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Arturo Bulnes: la carta conservadora de Carlos Larraín para el directorio de TVN

por 23 mayo, 2012

Arturo Bulnes: la carta conservadora de Carlos Larraín para el directorio de TVN
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No es un novato en temas de medios. Como abogado conoce mucho de televisión digital y espectro radioeléctrico, ya que es asesor de Copesa y participó en las compras de las radioemisoras que conforman el grupo Dial y en la negociación para adquirir la concesión UHF del Canal 22 para el holding de Álvaro Saieh.

Por eso, probablemente el empresario dueño también de Unimarc y CorpBanca, dejará de contar con los servicios de Arturo Bulnes Concha si su nombre es aprobado por el Senado para ocupar uno de los siete sillones del directorio de TVN.

Militante de RN desde la universidad, fue el primer presidente del centro de alumnos de Derecho que representó al partido, rompiendo la histórica hegemonía gremialista en la UC. En esa elección, ocurrida en 1989, derrotó al DC Clemente Pérez.

Por aquel entonces impulsó junto a otros alumnos de RN, entre ellos, su íntimo amigo Cristóbal Eyzaguirre —socio de Claro y Cía y quien lo sucedió en la presidencia de Derecho—, un movimiento llamado Libertad y Autonomía. Se levantó como una alternativa al gremialismo y buscaba hacer reformas para que el criterio académico primara por sobre el ideológico a la hora de escoger a los profesores que, casi sin excepciones, eran seguidores de Jaime Guzmán. Presentaron documentos al decanato, lograron algunos apoyos de otros centros alumnos, pero el movimiento no prosperó.

Un militante de la DC que iba unos cursos más abajo y, más tarde, encabezó la Escuela de Derecho, lo recuerda como “una persona ecuánime, no fanática, con capacidad de escuchar, lo que en un directorio es siempre valioso”.

Compañeros en la UC y en el estudio de Carlos Larraín

Con Mauro Valdés, el director ejecutivo de TVN, fueron compañeros en Derecho y en el estudio de abogados de Carlos Larraín, al que Bulnes ingresó en 1994, después de un paso por Vial y Palma, recomendado por su amigo y compañero de universidad, Jorge Granic, quien emigró con Larraín desde Claro y Cía cuando éste decidió formar su propia oficina.

Como presidente de RN, Larraín lo escogió como candidato a director del canal estatal con el que ha sido muy crítico. Antes de la emisión de la serie “Los archivos del Cardenal” se quejó en La Moneda por su contenido político que dejaba a la izquierda como víctima apuntando que “lo que no se hizo en tiempos de la Concertación se hace en el gobierno de la Alianza”. Incluso, reveló que había mandado varias señales a TVN y “desde el propio canal se me contestó de un modo olímpico (…) lo que equivale a decir nosotros nos mandamos solos”.

En el entorno de Bulnes afirman que no creen que vaya en plan de censurar y que lo han escuchado decir que en horario para mayores de 18 años los adultos son libres de decidir lo que quieren ver. Lo que sí le preocupa —agregan— son los contenidos infantiles.

No la tiene fácil Bulnes. En un año electoral, con un Presidente Piñera que alcanza un 26% de aprobación, vendrán las presiones más duras hacia los directores de derecha. La independencia será el activo más difícil de administrar. Inscrito en el mismo partido, pero identificado con el sector liberal, el abogado Carlos Zepeda es el nuevo presidente de TVN y a quien Piñera mandató para protegerlo en un período que, además, es el remate de su administración.

La postura de Bulnes será clave, ya que al haber cuatro representantes de gobierno y tres de oposición (Marcia Scantlebury (PS), Francisco Frei (DC) y el PPD Antonio Leal, que debe ser ratificado por el Senado), su voto podría inclinar la balanza hacia uno u otro lado.

Los otros representantes de la derecha son Cristian Leay (UDI) y la carta independiente de derecha, Pilar Molina, experimentada periodista política —que hizo carrera en El Mercurio y hasta hace poco asesoró al ministro Mañalich—, quien también debe ser ratificada por el Senado.

Los nexos religiosos de su familia

Bulnes y Valdés dejaron de verse con el tiempo. Su antigua cercanía probablemente no tendrá influencia en sus decisiones. Quienes conocen al candidato sostienen que “si yo fuera Piñera y quisiera llevar a un tipo cuadrado detrás de Zepeda, Arturo no es el hombre; tampoco para defender un color político a ultranza”.

Hay tres características que atraviesan todos los comentarios sobre este abogado de 44 años, experto en concesiones, empresas reguladas —eléctricas y sanitarias— y son la rectitud, ecuanimidad y su capacidad de escuchar. “Jamás va a emitir juicios violentos o radicales, expone sus puntos de vista de forma reflexiva y va a buscar la línea de lo más correcto. Y de pronto, va a contradecir a Zepeda. Si algo no le parece, lo dice”, sostiene uno de sus pares en el foro. Lo que no quita que sea —como lo define un ex compañero de trabajo— “el típico abogado conservador de la Católica”.

Efectivamente, un amigo suyo no duda en reconocer que no es liberal. “Don Carlos (Larraín) sabe que Arturo es muy serio y muy católico, pero si le dan un cargo público va a acomodarse a ese rol”.

Como alumno del Verbo Divino, recibió los premios al mejor deportista y al espíritu del colegio en Cuarto Medio. Gran jugador de fútbol hasta que se lesionó, hincha de la Católica, sube cerros en bicicleta los fines de semana, y es padre de seis hijos. Los mayores estudian en el colegio Cordillera del Opus Dei y es director del centro de padres. No pertenece a la prelatura, es católico observante y muy cercano a Cristián Precht, quien dirigió la Vicaría de la Solidaridad durante la dictadura. Lo conoce desde su niñez y bendijo su matrimonio, dada la amistad que lo une con su padre desde que fueron compañeros en el colegio Saint George. Su madre es vicepresidenta de las llamadas Camareras de la Virgen del Carmen y encabeza las procesiones por el centro de Santiago el último domingo de septiembre.

Su tío, Juan Pablo Bulnes Cerda, defendió ante el Tribunal Eclesiástico a Fernando Karadima, ex párroco de la iglesia El Bosque, condenado por el Vaticano por abusar sexualmente de muchos jóvenes que formaron parte de su círculo de seguidores.

Su apoyo comenzó antes, cuando —a través de un recurso de protección— intentó impedir que se emitiera el capítulo de Informe Especial de TVN en el que se hicieron públicas las primeras denuncias.

Entre sus ocho tíos está también Juan Luis Bulnes, quien participó en el asesinato del general René Schneider y fue condenado a 10 años por el fiscal militar Fernando Lyon. Este Bulnes fue escondido por Karadima en la parroquia El Bosque, según el libro “Karadima, el señor de los infiernos”, de la periodista María Olivia Monckeberg. Esta sería una las varias razones por las cuales Juan Pablo Bulnes asumió su defensa, alegando de entrada que sus acusadores eran “personas con frustraciones que tienen gravísimos problemas personales”.

Hermano subsecretario del gobierno

Su apellido se entronca con lo más granado de la elite política chilena. Desciende de los presidentes Manuel Bulnes y Juan Luis Sanfuentes; es sobrino nieto de Francisco Bulnes Sanfuentes, diputado, senador y uno de los fundadores de RN; su abuelo Manuel fue ministro de Defensa del gobierno de Gabriel González Videla; su primo en segundo grado es el ex ministro de Educación y actual embajador en Estados Unidos, Felipe Bulnes Serrano.

La profesión es una constante en su familia directa: cinco de los siete hermanos estudiaron Derecho. Uno es el subsecretario de Bienes Nacionales, Juan Carlos Bulnes, quien antes de asumir era miembro del estudio de Carlos Larraín. Dos trabajan en la oficina de Felipe Vial Claro. Otro es socio de su padre y su tío Manuel en el estudio Bulnes, Bulnes y Bulnes. Las excepciones son sus hermanos Santiago que trabaja en la corredora Larraín Vial donde su primo Manuel es gerente general, y Alfonso que estudia Ingeniería Comercial.

Es un amante del campo: la rama paterna posee tierras en Panquehue, donde aprendió a montar —otra de sus aficiones— en uno de los tantos caballos árabes del haras de su padre, fundador y director de la asociación que reúne a los criadores chilenos. Su madre, María Teresa Concha, es dueña de un fundo en Requínoa, uno de los lugares de reunión de los abogados de Larraín y Asociados.

Bulnes es director de Quemchi, una de las sociedades cascadas del fallecido Ricardo Claro, a la que ingresó por su amistad con su compañero de colegio Luis Grez, gerente general de esta empresa que es dueña, en forma indirecta, del 12,3% de la Sudamericana de Vapores. En estos días la viuda de Claro lanzó una oferta para comprar el total de las acciones a los socios minoritarios, entre ellos, Alfonso Swett.

Un hecho que llamó siempre la atención de un ex compañero de universidad es que en la casa paterna “siempre había gente que iba pedirle ayuda a su papá”. Recuerda que los fines de semana Bulnes ayudaba a reforzar en materias escolares a niños de escasos recursos. Un detalle curioso: su padre votó por Francisco Javier Errázuriz en 1989.

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