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La reservada reunión de José Cox con el intendente de Los Lagos antes de la aprobación de la hidroeléctrica Mediterráneo

por 28 febrero, 2014

La reservada reunión de José Cox con el intendente de Los Lagos antes de la aprobación de la hidroeléctrica Mediterráneo
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Hace un mes y medio y ad portas de que la Comisión de Evaluación Ambiental de Los Lagos se pronunciara positivamente este jueves sobre el destino del proyecto hidroeléctrico Mediterráneo, dos de los socios de la iniciativa, cuyos 63 kilómetros de la línea de transmisión atravesarán el corazón del valle de Cochamó, se reunían con el Intendente de la región, Jaime Brahm.

Es así como, antes de las 9 de la mañana del 16 de enero pasado, Ricardo Bachelet y José Cox, dirigían sus pasos a la Intendencia regional para tratar el tema de la central que se ha transformado en un problema de alto voltaje en la zona y detrás de la cual se encuentran los dos empresarios, ambos muy cercanos al Presidente Sebastián Piñera.

Ambos también son históricos socios del Presidente y poseen, junto a Ignacio Guerrero, el 35% de la propiedad de Mediterráneo, que tendrá una capacidad de generación de 210 MW y requerirá una inversión de 400 millones de dólares.

Guerrero y Cox –que lideró la recolección de fondos para la campaña presidencial de 2009– forman parte del denominado “Tercer Piso” de La Moneda, integrado por un grupo de empresarios y amigos cercanos a Piñera, con quienes éste comparte experiencias, temas personales y que jugaron un rol clave a la hora de convencer al mandatario de vender su participación en Chilevisión y Colo-Colo.

El otro 35% está en manos de la constructora Belfi, de los hermanos Fernando y Enrique Elgueta, la misma empresa que, junto a Guerrero, Cox y Bachelet, operó la Ruta de la Madera, que terminó convirtiéndose en la primera concesión que el Estado compró a privados. Traspaso generado por las malas condiciones de la ruta, que fue adquirida por el fisco hace dos años por UF 736.343, unos 16 mil millones de pesos.

El restante 30% se lo reparten los precursores de la iniciativa, los ingenieros Roberto Hagemann, Ignacio Muñoz y Carl Weber.

Roberto Hagemann, empresario ligado al rubro minero e inmobiliario, fue quien el 2006 le vendió al entonces magnate brasileño Eike Batista las 80 mil hectáreas de la Hacienda Castilla, en la Región de Atacama, donde el empresario carioca intentó instalar la central Termoeléctrica Castilla, lo que fracasó tras un fallo de la Corte Suprema.

Reuniones con el Intendente

Cuatro meses después de que la central Mediterráneo presentara el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) al Servicio de Evaluación Ambiental (SEA) de Los Lagos, el intendente regional, Jaime Brahm, sostenía la primera de las tres reuniones que mantuvo con representantes de la empresa durante la tramitación de la apuesta energética.

Así lo consignan desde el propio Gobierno Regional, que el 21 de febrero pasado contestó una solicitud de acceso a información pública realizada por Mauricio Fierro, presidente de la ONG Geo Austral y vecino del río Puelo.

El Intendente tiene un rol clave en la Comisión de Evaluación Ambiental encargada de calificar el proyecto, ya que es quien la preside.

Según la Intendencia, el 3 de abril de 2012, a las 18:00 horas, Brahm se reunió con el entonces gerente Rolando Núñez –que ya no está en la empresa– y el socio, ex gerente general de Mediterráneo y actual vicepresidente ejecutivo de la óempresa, Carl Weber. Luego, el 24 de enero de 2013, mantiene una nueva reunión, esta vez sólo con Weber.

El 16 de enero pasado, y a semanas del pronunciamiento de la Comisión de Evaluación Ambiental presidida por Brahm, éste se reunía con Ricardo Bachelet y José Cox.

Según la respuesta entregada por la Intendencia a través de la Ley de Transparencia, “todas estas reuniones se efectuaron en la Intendencia Regional de Los Lagos y a solicitud de los propios interesados, quienes informaron naturaleza y avances del proyecto de construcción de una central hidroeléctrica en el sector de Río Manso, comuna de Cochamó”.

Agregando que “con la misma voluntad de oír a todos quienes se sienten afectados por algún proyecto público o privado en la Región, con fecha 23 de agosto de 2013, 09:00 horas, la autoridad Regional recibió a los representantes de la Corporación Puelo Patagonia”.

Los encuentros de los impulsores de Mediterráneo con las autoridades evaluadoras del proyecto no se limitaron solo a la Intendencia.

También se reunieron en varias ocasiones, según consigna la Subsecretaría de Economía frente a otro requerimiento de información pública de Fierro, con el seremi de Economía de Los Lagos, Alex Guarda, quien sostuvo siete reuniones con representantes de la compañía entre enero de 2012 y julio de 2013. En esta última, participaron Ricardo Bachelet e Ignacio Guerrero junto a cinco ejecutivos.

El presidente de Geo Austral consultó también a otras reparticiones encargadas de evaluar el proyecto, como la seremi de Obras Públicas, seremi de Evaluación Ambiental, Conaf y SAG, que aún no han respondido aunque están dentro de los plazos.

Según el coordinador legislativo de Ciudadano Inteligente, Álvaro Castañón, “este caso nos deja con muchas dudas. Sobre todo cuando vemos que hay personas vinculadas con autoridades, ya que los ciudadanos comunes podemos sentirnos en desventaja”.

En su opinión es necesario avanzar “en una mejora a la Ley de Lobby aprobada para transparentar estas reuniones, y para eso es clave el reglamento que tiene que dictar el nuevo gobierno. Para ello, se debe incluir una mejora en los mecanismos de transparencia activa para que los ciudadanos, a través de un fácil acceso a portales públicos, tengan claridad sobre las reuniones que se están teniendo, así como qué vinculación tiene un determinado proyecto con determinada reunión. Sin estas garantías estamos en una situación compleja, donde la forma en que se relaciona el poder, el dinero y la política termina siendo una relación sumamente oscura”.

Este medio consultó a Mediterráneo sobre el tema, preguntando por qué, si el objetivo de reunirse con las autoridades era la discusión de temas técnicos, fueron los socios del proyecto en persona a hablar con el Intendente y con el seremi de Economía. No hubo respuesta.

Los amigos de Piñera

Cox es el hombre en el que más confía Piñera para sus asuntos de negocios. Capaz de hablarle sin tapujos. “Para qué vamos a seguir discutiendo si Sebastián lo sabe todo” le dijo al entonces candidato tratando de convencerlo de vender LAN, según el libro Piñera; historia de un ascenso, de las periodistas Bernardita del Solar y Loreto Daza.

El mandatario valora su lealtad a toda prueba. Cox lo ayudó a vender Chilevisión, LAN –donde Ignacio Guerrero fue director– y Clínica Las Condes y lo representaba en las reuniones. Le propuso el nombre de Ricardo Rainieri para ministro de Energía. Si hay un tema que conoce, Cox va a dar su opinión y no son pocos los asuntos que domina. Electricidad, finanzas, mercado de valores, transporte. Cuando Pedro Pablo Errázuriz asumió la cartera de Transportes, Cox actuó como emisario del Presidente en el Transantiago. Negoció con los bancos socios del Administrador Financiero, les quitó la gestión de flota, la administración de la tarjeta BIP y les rebajó las comisiones.

Algunos lo apodan “yo sé Cox”, porque si tiene algo que decir buscará la forma de hacerlo presente. No suelta los asuntos en los que interviene –describen quienes lo conocen–, nunca deja nada a medias.

La amistad nació en 1980. El nexo fue Pablo “Polo” Piñera, el hermano del Presidente que ocupa la gerencia general de BancoEstado, quien era compañero de Cox en Ingeniería Comercial en la UC. Cox y Piñera tienen raíces similares: ambos provienen de hogares democratacristianos, ambos votaron por el No en el plebiscito de 1988 y por Patricio Aylwin en 1989.

Del vínculo social pasaron al laboral. Como gerente general del Citicorp, Piñera se llevó a Cox y a Ignacio Guerrero, de ideario político similar, a trabajar en el naciente banco de inversión. Cox venía de la consultora Sáez, Croxatto, Léniz; Guerrero, del Banco de Chile. El Citi fue conocido como un semillero del que salieron ejecutivos que hoy ostentan altos cargos, como Francisco Pérez Mackenna y Patricio Jottar en el grupo Luksic, Juan Bilbao y Patricio Parodi en Consorcio.

En 1986, Piñera, Cox y Guerrero se independizan y crean CMB, que iba a ser una asociación con el banco holandés NMB –de allí las iniciales MB, la C es por Chile– que no resultó. Ellos siguieron adelante dedicados a la conversión de papeles de deuda externa chilena, un negocio muy rentable en los años 80. Ricardo Bachelet se incorporó mucho después.

Hoy CMB maneja dos fondos de inversión en infraestructura vial, urbana, aeroportuaria por US$195 millones. Tuvo participación en el proyecto inmobiliario Valle Grande, en el que uno de sus gestores fue Piñera, en Peñalolén, y donde trabajaba Bachelet antes de sumarse a CMB. Las oficinas de la administradora están en el mismo edificio que ocupaba Piñera, en Apoquindo 3.000. Cox, Guerrero y Bachelet en el 16; Piñera en el 18.

Comparten el gusto por el aire. Cox es piloto de planeador, de avión y de helicóptero y, al igual que el Presidente, tiene casas en el Lago Ranco y Cachagua. Disfrutan los torneos internacionales de atletismo. Piñera es padrino de uno de los hijos de Cox.

El representó a Piñera en el directorio de LAN y actualmente es director de Bancard y Santa Cecilia, sociedades de inversión de Piñera. Negoció por él en el caso Chispas en 1997 y, recientemente, actuó como mediador en las negociaciones con Julio Ponce Lerou, controlador de Soquimich, y la contraparte liderada por la administradora de fondos Moneda, una de las cuatro empresas que administra el patrimonio del Presidente. El mismo que incluía un 2,6% de Norte Grande y un 1,2% de Oro Blanco cuando Moneda recibió el mandato.

La idea era conseguir un acuerdo que fusionara las cascadas sin que Ponce perdiera el control. Las versiones sobre su rol difieren: los cercanos a Ponce aseguran que Cox negoció representando los intereses de  Piñera. Darío Calderón, abogado cercano a Ponce, afirmó a Qué Pasa que las conversaciones comenzaron por iniciativa de Cox, “quien me llamó por teléfono”.
 
Él sostiene que intervino a título personal, porque compró papeles Norte Grande por un monto cercano a $500 millones y la inversión se fue a pique. A estas alturas, es dueño de una holgada posición económica: socio de Chile.com –uno de los proyectos más exitosos de servicios de telecomunicaciones–, junto Andrés Fazio, Iván Rodríguez y Rodrigo González, los mismos que con Marcelo Guital como creativo lanzaron Aguas Benedictino y, a los dos años, la vendieron en US$10 millones a Coca-Cola. Cox y algunos miembros del mismo grupo controlan Canada Chemicals, dueña de los fósforos Puerto Varas. Participa también en la empresa de molduras Maforsa, con Jaime Arrieta, y en negocios inmobiliarios.

Hay quienes afirman que Cox hizo gestiones ante la firma Suez Energy para la cancelación de la central Barrancones en Punta de Choros, la primera decisión tomada por Piñera en materia energética.

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