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La ciudad, la ciudadanía y los anuncios de hoy

por 21 mayo, 2012

Para esto, queremos un representante electo, responsable por la toma de decisiones en la ciudad, y que las culpas no sean repartidas entre un Poncio Pilato y otro, como en la actualidad. El cambio constitucional que permite la elección directa del Consejo y de un Presidente Regional es un avance, pero los retrasos legislativos siguen sin permitir que esta transformación se lleve a la práctica.
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¿Sabía usted que el Gobierno está preparando una Política Nacional de Desarrollo Urbano para Chile? ¿Sabía que para eso acaba de formar una Comisión Asesora Presidencial? ¿Sabía que a partir de las conclusiones de esa Comisión se desarrollará un proceso participativo a partir de septiembre? Y ¿que la Política debiera estar aprobada a principios de 2013?

Si usted no es un “sofisticado” experto o experta, probablemente no lo sabía. Por eso esperamos que este proceso se anuncie con bombos y platillos en la Cuenta Pública presidencial del 21 de mayo. No sólo eso, esperamos que en materia de participación ciudadana, los anuncios mejoren sustancialmente.

En primer lugar, estamos convencidos de que la participación ciudadana es beneficiosa en todos los ciclos de la política pública, desde su diseño hasta su evaluación. En ese sentido, es bueno que en septiembre se inicie un proceso abierto y participativo, para socializar y enriquecer el trabajo avanzado. La pretendida política sólo tendrá la necesaria legitimidad social si desde el principio es trabajada junto a la ciudadanía.

Para esto, queremos un representante electo, responsable por la toma de decisiones en la ciudad, y que las culpas no sean repartidas entre un Poncio Pilato y otro, como en la actualidad. El cambio constitucional que permite la elección directa del Consejo y de un Presidente Regional es un avance, pero los retrasos legislativos siguen sin permitir que esta transformación se lleve a la práctica.

Por eso, es importante que todo sea haga con la mayor transparencia posible, y que la ciudadanía sepa claramente no sólo cómo hacerse parte, sino también cuáles de sus propuestas no cuentan con la aprobación del gobierno. En este sentido, el hecho de que los tiempos planteados por el MINVU coincidan con las elecciones municipales, no ayudará en el logro de los necesarios acuerdos transversales.

En términos del contenido de la futura Política, creemos que es importante discutir como sociedad no sólo sobre el diagnóstico de lo que ha pasado en nuestras ciudades las últimas décadas, sino también por el tipo de ciudades que queremos para el siglo XXI ¿Queremos cada vez más autos en calles cada vez más anchas? ¿Queremos contar con las torres más altas del continente? ¿Queremos un transporte público caro y de pobre calidad? ¿Queremos más “mitigaciones” o queremos visiones de futuro?

Esas son las orientaciones que esperamos escuchar para una Política de Desarrollo Urbano. Que proyecte estándares para una ciudad más democrática y sustentable, con metas claras y medibles que nos permitan, como ciudadanía, medir los avances o estancamiento de nuestros representantes y servidores públicos en dichos objetivos.

Para esto, queremos un representante electo, responsable por la toma de decisiones en la ciudad, y que las culpas no sean repartidas entre un Poncio Pilato y otro, como en la actualidad. El cambio constitucional que permite la elección directa del Consejo y de un Presidente Regional es un avance, pero los retrasos legislativos siguen sin permitir que esta transformación se lleve a la práctica. Además, no sabemos cómo dicha reforma dialogará con el trabajo del MINVU.

Queremos, además, que se reformule el ámbito local o submunicipal, en un sentido que permita revitalizar nuestras organizaciones de base, especialmente las juntas de vecinos, con más atribuciones y responsabilidades, con mejores estándares de democracia interna y representatividad, así como un financiamiento basal y autónomo. Sin esas redes de asociatividad viva, ninguna política de desarrollo urbano ganará legitimidad en la base.

Estos son los anuncios que nos gustaría escuchar este 21 de mayo. Para ello, aquí está la sociedad civil dispuesta a ser parte de la solución, pues estamos convencidos que la ciudad no puede ser construida sólo por los Arquitectos ni la Cámara Chilena de la Construcción. La ciudad es el espacio social en el cual se debe profundizar la democracia, la solidaridad y la inclusión, a través de la participación activa de todos y todas. Desde ahí debe nacer la tan necesaria primera Política Nacional de Desarrollo Urbano.

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