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¿Es buena nuestra educación? La sorprendente voz de la gente

por 4 junio, 2003

Pareciera que, con sabiduría, la gente hubiese adoptado para sí la conocida frase de Carl Popper: "Es verdad que estamos mal... ¿pero alguna vez hemos estado mejor que ahora?"
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Una y otra vez pasa desapercibido un hecho no menor: la opinión, valga la redundancia, de la opinión pública sobre la calidad de la educación. Contrariando el pesimismo de muchos medios y las frecuentes sentencias negativas de hombres públicos, la voz de la gente se manifiesta consistentemente como favorable a la marcha de la educación y aprecia los progresos existentes.



Una reciente encuesta de la empresa especializada Feedback, sobre una muestra nacional de 1.700 casos, volvió a ratificar este optimismo ambiente:



ˇ Dos tercios de los encuestados considera que la calidad de la educación en Chile es buena o muy buena.
ˇ Más del 70% cree que la actual Reforma Educacional va a mejorar el nivel educacional de los escolares chilenos.
ˇ Más del 60% opina que la Reforma Educacional ha producido cambios visibles en el mejoramiento del nivel educativo de los escolares.



Para las personas los avances en educación son concretos: se alcanza una mayor escolaridad, se cuenta con nuevos y bien equipados establecimientos escolares, se tiene jornada completa, alimentación diaria, textos escolares e Internet.



Estos logros son muy bien evaluados, siendo inevitablemente comparados con la propia experiencia escolar de los actuales adultos, experiencia que estuvo marcada por el abandono temprano de la escuela o el liceo. Para estos adultos no existen dudas de que lo actual es muy superior a lo que ellos vivieron, y supera lo que muchos suponían que vivirían sus hijos e hijas. Incluso no faltan los que se plantean la posibilidad de que sus retoños lleguen a la universidad, lo que antaño era una quimera.



Consistentemente con la opinión positiva sobre la calidad de la educación, la población tiene una buena evaluación de los docentes. Más del 70% de los encuestados cree que los profesores están bien o muy bien preparados. La gente sabe que de los docentes depende lo que aprendan, o no aprendan, sus hijos e hijas.



Es notable que las personas comunes y corrientes coincidan con los más conspicuos investigadores educacionales en la centralidad que le asignan al cambio pedagógico de los profesores para mejorar la calidad de la educación. Por ello, cuando se les pide que prioricen entre una batería de herramientas, se prefiere darles aún más capacitación a los maestros. E igualmente se quiere que el Ministerio del ramo evalúe periódicamente la calidad del desempeño docente.



Esta confianza de las personas en la calidad de nuestro sistema escolar y en sus profesores no debiese ser olvidada ni menos mellada por el pesimismo en boga entre muchos políticos, entre los que no faltan los que creen tener recetas milagrosas para cambiar la educación en cinco minutos.



Esta confianza es la que hace que los padres y madres envíen a sus hijos a la escuela con la certeza cotidiana de que los estudios tienen sentido y les permitirán aprender más para ser mejores personas, mejores ciudadanos y mejores trabajadores. Esta confianza, que no es conformismo, es la que permite proyectarse hacia el futuro, para que nuestra educación siga progresando gradual y decididamente, y pueda responder a los difíciles desafíos del desarrollo de un Chile abierto al mundo.



Pareciera que, con sabiduría, la gente hubiese adoptado para sí la conocida frase de Carl Popper: "Es verdad que estamos mal... ¿pero alguna vez hemos estado mejor que ahora?"





(*)Consultor de la Oficina Regional de Educación de la UNESCO
para América Latina y el Caribe

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