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jueves, 12 de diciembre de 2019 Actualizado a las 19:38

2017, un gran año para la extrema derecha en Europa

por 27 diciembre, 2017

BBC Mundo
2017, un gran año para la extrema derecha en Europa
El año que termina vivió el auge de los partidos nacionalistas populistas en muchos países de la UE, pero el éxito del FPÖ en Austria, en el que logró entrar en la coalición de gobierno, es el espejo en el que todos se mirarán.
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Heinz-Christian Strache del ultraderechista Partido de la Libertad será el nuevo vicecanciller austríaco.

Ha sido un buen año para los partidos nacionalistas de la extrema derecha europea, que son especialmente fuertes en Europa central.

Y el Partido de la Libertad (FPÖ) austríaco es probablemente el que alcanzó el mayor éxito.

Al contrario que muchos otros nacionalistas condenados al ostracismo por partidos liberales o centristas, el FPÖ logró traducir su avance electoral en poder real, formando una coalición de gobierno con el conservador Partido Popular.

Pero en la vecina Alemania, el gran impacto de las elecciones de septiembre fue el auge de la ultranacionalista Alternativa por Alemania (AfD), que logró entrar en el Parlamento por primera vez, haciéndose con 94 escaños.

Mientras que en Holanda, otro Partido de la Libertad, el PVV de Geert Wilders, quedó en segundo lugar y en Francia, Marine Le Pen, la candidata del Frente Nacional alcanzó la segunda vuelta en la elección presidencial en la que fue derrotada por Emmanuel Macron.

Empujados por la migración

Aunque será el partido secundario en la nueva coalición de gobierno en Austria, el FPÖ se ha asegurado algunos puestos claves, incluidos los ministerios de Interior, Exteriores y Defensa.

Al contrario que la AfD en Alemania, el FPÖ no es nuevo en Austria: ha sido un actor político significativo durante años, pero recobró ímpetu durante la crisis migratoria europea de los años 2015 y 2016.

El Partido de la Libertad celebra sus resultados electorales en octubre de 2017.

Cientos de miles de refugiados y migrantes pasaron a través de Austria y muchos solicitaron asilo en el país.

Y en ese contexto el mensaje antiinmigración del FPÖ tocó la fibra de muchos votantes y fue adoptado también por los conservadores bajo el liderazgo de Sebastian Kurz.

El nuevo gobierno ha anunciado planes para endurecer el control de la inmigración ilegal y reducir las ayudas a los refugiados.

También se ha comprometido a priorizar la lucha contra el islamismo extremista.

Fantasmas del pasado

Muchos musulmanes en Austria sin embargo, temen que en realidad es toda la comunidad islámica la que estará en la diana.

El líder del FPÖ, Heinz-Christian Strache, acostumbra a decir en los mítines de su partido que "el islam no es parte de Austria".

Una muchedumbre de inmigrantes entra en Alemania por Passau en 2015.

Strache y Kurz anunciaron el programa de gobierno en la colina de Kahlenberg, en las afueras de Viena, donde en 1683 se detuvo la invasión del Imperio Otomano sobre Europa.

Kurz negó todo simbolismo en la elección del lugar. Pero en un video, Martin Sellner, del ultraderechista Movimiento identitario, elogió Kahlenberg como "un buen presagio".

Sobre el FPÖ se cierne además la sombra de otro pasado: al partido lo crearon antiguos nazis en la década de 1950.

En su juventud, Strache fue detenido por la policía alemana por tomar parte en una marcha con antorchas organizada por un grupo neonazi declarado ilegal, pero hoy día rechaza el extremismo.

A muchos en Austria les preocupa el ascenso de lo que ven como neonazis.

A menudo, expulsa o suspende a los compañeros de partido que se inclinan hacia la ideología neonazi.

El último incidente fue el protagonizado por Andreas Bors, del que se publicó una foto en la que parecía hacer el saludo hitleriano. El lo negó, pero este otoño no tomó posesión de su escaño en el Parlamento.

Rompiendo tabúes

El analista político Thomas Hofer cree que el FPÖ ha sido decisivo a la hora de imponer una agenda ultraderechista, no solo en Austria, sino también en otros países a lo largo y ancho de Europa, desde que en 2000 su entrada en el gobierno causó un gran clamor de protesta.

"Con Jörg Haider (su anterior líder) rompieron los tabúes a comienzos de este siglo", dice.

Strache fue el anfitrión de Marine Le Pen y otros políticos europeos de ultraderecha reunidos en Austria en junio de 2016.

Hofer piensa que los ultraderechistas austríacos llevaron hasta el centro del debate público temas que entonces eran totalmente secundarios y que ahora son "centrales en toda Europa".

"Marcaron la agenda con el asunto de la inmigración y su tono populista", dice.

Y, efectivamente, el éxito del FPÖ ha inspirado a otros movimientos populistas y nacionalistas, incluida la AfD.

Los dos partidos abarcan un espectro político muy amplio, pero ambos se benefician de los miedos de los electores a una dilución de la identidad nacional y a la inexorable globalización.

Mientras que el mismo día que se anunció el acuerdo de coalición en Austria, un grupo de destacados líderes ultraderechistas europeos, incluidos Marine Le Pen y Geert Wilders, se encontraron en Praga con motivo de una conferencia de la alianza Europa de las Naciones y las Libertades en la que el checo Tomio Okamura ejerció de anfitrión. Allí se elogió el logro del FPÖ como una "victoria histórica".

Los simpatizantes de la formación ultraderechista alemana AfD mostraron banderas con la Cruz de Hierro en Erfurt.

La nueva coalición derechista en Austria supone también una noticia importante para las vecinas Polonia, República Checa, Hungría, y Eslovaquia, reunidas en el llamado Grupo de Visegrado, en el que la retórica nacionalista y contraria a la inmigración son predominantes.

Tensiones en la UE

Efectivamente, se especula con que Austria pueda ahora estrechar lazos con las posiciones de los países de Visegrado, alejándose de aliados tradicionales como Alemania, lo que podría causarle problemas a la Unión Europea.

Aunque cuando se anunció el acuerdo de coalición, el canciller Kurz, flanqueado por Strache, subrayó repetidamente que su gobierno era europeísta.

El resultado de las elecciones en Austria podría suponer nuevos dolores de cabeza para la Unión Europea.

Strache dijo que apoya la consolidación de la paz europea, pero quiere que se levanten las sanciones contra Rusia, una opinión expresada también por Le Pen y Wilders.

El desafío al que se enfrenta el FPÖ ahora es el de si se transformará en un partido capaz de gobernar después de haber sido un movimiento populista antisistema.

Ninguna de la dos coaliciones anteriores en las que tomó parte, las de 2000 y 2003 agotaron los cinco años de mandato.

Los otros movimientos de extrema derecha europeos seguirán de cerca lo que suceda en Austria.

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