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La importancia de los indicadores blandos

por 21 noviembre, 2012

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Hace un par de semanas, se dieron a conocer los resultados del ranking Great Place to Work®, que anualmente reconoce a las mejores empresas para trabajar en Chile, y cuya clave para alcanzar la distinción  es centrarse en las personas de la organización.

Revisando las declaraciones de las empresas que obtuvieron los 10 primeros lugares, pude encontrar un denominador común que podríamos llamar las 3C: confianza, compromiso y capacitación. Las empresas que hacen realidad estos tres conceptos logran colaboradores motivados, mayor productividad y baja rotación.

Las 3C producen un círculo virtuoso, dado que si un jefe tiene relaciones de confianza con su equipo, éste se compromete más con el trabajo, lo que a su vez se ve reflejado en un buen clima laboral. Un trabajador capacitado se siente más valorado por la empresa y cuenta con herramientas extraordinarias para mejorar su desempeño y, por consiguiente, el de su organización.

En Chile hoy existen numerosas empresas con buenas prácticas en este sentido, pero también hay otras que se quedan sólo en el discurso de que lo importante es el capital humano, y a la hora de las decisiones pesan más los números, la rentabilidad del negocio, el retorno de la inversión, entre otros factores.

Tal vez a esas empresas se les olvide que los números también pasan por las personas y que estos se traducen en licencias médicas, estrés, ausentismo, baja productividad asociada a un mal clima laboral, alta rotación, etc.

Estos números asociados al desempeño de los colaboradores inciden directamente en la rentabilidad del negocio, por lo tanto, apelar por el bienestar de los trabajadores en cuanto a un espacio con clima sano, llegada hacia al jefe, reglas claras, meritocracia, oportunidades de participación y planteamiento de ideas, es directamente proporcional a una baja de licencias médicas.

Entonces, si el bienestar corporativo depende del bienestar de las personas, se hace necesario que las empresas que centran su discurso en indicadores duros (ventas realizadas, volumen de facturación, número de clientes, etc.), incorporen en su análisis indicadores blandos, que miden, entre otros aspectos, el talento de las personas, la solidez de la cultura organizacional y la relación con los proveedores, porque sobre ellos se edifican mejores resultados.

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