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Arenas advierte que si se quiere abrir el debate sobre el FUT, también hay que tratar el FUT histórico

por 28 abril, 2014

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Secretario de Estado anticipa que se mantendrán abiertos a perfeccionar el proyecto en la Cámara Alta, pero sin transar en los criterios principales: mantener la recaudación y mejorar la distribución del ingreso tras impuestos.

Casi en tiempo récord, el proyecto de ley de reforma tributaria superó la primera valla legislativa en el Parlamento, al ser despachada a Sala por la comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados la semana pasada, a menos de un mes de haber ingresado a tramitación.

El ministro de Hacienda, Alberto Arenas, siguió muy de cerca la tramitación del proyecto, presenciando prácticamente todas las sesiones donde se discutió el tema en la Cámara. Con la primera tarea cumplida, el jefe de las finanzas públicas analiza a fondo la nueva etapa legislativa del proyecto: la discusión en Sala y su posterior ingreso al Senado.

Dicho esto, el secretario de Estado defiende la “celeridad” con que se aprobó la iniciativa en la comisión, destacando que la reforma enviada por el gobierno del ex presidente Patricio Aylwin se aprobó en un plazo casi idéntico a la actual en la misma instancia legislativa.

En este contexto, es tajante: el corazón de la reforma, la eliminación del FUT, no estará bajo discusión en la Cámara Alta ni jamás lo ha estado, por lo menos en las huestes oficialistas.

Al mismo tiempo, hace frente a las críticas que debió sortear el proyecto en la instancia, tanto de la Alianza -especialmente de la UDI- como de algunos sectores empresariales, señalando que han tendido a “desinformar” a la población.

- ¿Quedó satisfecho con el nivel del debate en la comisión de Hacienda?
- Estamos muy contentos por la tramitación que ha tenido el proyecto en forma eficiente y con celeridad. Constatamos que el mayoritario respaldo ciudadano que tiene el programa de gobierno también está en el Congreso y en la comisión de Hacienda de la Cámara.

Esto, en un contexto donde aquello que ha sido necesario precisar, el gobierno lo ha precisado; aquello en donde ha necesitado perfeccionar, lo ha perfeccionado; y aquello en donde ha necesitado cambiar, lo hemos modificado de manera compensada, porque no está en debate recaudar 3,02% del PIB (US$ 8.200 millones) y tampoco que la recaudación sea progresiva.

Todas las materias que tienen que ver con evasión y elusión, que representan un 0,5% del PIB, tampoco están en el debate.

- Pero hubo objeciones en la Nueva Mayoría que no se han plasmado aún en la votación.
- La Nueva Mayoría, sin excepciones ni matices, ha estado con el proyecto de ley desde el primer momento.

Además, varios artículos e indicaciones se aprobaron con votaciones más allá de la Nueva Mayoría. El proyecto en toda su dimensión podría haber sido aprobado sólo con votos de la Nueva Mayoría, pero no fue así.

Toda la Nueva Mayoría apoyó este proyecto y esperamos que lo mismo suceda en la Sala de la Cámara, donde creemos que tendrá una importante mayoría.

- ¿Cómo percibió el tono del debate? Varios empresarios han puesto el foco en el impacto en la inversión y en el empleo.
- Una cosa es el debate que se ha dado en el Parlamento, donde el corazón de la reforma se aprobó con votos de la Nueva Mayoría. En lo particular se dieron votaciones distintas en algunos artículos. En un partido -la UDI- hubo un rechazo y una obstrucción constante para tratar de dilatar la discusión. A mi juicio, eso no es muy distinto de lo que pasó cuando se opuso a la reforma tributaria de inicios de los ‘90. Y yendo a los contenidos de ese debate, tampoco eran muy distintos.

Para algunos que defienden el status quo y para los cuales no hay momento en el que les guste una reforma tributaria, han estado haciendo una oposición a veces dura y que no ha cambiado. Y sus argumentos son los mismos que en los 90, pero la evidencia empírica no acompañó a esos argumentos antes y tampoco lo hará ahora.

Respecto de grupos que defienden algún tipo de intereses, ese debate ha sido distinto del que se ha dado en la comisión de Hacienda. Yo los separaría.

Los planteamientos más emblemáticos son que se afectan las pensiones, que la cuenta de luz va a aumentar, que hay un efecto por el término de la exención del IVA en la construcción en el precio de las viviendas, se habla de los problemas de la PYME con el FUT. El debate de esos planteamientos no dura ni una semana.

¿Qué pasó después? Se dijo que se iban a afectar las pensiones. Realmente hay que ser muy responsable no sólo en el acto de gobernar, sino también en quienes critican el proyecto de ley. Si hay alquien que plantea que este proyecto disminuye las pensiones de los jubilados, cae en una falacia. Lo que plantea el estudio de una AFP es que en 40 años más afectaría las pensiones. Pero tampoco es así, no es ni hoy ni en 40 años más.

Lo que he escuchado es que no han entendido el proyecto, que no han interpretado bien la retención de 10%, que como bien se sabe, sólo el 4% de las empresas tendría que hacer. Hay un abismo entre lo que es un impuesto y una retención.

- Ese 4%, ¿cuánto de las ventas y del empleo en el país generan?
- Es obvio que el 4% de medianas-grandes y grandes empresas donde estamos concentrando nuestros esfuerzos de recaudación son importantes. Las grandes empresas tienen una gran participación en la inversión en Chile, aunque no tanto en el empleo. Pero el tema de fondo es otro: se planteó que el alza de impuestos era hasta 35% y eso es desinformar. El impuesto de primera categoría sube de 20% a 25% y las retenciones son sólo retenciones.

Aquí hay algunos que desinforman. Por ejemplo, con el IVA a la construcción dicen que los precios de las viviendas subirían 20%. ¿Si el IVA es 19%, cómo podría subir 20%? Además, hoy quienes participan de esos beneficios saben que al precio de la vivienda hay que descontarle los insumos, los precios de los materiales y del terreno, y todos sabemos que es un tercio de eso. O sea, en vez de 20%, potencialmente el alza podría ser 4%.

Los empresarios en cualquier mercado pueden subir los precios, es decir, todos los días. Pero uno sabe que existen elasticidades de oferta y de demanda que determinan qué es lo que se puede hacer.

Cuando ves un informe que dice que la cuenta de la luz subirá 22% y el proyecto de ley dice exactamente que eso no ocurrirá porque no cambian los costos marginales. Si vamos a hablar de eso, hablemos del tiempo perdido, de las inversiones que no se han hecho en Chile, de que esto es un consenso en el mundo empresarial, hablémoslo con claridad.

No sólo se acaban los mitos, sino que también las falacias. La invitación es a que haya un debate desde el análisis de las cifras, no desde defender ciertos privilegios de pequeños grupos que dicen que defienden a la clase media, cuando la reforma se enfoca en el 10% de mayores ingresos.

El debatido FUT
- ¿Qué pasará respecto al FUT? ¿Se abre a flexibilizar su eliminación en la discusión en el Senado?

- Lo que hemos dicho es que vamos a terminar con el FUT. El proyecto de ley termina con el FUT y eso no está en debate. Lo dijimos en campaña, lo dijimos en el programa de gobierno, nos lo preguntaron desde el primer día que entramos al gobierno. Eso no está en debate. Y eso fue conversado y coordinado en el debate pre legislativo con diputados y senadores de la Nueva Mayoría, este no es un tema que estemos debatiendo o estudiando.

- ¿Tampoco el tratamiento al FUT histórico?
- Respecto al FUT histórico, no he escuchado ninguna crítica al tratamiento que le da el proyecto de ley. Tampoco he escuchado ninguna crítica a que la depreciación acelerada ahora puede ser imputada por la empresa y sus socios. Si vamos a hacer un debate respecto a dónde están los fondos del FUT, hagámoslo. ¿Cuánto de esos recursos se mantienen en la empresa? ¿Cuánto se va al exterior? Si queremos hacer un debate abierto respecto de lo que está pasando con el FUT, que abriría el debate sobre cómo tratar el FUT histórico, estoy disponible.

- O sea, usted dice: veamos si ese FUT histórico cumplió con su objetivo.
- No. Lo que estoy diciendo es que a nosotros en campaña nos criticaron que no éramos claros respecto de qué íbamos a hacer con el FUT histórico. El proyecto de ley es muy claro y no he visto a nadie critique por eso. La reforma respecto de la nueva ley de impuesto a la renta es integral.

Entonces, si quieren abrir esa compuerta, conversémoslo. Pero lo que estamos diciendo es que eso no está en debate y no ha estado en debate en nuestro trabajo pre legislativo y no ha estado en debate en la Nueva Mayoría, y no ha estado en debate en ningún partido.

¿A que ha estado disponible el gobierno? A precisar, a perfeccionar y también en otros artículos, a cambiar algunas cosas en forma compensada. Lo dijimos desde la primera o segunda semana debatiendo esto y lo hemos llevado a la práctica con dos indicaciones.

La nueva etapa legislativa

-¿Están dispuestos en el Senado a recoger indicaciones de independientes e incluso de la Alianza?
- Lo hemos dicho desde el primer día. Nosotros vamos a dar este debate en el Senado de la misma manera como lo hemos dado en la Cámara, la misma. Por tanto, aquellas materias que en el camino sean necesarias de precisar, las precisaremos. Aquellas materias donde haya que perfeccionar, lo haremos.

Hemos dicho con precisión: la recaudación de 3 puntos del PIB en régimen no está en debate. La estructura de cómo recaudamos, que es progresiva: después de impuestos mejora la distribución del ingreso, tampoco está en debate. Y lo que claramente hemos establecido en este trámite en el Senado es que el nuevo impuesto a la renta, que es parte del corazón de la reforma con la eliminación del FUT, no está en debate.

- ¿En qué puntos estarían abiertos a hacer perfeccionamientos al proyecto en el Senado?
- Más allá de los puntos, lo importante son los criterios que hemos usado en la Cámara de Diputados y que son los que seguirán en la Sala y luego en el Senado. En ese sentido, hemos precisado el alcance de algunas materias y estamos absolutamente disponibles a hacer eso.

Segundo, esa precisión para algunos es un mejoramiento del proyecto, ¿y qué problema puede haber? Además, en algunos otros impuestos, que son muy importantes por su recaudación, si encontramos fórmulas para que recauden de una manera distinta como lo hicimos con los alcoholes, estamos abiertos a movimientos compensados. Esos son los criterios en los que se basará la discusión futura, con la eficiencia y la celeridad que requiere este proyecto.

Déjenme darles un caso. No creo que le dé lo mismo a la PYME que se apruebe este proyecto o antes o después, porque sus PPM van a bajar un 15%.

Dicho lo anterior, esto tiene sus plazos más o menos prefijados. El mercado ya sabe más o menos cuáles son los plazos que se ha dado la Cámara, cuáles son los plazos que se ha dado el Senado, no hay mucha incertidumbre respecto a eso tampoco.

Creo que el Congreso se ha dado plazos absolutamente normales para un proyecto de esta envergadura. En la Cámara de Diputados va a ser abril-mayo, el Senado va a ser algo similar en términos del tiempo y es exactamente el que los proyectos de reforma tributaria se toma en el parlamento. Desde el punto de vista económico, aquí ya existe una certidumbre: reforma tributaria en 2014 va a existir y son exactamente, además, los tiempos para el momento económico que tenemos, no solamente aceptables sino que necesarios para justamente apoyar la actividad económica.

La desigualdad
- ¿Cuánto espera bajar el Gini con esta reforma?

- Lo presentamos en la comisión de Hacienda de la Cámara. Los cambios en distribución del ingreso toman años y también los cambios en los Gini. Hemos sido rigurosos cuando nos han preguntado esto. Qué hemos entregado como información: el análisis de lo que ocurre con el nuevo impuesto a la renta, donde el decil de más altos ingresos pasa de 10,2% a 23,8% de carga. Los siete primeros deciles no cambian, el octavo cambia sólo 0,1%, el noveno cambia 0,6%. El gran cambio está en el 10% de más altos ingresos.

O sea, a nadie le queda duda de que efectivamente esta es una recaudación progresiva y, por tanto, la distribución de ingresos va a mejorar. Y, por tanto, se coloca el acento en los más altos ingresos.

- El Gini de Chile está en torno a 0,52 y la media de los países OCDE en 0,30. ¿Se pretende avanzar más hacia ese 0,30?

- Hoy el Gini después de impuestos no cambia. Les puedo asegurar que con la reforma el Gini después de impuestos va a mejorar. La relación que existe entre el primer y décimo decil será mucho más amplia, más grande, en el pago de los impuestos.

- ¿Vamos a acercarnos al promedio OCDE?

- Vamos a reducir la brecha con toda duda.

- Ha habido muchas críticas sobre el impacto que se podría generar en la clase media.

- No se sostiene desde las cifras lo que se ha dicho sobre la clase media.

En el debate legislativo se dijo que el cuidado del medio ambiente iba a impactar a la clase media. Se ha abusado de ese argumento y las cifras no lo respaldan.

Lo que claramente muestran las cifras es que la recaudación vendrá concentrada en el 10% de altos ingresos y de los dueños del 5% de las empresas en Chile.

Como las cifras no acompañan, ese debate se ha dado más bien desde un punto de vista político. El tema de fondo es que se abusa de ese argumento. Y como no está respaldado en cifras, dura poco ese debate.

- Es que hay algunos también que dudan de esa certidumbre…
- Es la minoría y, además, tiene una correlación con quienes no les gusta el proyecto de ley.

- Ministro, con la reforma tributaria, ¿usted estaría dispuesto a crecer menos pero de manera más igual una vez que ya esté aprobada la reforma tributaria?
- Nosotros nos hemos colocado desde el primer día de gobierno un objetivo principal, que es volver a darle dinamismo a la economía. El programa de gobierno de la presidenta Bachelet, su columna vertebral, es enfrentar la desigualdad en todas sus dimensiones para alcanzar un desarrollo inclusivo. Para hacer eso hay darle impulso al crecimiento para que vuelva a crecer a su nivel potencial. Eso no está en duda, es parte de las prioridades del Ministerio de Hacienda.

Su pregunta tiene un matiz, apunta que no es consistente avanzar con el crecimiento y enfrentar la desigualdad. Los países desarrollados han demostrado que uno puede avanzar en crecimiento, en desarrollo, en bienestar y mejorar la igualdad o combatir la desigualdad.

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