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Demasiadas desigualdades

por 15 mayo, 2012

En cuanto a tasa de pobreza, en las provincias de Malleco y Parinacota supera el 30%, mientras que en Antofagasta es de sólo 7%. Antofagasta, junto con Santiago, también destaca en materia de cobertura de agua y saneamiento, bordeando el 100%, en contraste con las provincias de Chiloé y Bío Bío, donde es menor a 75%. Respecto a dinamismo económico, entre 2007 y 2008 en catorce municipios la cantidad de empresas aumentó en tasas de dos dígitos, mientras que en 80 municipios decayó en términos netos.
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La semana pasada se presentó en Chile el “Informe Latinoamericano sobre Pobreza y Desigualdad 2011”, realizado por Rimisp-Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural. La conclusión del estudio es contundente: existen demasiadas desigualdades en el desarrollo socioeconómico en la región. Esto no ocurre sólo entre países, que es un hecho más bien conocido, sino que ocurre también, y muy marcadamente, entre las distintas localidades subnacionales dentro de cada país.

Así, se verifica que independientemente del resultado promedio general que muestre cada país en materia de indicadores socioeconómicos, tanto en salud como en educación, dinamismo económico, empleo, ingresos, pobreza, seguridad ciudadana e igualdad de género, en todos los casos existen territorios subnacionales significativamente rezagados. Es decir, aunque los países se desarrollen, los beneficios del progreso no llegan a todos.

Estas diferencias quedan muchas veces ocultas detrás de las cifras promedio, que esconden varianzas relevantes entre los territorios de cada país, ya sea entre sus zonas urbanas y rurales, o entre sus distintas unidades político-administrativas.

En cuanto a tasa de pobreza, en las provincias de Malleco y Parinacota supera el 30%, mientras que en Antofagasta es de sólo 7%. Antofagasta, junto con Santiago, también destaca en materia de cobertura de agua y saneamiento, bordeando el 100%, en contraste con las provincias de Chiloé y Bío Bío, donde es menor a 75%. Respecto a dinamismo económico, entre 2007 y 2008 en catorce municipios la cantidad de empresas aumentó en tasas de dos dígitos, mientras que en 80 municipios decayó en términos netos.

Chile no escapa a esta tendencia. Si bien en promedio muestra resultados socioeconómicos relativamente altos en comparación a Latinoamérica, al analizar los resultados a nivel territorial se encuentra que conviven localidades con resultados de país desarrollado junto con otras muy rezagadas.

Por ejemplo, el indicador de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) muestra que en promedio un 25% de la población del país tiene al menos una NBI, pero mientras en Vitacura el porcentaje es prácticamente cero, en Camiña es de 73%. Esto pone a Vitacura al nivel de Suiza, y a Camiña al nivel de Nigeria.

En cuanto a tasa de pobreza, en las provincias de Malleco y Parinacota supera el 30%, mientras que en Antofagasta es de sólo 7%. Antofagasta, junto con Santiago, también destaca en materia de cobertura de agua y saneamiento, bordeando el 100%, en contraste con  las provincias de Chiloé y Bío Bío, donde es menor a 75%. Respecto a dinamismo económico, entre 2007 y 2008 en catorce municipios la cantidad de empresas aumentó en tasas de dos dígitos, mientras que en 80 municipios decayó en términos netos.

Ejemplos como los señalados, de diferencias significativas en resultados socioeconómicos, se encuentran en todos los ámbitos del desarrollo, y los territorios subnacionales rezagados tienen ciertas características en común. Son más pequeños en términos de población, rurales, con mayor proporción de población perteneciente a pueblos originarios y, en menor medida, con mayor porcentaje de población menor de 15 años.

Además, los territorios subnacionales rezagados tienden a estar geográficamente agrupados entre sí, en muchos casos en zonas fronterizas y en general en lugares más alejados de las capitales nacionales y de las grandes ciudades. Por su parte, las localidades más aventajadas tienden a estar geográficamente agrupadas en torno a los grandes núcleos urbanos. Así, se generan clusters de localidades más desarrolladas que en entran en un círculo virtuoso, junto con otros en que ocurre lo contario. Sin desmedro de lo anterior, los núcleos urbanos tienen sus propios problemas de calidad de vida, pues muestran peor desempeño en materia de seguridad ciudadana.

De esta manera, a grandes rasgos se identifican dos grupos de localidades, con distintos problemas de desarrollo: un primer grupo preeminentemente rural, con poca población y alta presencia de población perteneciente a pueblos originarios, en las cuales hay peores resultados de salud, educación e ingresos y escasean los empleos en rubros no primarios; y un segundo grupo de localidades, principalmente urbanas y densamente pobladas, donde cobran mayor relevancia los problemas de delincuencia.

Las políticas públicas deben hacerse cargo de estas desigualdades de desarrollo. Un desarrollo equitativo requiere necesariamente abordar, con políticas públicas diferenciadas, la realidad de los dos tipos de territorios subnacionales identificados. Las políticas públicas deben, además, tener como objetivo explícito el contribuir a reducir las desigualdades de desarrollo identificadas. Son demasiadas las desigualdades, que se van volviendo intolerables, y no se superan por el mero crecimiento promedio del país.

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