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Colorín colorado, tu cuento... ¿se ha acabado?

por 30 junio, 2007

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Al final se salió con la suya. Como diría un comentarista deportivo, Ťtanto le da al cántaro el agua, hasta que al final se rompeÅ¥ y es que Adolfo Zaldívar desde hace ya varios años que viene corriendo la cerca, a fin de marcar distancias de la Concertación. Revisemos algunos episodios que dan cuenta de aquello.



En un país muy, muy lejano, corría el año 1987 y mientras se realizaban diversas gestiones para conformar la que sería la Concertación de Partidos por la Democracia, ya Adolfo Zaldívar pregonaba la necesidad de tener una ŤConcertación ChicaÅ¥, que significaba la conformación de un conglomerado sólo con una parte exigua de la izquierda. Afortunadamente para la recuperación de la democracia, su idea no prosperó y una Concertación amplia derrotó al dictador aquel histórico 5 de octubre.



Pero vendrían más obsesiones personales del posterior Senador Zaldívar. Quién no recuerda sus declaraciones de mediados del 2003 a "El Mercurio", donde pregonaba Ťel fin de la ConcertaciónÅ¥, así sin más. Mientras el Gobierno del Presidente Lagos lograba sortear los complicados primeros años con gran éxito, la crítica más ácida venía de la propia coalición y, nada más ni nada menos, que del propio presidente de la Democracia Cristiana.



Pero las fijaciones y operaciones del ŤcolorínÅ¥, como se le conoce, no se quedarían allí. Cómo olvidar su completa y total falta de apoyo a la precandidatura presidencial de su camarada Soledad Alvear. En este caso su interés personal por lograr un acuerdo ventajoso con el bloque progresista, dejó a la candidata de su partido en una posición de total indefensión, obligándola a abdicar de su candidatura en favor de la actual Presidenta.



Por eso no es de extrañarnos que este personaje, una vez más, sitúe sus intereses personales por sobre las necesidades de su partido, de la Concertación y del país, para obtener la atención de los medios y llevar hasta las últimas consecuencias sus fijaciones individuales. Sí, porque cuando los intereses personales se transforman en una obsesión no hay forma de aceptar o de transar frente a las opiniones de otros, y las visiones particulares terminan nublando la razón.



De esta forma, no deberían extrañarnos las andanadas de Adolfo Zaldívar, que de pasada se va quedando en cada "episodio" más solo. Sin embargo, no sólo el legislador tiene que entender que él es Senador por la Región de Aysén, no por su atractivo personal, por su brillante liderazgo u oratoria, sino porque es parte de un partido mayoritario, que integra una coalición mayoritaria. Seamos francos, con el actual sistema electoral si el señor Zaldívar no se presentara en la lista de Concertación, les aseguro que otro gallo cantaría.



Recientemente el Tribunal Supremo de la Democracia Cristiana, admitió una solicitud que busca sancionar al Senador Adolfo Zaldívar, por su actuación en torno al emblemático y vital proyecto gubernamental que busca salvar el Transantiago. Siempre es bueno que Ťlas instituciones funcionenÅ¥



A los que no somos demócratacristianos sólo nos queda esperar que los intereses de Chile y los principios de la Concertación primen sobre las carreras personales y las obsesiones particulares, que tanto perjuicio hacen. Que se entienda que debate, no significa dañar un proyecto colectivo e histórico como el que encarna éste gobierno, que es el gobierno de todos los chilenos.



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Jorge Parragué López, Cientista Político UC y miembro de "Jóvenes Progresistas" de la JPPD.

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