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¿Control de armas?: No, gracias...

por 15 septiembre, 2004

Las leyes de control de armas actúan y restringen gravemente a los individuos que obedecen la ley y, por lo tanto, no tienen efecto alguno en los delincuentes. Es más, permiten a los criminales actuar sobre seguro.
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Así como con las leyes de fijación de precios jamás se ha logrado controlar la inflación, el control de armas no ha disminuido la delincuencia en ninguna parte del mundo. Parece irónico, pero muchas veces las prohibiciones o restricciones dictadas por ley, tienen el efecto inverso.



En Suiza, por ejemplo, todo hogar está obligado por ley a mantener un arma automática operativa y con suficiente munición. Dicho país cuenta con la mayor cantidad de armas privadas per capita. Sin embargo tiene una bajísima tasa de crímenes perpetrados con armas de fuego. Israel está en segundo lugar. Dinamarca y Finlandia están en tercer y cuarto lugar en armas per-capita. Todos ellos cuentan con insignificantes índices de delincuencia. Usted podría argumentar, con toda razón, que estos países no tienen los mismos problemas que Chile. No se engañe.



México tiene leyes muy restrictivas en materia de armas de fuego, y, sin embargo, lidera los ranking de delincuencia a nivel mundial. El caso de Australia es otro ejemplo: en 1996 se estableció por ley el control de armas; un año después los delitos con armas de fuego aumentaron 44%. La semana pasada el Senado Italiano aprobó relajar las restricciones al control de armas y fortalecer la legitima defensa.



Nueva York tiene una estricta ley de control de armas. No obstante, esto no impidió que Mark David Chapman asesinara de un balazo a John Lennon. Washington DC, la capital de los Estados Unidos, tiene control de armas, pero John Hinckley Jr. igual le metió una bala a Reagan.



Los ejemplos abundan y las estadísticas aburren. Por eso quiero afirmar, con toda seguridad, que en los últimos 150 años no existe ni un solo caso en que al aplicar restricciones a la venta legal de armas o restringir a la población en su derecho a una defensa proporcional y legitima, se haya logrado la disminución de la delincuencia o de los crímenes violentos.



La razón para lo anterior es porque las leyes de control de armas actúan y restringen gravemente a los individuos que obedecen la ley y, por lo tanto, no tienen efecto alguno en los delincuentes. Es mas, permite a los criminales actuar sobreseguro.



Por otra parte, al establecer trabas mas allá de lo razonable para la compra y mantención de armas de fuego por quienes no buscan sino defender su vida, la de su familia y su propiedad, se pone en serio riesgo el derecho a la legítima defensa, por cuanto la forma de repeler la agresión, o bien no existirá, o carecerá de absoluta proporcionalidad.



De aprobarse esta ley, Chile sufrirá las consecuencias. En breve plazo disminuirá la capacidad de auto-defensa de la ciudadanía y se facilitará la acción de los delincuentes.





Eduardo Yáñez Morel. Comité Pro-Defensa Ciudadana

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