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Evo Morales y la 'muerte' del Tratado de 1904

por 15 junio, 2012

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El gobierno boliviano da un paso en falso tras otro.

No solo la imagen interna y local del líder indigenista, Evo Morales conoce una declinación constante -hoy mismo registra un nivel de aprobación  del 33%, en comparación con el 64% de popularidad que conocía en el mes de enero del 2010-, sino que también su  imagen internacional conoce un ostensible deterioro.

La postura considerada antiecológica y contraria a los Derechos de poblaciones indígenas de la zona del TIPNIS (Reserva y parque nacional indígena que quería ser atravesada por una carretera) por parte de Evo contribuyó de manera gravitante al menoscabo de su imagen publica. Antes fue el “gasolinazo” que le dejó mal parado frente a la población urbana indigenista de El Alto, hecho que le atormenta políticamente hasta hoy mismo, prueba de ello es la fragmentación de las bases sociopolíticas que le llevaron al poder y que hoy comienzan a darle la espalda.

Tampoco debemos olvidar el peligroso avance del narcotráfico en Bolivia. La política de desvinculación estatal sobre la producción de hoja de coca, la baja considerable en la erradicación de plantaciones ilegales, la ambigüedad en el marco de la lucha en contra de la corrupción y finalmente la incomprensible postura presidencial hacia el contrabando de autos, no solo desde Chile sino que desde Brasil y otros países que le son vecinales, han desfavorecido a dicho alicaído perfil político internacional.

Hoy, dicha menoscabada  imagen internacional acaba de sufrir otro revés, un serio y contundente revés: El Gobierno brasileño otorgó recientemente asilo político al Senador Roger Pinto de la bancada opositora al régimen de Evo, Convergencia Nacional, una coalición de Derecha. Con dicho gesto, Brasil, señala con un dedo al régimen masista, acusándolo internacionalmente de perseguir políticamente a sus detractores. Una práctica que hace años viene siendo denunciada por sectores opositores, en particular aquellos de Santa Cruz de la Sierra, pero que recién hoy, gracias a la decisión brasileña, se cristaliza como un hecho real. No podía ser de otra manera desde el momento  en que el aparato judicial boliviano perdió su autonomía de los otros poderes estatales paceños. Desde el momento en que se enfatizó una política intervencionista en todas las esferas de las estructuras republicanas bolivianas.

Un último hecho que viene a incrementar el desgaste de la imagen publica internacional y nacional del  líder indigenista y su gobierno, dice relación con su “estrategia marítima” vis-a-vis de Chile. El estrepitoso fracaso de ésta en el marco de la 42 Asamblea de la OEA, en Cochabamba, constituye, sin lugar a dudas, un hito en el historial de estrategias y contra-estrategias paceñas en contra de Chile y en favor de una salida al mar por territorio chileno. El amplio apoyo recibido por las naciones del hemisferio a Santiago, deja en claro que ninguna de ellas desea abrir la Caja de pandora en torno a la negociación sobre tratados limítrofes, tampoco a una multilateralización de diferendos territoriales, menos aun a una intervención de los diversos organismos regionales en temas soberanos. Bolivia se quedó sola. Aislada.

Hoy, la declaración unilateral de Evo que señala que el Tratado de 1904 está “muerto” para su gobierno constituye, sin lugar a dudas, una escalada sin precedentes en la pretensión marítima paceña. Tal y como se señalo es “peligrosa”, al menos, desde un punto de vista declaratorio. El desconocimiento de la frontera noreste implica retrotraernos a un estado prebélico. Debemos apreciar, a la luz del estado actual del peso político del mandatario boliviano y ad portas a una posible búsqueda de su relección, que Evo podría adoptar una postura cada vez mas osada. Hoy, el régimen necesita una válvula de ajuste frente al deterioro de su imagen política, nacional e internacional. Chile siempre ha constituido dicha “válvula”, no solo para La Paz, sino que también para Perú. La búsqueda de una relección implicará reconstruir dicha imagen nacional, local y comunitaria en función de una temática lo suficientemente poderosa, en términos mediáticos y políticos, como para borrar sus errores y contener la caída de su imagen política interna.

Evo deberá ir a buscar reconstruir la solidez de sus bases políticas comunitarias, allí en donde se originó su liderazgo: El Alto, La Paz, Oruro y Potosí, bastiones del masismo. Una temática de convergencia es la demanda marítima. Hoy, el régimen necesita de acciones que produzcan cohesión, una de ellas, la principal, sería llevar a Chile ante La Haya, aun sabiendo que perderá. El efecto político de corto y mediano plazo permitirá contener el efecto de decadencia del régimen y de su imagen. Con la demanda ante dicho tribunal internacional posiciona en el tiempo el tema, se erige como el primer mandatario en posicionar su pretensión ante un tribunal de esa categoría y de paso, refuerza y recompone su estatura política. Además, Evo, su régimen y gobierno, no tienen nada que perder, solo ganar. Si el Tribunal niega su demanda, se mantiene un statu quo. Chile, lo saben bien, nuevamente extenderá su mano para buscar recomponer sus relaciones. Ellos, en La Paz, tienen el ejemplo del comportamiento chileno hacia Lima. Las “cuerdas separadas” se imponen.

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