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El mercado, no Merkel, será el obstáculo más duro para la agenda de Hollande

por 7 mayo, 2012

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Si un candidato a presidente ofreciera menos austeridad fiscal, menos libre competencia y menos mercado, a lo mejor pensaría que se trata de algún charlatán de los que abundan en nuestra región.  Pues no, es el nuevo presidente electo de Francia, el socialista François Hollande.

La duda que muchos tenemos es si efectivamente el nuevo presidente de Francia tratará de implementar alguna de la plétora de insensateces que formaban parte de su discurso electoral, pues una cosa es captar votos de un electorado aburrido del anémico crecimiento económico, el desempleo y las promesas de más austeridad fiscal, y otra, es captar fondos de un mercado  financiero excéptico e incrédulo de Gobiernos ineptos.

Algunos franceses hasta ven con buenos ojos que le salga un contendor al camino a la poderosa Alemania de Merkel y ven con simpatía una reedición del gobierno de Mitterand.  La situación de los franceses hoy es muy diferente a la de principios de los ochenta.  Primero la globalización no existía en esa época, segundo la situación fiscal de Francia era bastante menos mala, y por último, no existían tantas diferencias socioeconómicas con su vecino teutón.

Es cierto, la solución al problema de la eurozona en general, y de Francia en particular, no pasa por la austeridad fiscal.  El arreglo del desajuste económico galo paso por mejorar significativamente su competitividad, lo cual requiere que los ciudadanos franceses renuncien a varios de los beneficios que su estado les otorga, y a la ejecución de un programa de reformas socioeconómicas como las que implementó, por ejemplo, el Primer Ministro alemán Schröder (también socialista) con su famoso plan “Agenda 2010” a fines de 2002.

Desde la introducción del Euro, los costos laborales en Francia han aumentado en 26%, contra un 8% en Alemania.  Esta diferencia es la consecuencia de la aplicación de políticas económicas orientadas al bienestar y no ha incrementar la productividad.  En economías con tipo de cambio flexible, lo anterior se ajustaría con una devaluación, pero el Euro no lo permite.  ¿Cómo se produce el ajuste? Vía tasas de interés de bonos gubernamentales, que dependen del mercado - el invitado cruel, y que hoy tiene a Francia pagando un 1.4% anual más que Alemania.  No es perversidad que el mercado este exigiendo un pago extra, es tan solo asegurarse el riesgo adicional que implica la pérdida de competitividad relativa a Alemania.

Muchos se preguntarán por qué estos problemas no aparecieron antes.   Todos, incluidos los inversionistas financieros, pensábamos que la deuda de cualquier miembro de la Eurozona era más o menos lo mismo, pero el Banco Central Europeo, desde el minuto en que se negó a actuar como prestamista de última instancia, o de apoyar la creación de un mercado común de deuda gubernamental, le puso una lápida a esa creencia.

Por lo tanto, por más que Hollande quiera hacer realidad la charlatanería de sus discursos electorales, el mercado le pondrá el bozal de las tasas de interés y tendrá que hacer lo que hacen los hombres formales.  Los franceses son pragmáticos, al final del día, el nuevo presidente de Francia no podrá eludir la realidad de su país y tendrá que aplicar, aunque sea a regañadientes, las recetas de la sana doctrina económica, pues querrá evitar el camino de italianos y españoles.  Mitterand también lo hizo. ¿Por qué no Hollande?

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