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Una monedita para el Ecologismo Snob

por 26 mayo, 2012

La vanguardia ecológica profunda culposa de tanto contaminar es un nuevo ícono posmoderno, seres iluminados que se transforman por inspiración espiritual y mágica en los nuevos salvadores del planeta, pero que en muchos casos son incapaces de dejar su estilo de vida gastador o en su defecto de privatizarlo todo para que no les arruinen el paisaje.
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En Chile se ha suscitado la problemática ambiental como un tema que ha llegado para quedarse. La construcción social de la crisis ambiental ha tenido surgimiento en nuestro país a partir de la evolución semántica de la denominada “conciencia ambiental” cuyo punto de arranque institucional se puede establecer a partir de la promulgación de la Ley de Bases del Medio Ambiente en 1994. HidroAysén, Punta de Choros, Castilla, Isla Riesco, Pascua Lama, son palabras que evocan una postura ambiental, ya sea por adherencia o rechazo,  el “factor” ambiental está presente discursivamente en la sociedad e inevitablemente se alza como una nueva ideología que contrapone miradas, a veces, en un sentido burdo; los “buenos” y los “malos” los Avatar o los Terminator. Desde  hace muy poco (desde el punto de vista de la evolución social) en la década del 70 e incluso 80, la imagen de una industria humeante era símbolo de “Progreso” hoy por el contrario se ha transformado en una fotografía aborrecible sino censurable por muchos.

El cuestionamiento a la economía clásica y la teoría del valor tanto en Adam Smith en La riqueza de las naciones como Karl Marx en El capital han entrado en una fase de profundo tambaleo, ya que hoy el valor de las cosas no está dado solamente por su valor de cambio, ni en la fuerza de trabajo, sino también por su valor ecológico. Dicho de otro modo, no se saca nada con tener un aserradero, leñadores y compradores de madera si carezco del bosque. En las antiguas teorías del valor el bosque no existía, en tanto objeto de valorización, porque se presuponía que era un recurso infinito, se daba por entendido que siempre habría bosques, agua, minerales, tierra fértil, etc. Hoy nos hemos dado cuenta de que con el crecimiento de la población humana y  de los satisfactores de necesidades lo que antes era abundante ahora es un bien cada vez mas escaso.

La vanguardia ecológica profunda culposa de tanto contaminar es un nuevo ícono posmoderno, seres iluminados que se transforman por inspiración espiritual y mágica en los nuevos salvadores del planeta, pero que en muchos casos son incapaces de dejar su estilo de vida gastador o en su defecto de privatizarlo todo para que no les arruinen el paisaje.

Esta nueva puesta en valor frente a la crisis ambiental deriva en el surgimiento de nuevas posturas filosóficas sobre la relación humano-naturaleza, encontrándonos con los pensamientos mas extremos promovidos desde una mirada biocentrista desde la llamada ecología profunda, cuyo fundador es el filósofo noruego Arne Naess. Esta nueva ideología establece al hombre como cuasi plaga o maleza del planeta, una especie biótica invasiva que debería ir desapareciendo para dar paso a la existencia de otras especies que reclaman igual derecho a la existencia. Frente a este pensamiento cabe entonces una pregunta más profunda que la ecología profunda, y esta es; ¿Quiénes son los llamados a perpetuar este nuevo orden biótico?

El ícono más visible de la ecología profunda en Chile es el estadounidense Douglas Tompkins un acaudalado empresario que compró vastas tierras en el sur de Chile con el fin de conservarlas. Así como él otros han seguido sus huellas, entre tantos el Presidente Sebastian Piñera creador del parque Tantauco en Chiloé. Es decir, personas que aburridas de tanto emitir CO2 han decidido, ya sea por sentido de culpabilidad o filantropía cuidar el planeta. Del mismo modo, este nuevo orden se estructura en los territorios y en los países estableciendo una nueva relación de dominador-dominado, por ejemplo Dinamarca posee las leyes ambientales más estrictas y una sustentabilidad casi impecable pero solo dentro de Dinamarca, porque Dinamarca para mantener su estilo de vida debe consumir la cantidad de recursos equivalentes a  8,25 planetas tierras, es decir debe explotar otros territorios para mantener su ritmo de crecimiento, lo que significa que los territorios explotados están obligados a estar sometidos al subdesarrollo, ya que si estos quisieran vivir como en Dinamarca necesitaríamos a lo menos 9 planetas tierra. Para el caso de las comunas en Santiago de Chile se establece que Vitacura es la que posee la mejor Índice de Calidad de Vida, sin embargo se desconoce que es la comuna que más genera  basura y que para mantener sus prados y piscinas debe consumir cantidades de agua considerables.

La vanguardia ecológica profunda culposa de tanto contaminar es un nuevo ícono posmoderno, seres iluminados que se transforman por inspiración espiritual y mágica en los nuevos salvadores del planeta, pero que en muchos casos son incapaces de dejar su estilo de vida gastador o en su defecto de privatizarlo todo para que no les arruinen el paisaje. Con todo, aquellos que sobreviven con una marraqueta diaria y una taza de té deben reducir su huella ecológica por ser una plaga para el planeta.

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