Araya se quedaría con la otra mitad.  “En la época que Araya operaba como corredor de Piñera, todos confiaban en él, todos querían ser como él. Y quizás fue esa excesiva confianza la que cegó a todos los que participaron ese día en la operación”, se señala en el libro. La transacción se cerró a firme el 24 de junio de 2006, pero en enero de 2007, la SVS formularía cargos contra esa operación por no abstenerse de comprar con información privilegiada, lo que le valió $ 363 millones que Piñera pagó sin chistar, pues conocía los resultados financieros de la empresa antes de comprar las acciones.

Años después, Pablo Alcalde lideraba la dirección ejecutiva de la firma, alabada por su desempeño, recibía premios y daba charlas sobre la salud financiera de la empresa que había dotado a su negocio financiero de clientes de alto riesgo.

2009 fue un año redondo para Alcalde. “Piñera finalmente salía electo Presidente, los clientes de La Polar no caían en desgracia y la empresa gozaba de la completa admiración del mercado, de traders y de analistas de inversión. Estos últimos, de hecho, recomendaban a sus clientes, casi a ciegas: ¡comprar!, ¡comprar!, ¡comprar! A fin de cuentas, invertir en La Polar era llegar y llevar, como decía el viejo eslogan de la compañía. Sin embargo, poco sabían que por los computadores de su área financiera corría un misterioso software de repactación automática y unilateral de comisiones crediticias de clientes morosos, esos mismos clientes de escasos recursos que Alcalde había prometido proteger”.

El grupo negociador y el expediente inédito

¿Qué hacen Alfredo Moreno, Juan Bilbao y Leonidas Vial frente a frente? Moreno y Bilbao, amigos de por vida, negociaban por el grupo controlador del Banco de Chile en el año 2000 (Penta, Cuneo Solari, Consorcio y el propio Moreno) y del grupo Larraín, la venta del banco. LV entonces representaba a los Luksic, que querían quedarse con el control de la operación.

Luksic intentó ofrecerle directo comprarle a "Los Carlos", pero estos se negaron. De acuerdo a datos recibidos por el expediente y rescatados por el libro, Délano y Lavín la consideraron una oferta hostil. “Me interioricé el día lunes 4 de diciembre (de 2000) después del mediodía, al llegar a la oficina, por intermedio de Patricio Parodi. La información que me dio a grandes rasgos fue: Luksic quería una participación más activa en el banco, que fue a hablar con Carlos Eugenio Lavín y Carlos Alberto Délano el viernes primero, que los miembros del pacto analizaron durante el fin de semana la situación (Penta y Consorcio. No sé si el grupo Cúneo Solari) y concluyeron que era una amenaza para mantener el control del Banco de Chile y, por lo tanto, había que reforzarlo comprando acciones”, dijo Bilbao en el expediente.

Bastó un fin de semana para pactar la guerra: los representantes de Consorcio, José Antonio Garcés, Patricio Parodi, Juan Hurtado y Eduardo Fernández León salieron a comprar acciones. La compra era normal, la diferencia es que dos días después el grupo cambió de opinión y sí vendió el control a Luksic.

“Nos reunimos, la intención de Luksic era comprar o vender. Primero rechazó una oferta nuestra de comprar a cincuenta pesos y luego volvió con una oferta de comprarnos a 55 pesos. Le dijimos que no. Le ofrecimos cincuenta y dos pesos por las de él y nos dijo que no. Por ello es que se descartó la opción de comprar. Quedó abierta solo la opción de vender. Nos pidió un precio, le dijimos sesenta y dos pesos. Nos contestó que hasta sesenta pesos él pagaba, pero que no tenía financiamiento para hacer la operación. Decidimos aceptar la oferta y darle el financiamiento para pagar el saldo del precio, luego se firmó el acuerdo el 14 de diciembre”, relató Moreno en el expediente del caso. Eso se logró, aunque el grupo compuesto por Parodi compró acciones del banco “con información privilegiada”.

LAN, maletines y grabaciones secretas

Cristián Araya en escena nuevamente. Otro año, otro caso. La venta de acciones de HBK de papeles de LAN. Araya y su equipo eran quienes buscaban la fórmula para darle el gusto a un exclusivo cliente que quería esos papeles: Sebastián Piñera, quien quería solo la mitad del paquete y, de alguna forma, Araya se quedaría con la otra mitad.  “En la época que Araya operaba como corredor de Piñera, todos confiaban en él, todos querían ser como él. Y quizás fue esa excesiva confianza la que cegó a todos los que participaron ese día en la operación”, se señala en el libro. La transacción se cerró a firme el 24 de junio de 2006, pero en enero de 2007, la SVS formularía cargos contra esa operación por no abstenerse de comprar con información privilegiada, lo que le valió $ 363 millones que Piñera pagó sin chistar, pues conocía los resultados financieros de la empresa antes de comprar las acciones.

“Gran parte de la negociación ya la habían adelantado, precisamente, esos mismos traders de su oficina de inversión. Piñera tenía parte de la tarea hecha y solo debía acordar el precio y la cantidad final. Araya, el jefe de operadores de Banchile, le dio esos precios, cerró el negocio y se quedó con la mitad de las acciones para su cartera propia de la corredora. No habían quebrado el paquete de seis millones de acciones que vendió Wysong, el gringo. El negocio estaba hecho. Piñera había comprado acciones de LAN, su empresa, estando en conocimiento de información que nadie más tendría hasta dos días después, cuando se hiciera público el documento que había revisado y aprobado el lunes por la mañana, en la sesión de directorio de la compañía”, se agrega en el libro.

Francisco Armanet era entonces el jefe de los operadores de Banchile, entre ellos Araya. Hace unos años revisaba antiguos documentos y encontró un CD donde grabó toda la jornada de operaciones que instruyó Piñera, dirigido por Araya, para quedarse con las acciones de LAN. Lo guardó por años, asegura, para protegerse de haber sido acusado él o la corredora de ser cómplices de esa operación. “Esas grabaciones son nuestro único medio de prueba para liberar a la corredora, a nuestros ejecutivos, que participaron en la operación, y a mí, de una eventual acusación de complicidad”, dijo Armanet.

Al respecto, en el libro de Jara se precisa que “la complicidad a la que se refiere tiene que ver, entre otras cosas, con las advertencias que hizo Banchile a los operadores de Bancard respecto a los riesgos de la operación, dado que Piñera conocía información financiera de LAN que aún no era revelada al mercado, información privilegiada”.

*Relato sobre la base del libro "Piñera y los leones de Sanhattan", crónica del auge de la elite financiera chilena, del periodista Sergio Jara Román. 

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