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Juan Carvajal: el asesor tapado de Penta

por 13 octubre, 2014

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La semana pasada, en medio de las escenas por nuevas diligencias en la arista política del caso Penta, un rostro conocido circuló por las oficinas de la empresa de Carlos Alberto “Choclo” Délano y Carlos Eugenio Lavín, dónde llegó de la mano de la asesoría de crisis que estos contrataron a Imaginacción, la empresa del ex ministro e influyente asesor, Enrique Correa.
El director de la Secom en el primer gobierno de Bachelet –comentan– también apoyará la línea de acción comunicacional del holding de Carlos Alberto Délano y Carlos Eugenio Lavín; una línea a la que hace una semana entró Correa como asesor del comité de crisis de Penta. En dicho comité también se cuenta Pilar Velasco –hija del ex ministro de Bachelet Belisario Velasco– como socia directora de Extend comunicaciones, también contratada por Penta.

El viernes en la tarde, en una reunión en el Ministerio del Interior, se analizó el escenario político y la arista del Pentagate fue uno de los temas de la tabla: entre las conclusiones de esa reunión, lo que se constató es el tremendo temor de la derecha, que incluso la ha llevado “a la agresividad pública”. Ahí se comentó la presencia de Correa tras la estrategia que ha desplegado Penta para sortear la crisis.

“Llamar a Carvajal es un error de diagnóstico y también de información. Lo primero, porque entender que el actor principal del conflicto es el Gobierno implica haber estado de vacaciones sin diarios ni Internet durante por lo menos 4 años. Lo segundo, porque si lo que se busca es alguien que comprenda la lógica de la Presidenta y/o tenga acceso a ella, buscar en el equipo de su primer Gabinete es tiempo perdido”, señala un asesor político vinculado al mundo de las asesorías y el lobby.

“Llamar a Carvajal es un error de diagnóstico y también de información. Lo primero, porque entender que el actor principal del conflicto es el Gobierno implica haber estado de vacaciones sin diarios ni Internet durante por lo menos  4 años. Lo segundo, porque si lo que se busca es alguien que comprenda la lógica de la Presidenta y/o tenga acceso a ella, buscar en el equipo de su primer Gabinete es tiempo perdido”, señala un asesor político vinculado al mundo de las asesorías y el lobby.

Aunque en el gobierno algunos consideran que hace un tiempo ya que Correa no habla por la Nueva Mayoría y su condición de lobbista no es un misterio para nadie, las críticas igual lo golpean. “Se vendió en esta vuelta”, señala una fuente de gobierno, donde también consideran que si bien Correa mantiene una buena relación con el oficialismo –hace poco se juntó a almorzar con el ministro Peñailillo en la casa del ex asesor de Lagos, Ernesto Ottone, tal como informó El Mostrador– ésta se acerca más a la antigua Concertación que a la Nueva Mayoría. “Conoce las debilidades del sector, pero ya no conoce las intimidades”, comentan.

Esta misma lógica se aplica para Carvajal. Está ajeno y absolutamente fuera de todo lo que tenga que ver con las definiciones políticas y el mundo interno de la Nueva Mayoría, desde 2006. Fuentes de gobierno creen que si bien tuvo un lugar privilegiado en la primera administración de Bachelet, nunca fue un dirigente político y, por tanto, "no guardaba la caja de los secretos".

A muchos no les sorprende que Juan Carvajal esté en el comité de crisis de Penta, pero en el bacheletismo, en el gobierno y en la Nueva Mayoría lo consideran “triste” y un ejemplo de que “se ha perdido todo pudor político”, a pesar de que siempre supieron que Carvajal trabajaba para Correa, quien –según comentan– se ha ido transformando en el colchón sobre el que caen quienes salen del círculo bacheletista.

A pesar de las complicaciones que podría traer que un asesor tan estrecho de la Presidenta juegue desde la vereda opuesta, fuentes de Gobierno señalan que hay una reflexión unánime: “Ni Carvajal ni Correa pueden infligir daño de gravedad a la Nueva Mayoría. Ninguno de los dos tiene tanto talento”, afirman.

Carvajal, Correa y Bachelet

La historia se puede rastrear desde 1978 en Berlín Oriental. En marzo, Carvajal llegó exiliado a Alemania tras haber pasado por Villa Grimaldi. Enrique Correa estaba en la ciudad desde 1977. Durante tres años ambos coincidieron en la RDA, donde también estuvo Bachelet, aunque por esos años Correa todavía no era socialista y mantenía su militancia en el MAPU. Años después coincidirían en la tienda socialista. Según una fuente que estuvo exiliada en Alemania, durante esos años había una afinidad ideológica entre ambos. “Carvajal era de la corriente más ortodoxa, más leninista. Correa también se definía así en ese tiempo, pero aún no era socialista”, dice.

Carvajal tuvo un programa en Radio Berlín que condujo junto a Robinson Pérez, hoy asesor clave del ministro Peñaillillo y considerado uno de los “canales abiertos” que mantiene la UDI con Palacio precisamente para esta crisis del Pentagate. En 1984, Carvajal fue marginado del PS, junto a Pérez, por estar a favor de la vía armada para derrocar a la dictadura de Augusto Pinochet.

En 1990, el Mapu-Lautaro rescató a Marco Ariel Antonioletti, militante de la organización, desde el Hospital Sótero del Río. En la operación murieron cuatro gendarmes y un carabinero.

Antonioletti fue llevado a la casa de Carvajal en la Villa Japón. Al enterarse de esto, Carvajal llamó a su amigo Ricardo Solari, por entonces subsecretario de La Moneda, quien a su vez informó al subsecretario de Interior Belisario Velasco. Un contingente de la PDI llegó hasta la casa de Carvajal para detener a Antonioletti, pero hubo un enfrentamiento que terminó con el militante del Lautaro muerto. Carvajal fue “condenado a muerte” por el Mapu, por lo que se autoexilió por tres años en Costa Rica.

En 1994 Carvajal volvió a Chile y se sumó como analista de información a la Secretaría de Comunicaciones y Cultura (Secocu) del gobierno de Aylwin. Durante el mandato de Eduardo Frei, asumió como jefe del Departamento de Comunicación Intragubernamental de la Secocu y se especializó en manejo de crisis y asesoró a diferentes ministros para que enfrentaran conflictos como huelgas y paros.

Carvajal milita en el PS desde los 16 años, fue jefe de la brigada de estudiantes secundarios del partido, donde comenzó su amistad con el hoy presidente del directorio de TVN, Ricardo Solari, y también con Camilo Escalona. Estudió Sociología en la Universidad Católica del Norte y fue vicepresidente de la federación de estudiantes. Durante la carrera conoció a Alejandro Guillier, hoy senador por Antofagasta, de quien es amigo.

La red de contactos que Carvajal tiene con actores políticos es transversal. En ella se cuentan Soledad Alvear (DC), de quien fue asesor por cuatro años en el Ministerio de Justicia, y José Antonio Gómez (PRSD), actual ministro de la cartera. También Sergio Bitar (PPD), a quien asesoró por tres años en el Ministerio de Educación.

Carvajal tendió puentes con el gobierno de Sebastián Piñera. En agosto de 2012 viajó a China con el entonces ministro de Obras Públicas, Laurence Golborne. Ambos fueron consuegros y mantuvieron la amistad luego de que sus hijos terminaran el pololeo.

En el primer gobierno de Bachelet, Carvajal dirigió la Secretaria de Comunicaciones (Secom), desde donde se posicionó como uno de los hombres más influyentes del gobierno y fue parte del círculo de confianza de la Presidenta. Había quienes se referían a Carvajal como “el cuarto ministro” de La Moneda. A mediados del 2006 sumó a su equipo a la actual directora de la Secom, Paula Walker.

Sin embargo, desde el segundo piso de La Moneda –en ese tiempo liderado por Rodrigo Peñailillo, jefe de gabinete de la Mandataria, y por María Angélica “Jupi” Álvarez– lo acusaron de tener agenda propia. Carvajal dejó el gobierno y se sumó a la campaña presidencial de Frei para la segunda vuelta.

Desde entonces que su relación con Bachelet se “enfrió”. Carvajal ingresó al mundo privado, primero en Imaginacción Consultores, la agencia de lobby de Enrique Correa. También es gerente de comunicaciones de la constructora El Sauce, y director editorial del semanario Cambio 21, donde escribe columnas.

“Tener a Juan Carvajal como asesor demuestra el pragmatismo al que pueden llegar Délano y Lavín. No sé qué es más curioso: que ellos contraten a Carvajal o que Carvajal acepte trabajar para los financistas de la UDI”. sostiene otro experto en comunicación.

El Mostrador se comunicó con Juan Carvajal. Sin embargo, respondió que Imaginacción no se refiere a las empresas que asesora.

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