jueves, 21 de enero de 2021 Actualizado a las 12:54

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Enersis en un país bananero

Enersis en un país bananero
Nos llama poderosamente la atención que se mencione que habría opiniones de abogados y de prestigiosos estudios que avalarían esta operación. Si así fuera, quiere decir que se ha llegado muy lejos en el nivel de dar en el gusto a iniciativas que causan daño a toda la economía nacional. Las normas societarias no se manejan como una isla, sino que están interrelacionadas con todas las normas del derecho y cuando una acción causa daño no puede estimarse que ella se ajusta a derecho.
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El país ha tomado conocimiento que la empresa Endesa España, controladora de Enersis, la que a su vez es controlada por una endeudada empresa italiana, ha decidido hacer de Chile la base de una cuestionada operación financiera. Esta se ha vestido con ropajes de una operación seria, en circunstancias que resulta elemental concluir que constituye un grave atentado a la fe pública financiera, a la propiedad de accionistas, a todos los chilenos que cotizan en los fondos de pensiones y una forma indebida, aunque hábilmente elíptica, para obtener recursos para abordar los graves problemas que se enfrentan en el continente europeo.

Enersis originalmente era Chilmetro, una empresa del Estado de Chile que se privatizó durante la dictadura bajo la fórmula del capitalismo popular. Tres o cuatro años después un grupo de ex ejecutivos liderados por José Piñera y José Yuraseck, tomaron el control y el poder político para todas las decisiones de la compañía.

Avanzaron sin transar durante los gobiernos de la Concertación, hasta lograr una sólida posición en el mercado, minuto en el cual vendieron a Endesa España el control político de las empresas eléctricas involucradas que a esas alturas eran las principales del sistema interconectado central de Chile (SIC). En dicha operación fue determinante el pago que hizo en forma especial y excepcional al grupo controlador, la sociedad española. Esta operación se desarrolló a través del subterfugio de pagar un alto sobreprecio a las empresas controladoras de Endesa, Enersis, Chilectra.

En 1997 el escándalo remeció al país. Las cosas parecían haber llegado muy lejos. Un destacado accionista minoritario de la época, don Sebastián Piñera, logró que sus derechos accionarios se reconocieran al mismo valor que aquellos que habían logrado los propietarios del grupo controlador. El resto de los accionistas siguió acciones judiciales cuyo resultado es muy incierto. Se multó históricamente a los afectados y se hicieron investigaciones que terminaron con multas insignificantes a la empresa española. La empresa española se quedó con el negocio y a partir de ahí desarrolló una segunda conducta que materializó en algunos años consistente en tomar el control total de Endesa-Chilectra, transformándolas en sociedades filiales, con lo cual  lograba tener el control absoluto de todas las decisiones.

Que los principales directivos de la Bolsa de Comercio de Chile donde se haría la “operación”, estén en el directorio de Enersis, nos transforma simplemente en un país bananero.

Este segundo aspecto también se debatió públicamente y los que firmamos esta carta nos opusimos a ese intento de concentración del mercado. Lamentablemente en la Corte Suprema por 3 votos a 2 se rechazó un recurso de queja y en la Comisión Antimonopolio de la época los funcionarios de gobierno colaboraron con su voto a la mantención de la situación que habíamos denunciado y que el Fiscal Económico de la época intentó detener infructuosamente.

Hoy día se anuncia una nueva operación del mismo corte, en el que siempre la hoy empresa española-italiana, saca la mejor parte —a cambio de todos los chilenos—, a través del daño que causa a los fondos de pensiones y desde luego a todos los accionistas. Es un patrón de conducta reiterativo, altamente peligroso que debiera hacer reaccionar en forma drástica y definitiva a la autoridad de  Chile. Ningún inversionista, por grande que sea su poder y por respetable  su derecho de propiedad, puede hacer en el uso y goce de su derecho daño a quienes le dan sustento económico y patrimonial a su emprendimiento.

Las razones que ha dado el accionista mayoritario para citar a una junta de accionistas con el fin de materializar un aumento de capital, no convencen a nadie.  Sin embargo, es obvio que para los efectos que se buscan Chile es extraordinariamente útil, puesto que el dólar es barato en nuestro país y pueden así obtener un financiamiento para llevarlo fuera de Chile, a precios más convenientes que el alto costo que significaría endeudarse en España o Italia, si es que alguien les presta esas magnitudes en mercados internacionales. Tampoco cabe descartar que la operación tenga una ulterioridad no menor consistente en que este  cartel latinoamericano tendría un mejor precio vendido como un paquete, que la venta individual de las sociedades de generación y distribución que controla Enersis. Eso sería particularmente grave si estuviera en el fondo del asunto, porque muchas personas están vendiendo sus acciones baratas en circunstancias que a poco andar  pudieran costar mucho dinero.

Nos llama poderosamente la atención  que se mencione que habría opiniones de abogados y de prestigiosos estudios que avalarían esta operación. Si así fuera,  quiere decir que se ha llegado muy lejos en el nivel de dar en el gusto a iniciativas que causan daño a toda la economía nacional. Las normas societarias no se manejan como una isla, sino que están interrelacionadas con todas las normas del derecho y cuando una acción causa daño no puede estimarse que ella se ajusta a derecho.

Que los principales directivos de la Bolsa de Comercio de Chile donde se haría la “operación”, estén en el directorio de Enersis, nos transforma simplemente en un país bananero.

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