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El modelo de charlas “a lo Clinton” al que apela Velasco en el Pentagate

por 22 enero, 2015

El modelo de charlas “a lo Clinton” al que apela Velasco en el Pentagate
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Dos horas duró la reunión y cada una costó $10 millones. El almuerzo que tuvo Andrés Velasco con los dos dueños de Penta, Carlos Alberto Délano y Carlos Eugenio Lavín, será recordado como uno de los más caros en la historia de Chile.

Diez días antes de las primarias de la Nueva Mayoría, en las que Velasco compitió, se juntaron en el edificio de Penta. También estuvieron presentes el jefe de campaña de Velasco, Juan José Santa Cruz, y el gerente general del grupo y ex compañero de Velasco en el Grange, Manuel Antonio Tocornal.

La línea de defensa que adoptó el ex ministro de Hacienda de Michelle Bachelet es argumentar que se le pagó por un “servicio profesional” que fue efectivamente prestado, por lo que no hay ningún delito. Su problema, no menor,  es que en la declaración ante el fiscal, tanto Carlos Alberto Délano como Carlos Eugenio Lavín, reconocen que los pagos a Velasco están dentro de la categorías de aportes a campañas políticas.

“He efectuado presentaciones ante máximos ejecutivos de empresas y controladores en Chile, especialmente en el extranjero: presentaciones que escapan el alcance de este caso y que en algunos casos están cubiertas por cláusulas de confidencialidad y que por eso prefiero mantener bajo dicha confidencialidad”, fue parte de lo que declaró Velasco como imputado frente al fiscal Carlos Gajardo. El fin de semana viajó a EE.UU., donde dictará clases en la Universidad de Columbia hasta marzo de este año, mes en el que comenzarán las audiencias de formalización por el caso Penta.

Una mirada rápida sobre el currículo de Velasco da cuenta de su vasta trayectoria y títulos académicos. Méritos que, junto a su paso por el Ministerio de Hacienda (2006-2010), lo tienen instalado en el top five de los charlistas nacionales más cotizados. Junto a él está el ex Presidente Ricardo Lagos, así como José de Gregorio, ex presidente del Banco Central, entre otros.

Hace algunos meses, El Mostrador publicó que en esas ligas el precio de una charla oscila entre los $15 y los $20 millones. Velasco también prestó este servicio para empresas como BTG Pactual, EuroAmerica, LarrainVial e Icare, entre otras, cobrando cerca de los $5 millones, según señaló una fuente en el artículo.

Según señalan desde el equipo de Andrés Velasco, los montos de cada charla dependen de la naturaleza de la empresa o institución que solicita el servicio y de las características de este. El precio está “dentro de los márgenes que cobran consultores de igual experiencia académica y profesional”.

Agregan que el precio va entre los US$25 mil y los US$40 mil dólares. “Que es similar a lo que cobran otros ex profesores de Harvard o académicos con CV similares. Esto responde a que cada charla contiene un análisis del mercado y los entornos, para lo cual Velasco destina media jornada diaria para el estudio e investigación, que se exponen en charlas y/o consultorías”, precisan.

El precio de la palabra

Que los políticos se dediquen a dar conferencias es algo que sucede hace décadas en EE.UU. Lo hizo Ronald Reagan tras dejar la Casa Blanca a fines de los 80 y también Bush padre. Pero los que llevaron el negocio a un nuevo nivel, cobrando millonarios precios por sus conferencias, fueron Bill y Hillary Clinton.

Tras dejar la Casa Blanca el 2001, Bill se dedicó a las conferencias y –según una investigación de CNN– ha ganado más de US$$90 millones por sus presentaciones.

El año pasado, de acuerdo a información del Huffington Post, cobró US$500,000 por hablar 45 minutos en el cumpleaños número 90 del ex presidente de Israel, Shimon Peres. Una parte del dinero fue donado –según dijo el equipo de Clinton– a la fundación caritativa que tiene la familia: The Clinton Foundation.

Su esposa mantuvo la línea de negocio cuando dejó la Secretaría de Estado en febrero de 2013. Hillary comenzó un “rally de conferencias”, como bautizó la prensa norteamericana a su nueva actividad. Las críticas no se hicieron esperar y surgieron a nivel interno (demócratas) y externo (republicanos), por los millonarios precios que cobra. Pero también porque es una de las más probables candidatas a la carrera presidencial de 2016.

Aunque el equipo de Hillary no se ha referido públicamente a los precios que cobra por sus charlas, diversas investigaciones periodísticas han revelado que ellas oscilan entre US$200.000 a US$250.000, tanto para grupos privados de empresarios (Goldman Sachs, entre otros) como para universidades.

El hecho de que cobre por hablar en las casas de estudio es una de las polémicas. El vocero del centro de estudiantes de la Universidad de Las Vegas (UNLV), Daniel Waqar, dijo a The Wall Street Journal que, con el precio que se pagó por una conferencia de Hillary (US$225 mil), podrían haberse financiado becas para 225 estudiantes.

Hillary se ha defendido de las críticas contra ella y Bill Clinton. En entrevista con ABC News argumentó que cuando dejó la Casa Blanca junto a su marido “no sólo estaban en la banca rota, sino que también con deudas”.

La prestigiosa agencia de conferencias Harry Walker es la encargada de organizar las charlas del matrimonio. En su cartera de clientes resaltan nombres como el paladín del cambio climático, Al Gore, el ex secretario general de la ONU, Kofi Annan, el ex presidente de México, Felipe Calderón, la estrella de la NBA, Shaquille O'Neal, y el ex gobernador de California, Arnold Schwarzenegger.

Otros políticos y ex funcionarios públicos de EE.UU. y Europa también han incursionado en el rubro de las charlas. Uno de ellos es el ex presidente de la Reserva Federal de EEE.UU, Ben Bernancke. Durante una charla en Abu Dhabi, que duró 40 minutos, ganó más que lo que había recibido durante un año a cargo de la Reserva Federal. Según el New York Daily News, fueron por lo menos US$250.000 (por una de tres charlas), mientras que en el servicio público su paga anual fue de US$199.700.

George W. Bush es otro que está en el negocio de las conferencias. De acuerdo a The Daily Beast, la tarifa que cobra por una charla oscila entre los US$100.000 y US$150.000 dólares. En el artículo de ese medio, David Sherzer, vocero de Bush, sostuvo que desde que dejó la presidencia el 2009 ha realizado 140 charlas pagadas por las que ha ganado cerca de US$15 millones.

En Inglaterra el más conocido es el ex Primer Ministro Tony Blair, quien ejerce como asesor de diversos grupos económicos. El actual presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, también dio conferencias antes de asumir el cargo. En junio de 2014 dio una charla privada en un evento organizado por la industria alemana de armas y se negó a revelar cuánto le habían pagado por la conferencia, según informó el diario británico The Telegraph.

Tierra de nadie

El mercado nacional no mueve las mismas cifras que el primer mundo ni tiene charlistas del mismo calibre. Realizar conferencias y seminarios en el mundo privado es completamente legal, pero surgen preguntas sobre la ética y limitaciones de los actores políticos y ex funcionarios que se suman a este rubro cuando dejan la administración estatal.

Para la directora de investigación e incidencia de Ciudadano Inteligente, María Jaraquemada, el tema es complejo, ya que nada impide que un ex funcionario público o un candidato haga charlas en el mundo privado. “En el caso particular de Andrés Velasco, él ya era candidato y en ese caso tienes un deber de transparencia mayor durante el periodo electoral. Si efectivamente hizo esa charla y se le pago por ella, no es problema, pero hacerlo en el periodo de elecciones hace que se vuelva ambiguo y cuestionable”, plantea.

¿Por qué no transparentó la charla a Penta mientras estuvo en campaña? Desde el equipo de Velasco señalan que su campaña “fue la primera que hizo pública en su web aportes y donaciones. Y la actividad profesional y académica de Andrés es de público conocimiento. Su relación como consultor y analista corresponde a su actividad profesional y académica y la realiza a través de una consultora de la cual es el único accionista y que informa de su actividad al SII como corresponde”.

La sociedad ha subido la vara respecto de las conductas y los comportamientos que deben mostrar los actores políticos, manifiesta Marco Moreno, académico de la Universidad Central. “El límite estará dado por el estándar que la sociedad determine. Hoy los ciudadanos exigen a los políticos actuar con transparencia, pero sobre todo ante algún señalamiento de corrupción o ejercicio indebido de la función pública, someterse a las investigaciones necesarias para deslindar responsabilidades. Hay una mayor exigencia de consecuencia política entre lo que se dice y lo que se hace”, sostiene.

Para Jaraquemada, de Ciudadano Inteligente, la regulación debe enfocarse en la puerta giratoria. “Nosotros planteamos que en el proyecto de ley de probidad pública, donde están las declaraciones de intereses y patrimonio, se consignen los trabajos que tuvo un funcionario, incluso los 'pitutos', durante un año antes de asumir el cargo. Así la ciudadanía puede hacer un control social sobre la existencia o no de un conflicto de interés. Por ejemplo, si tú recibiste $20 millones de Penta y ahora eres presidente o ministro y te relacionas con ellos”.

Desde el equipo de Velasco afirman que él “no depende de ninguna empresa ni institución, presta servicios a empresas e instituciones de todos los colores y de todas las industrias, eso lo hace independiente. Por lo demás, los temas que toca en cada una de estas charlas son de naturaleza técnica y responden al análisis de un experto reconocido y contratado por esa calidad”.

Moreno dice que, además de la dimensión normativa, se debe avanzar en la dimensión subjetiva. “Ésta indica cuáles son las expectativas de la ciudadanía acerca de lo que puede y debe producir el orden democrático. En los últimos años asistimos a una naturalización de la política expresada en su dimensión puramente técnica. Más allá de los datos objetivos de la realidad (crecimiento, empleo, nivel de pobreza), hay también una demanda de las personas sobre la existencia (miedos, sensaciones, expectativas). Las expresiones de la subjetividad y el comportamiento político de los individuos son consecuencia de la forma en que se concreta en hechos la política”.

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