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Aleppo: Guerra fría y lecciones de geopolítica

por 6 agosto, 2012

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La guerra civil libia comparte algunas características comunes con la siria, aquella que acapara los medios internacionales, la que moviliza a la diplomacia en la ONU, la misma que demuestra que los intereses geopolíticos de las grandes potencias encontraron un terreno fértil para dar rienda suelta a un nuevo tipo de Guerra fría.

La renuncia de Koffi Annan es una señal clara que se está imponiendo un extraño statu quo político y militar en el terreno. Rusia, extrañamente, denuncia a los “países occidentales” por el hecho, mientras que aboga por mantener una presencia de la ONU en la zona. La misma Rusia que se ha negado, persistentemente, a condenar al régimen de Assad, amenazando con vetar resoluciones que le afecten. Irán, también ha reaccionado encolerizado. No solo la existencia de una base naval rusa, en Tartus (Siria), explica dicha reacción, sino que también la alianza natural e histórica del régimen de Damasco con la capital rusa. Irán se ha unido a la denuncia en contra del Consejo de Seguridad. Tal vez perciben que para los “países occidentales”, en especial para los EE.UU, Israel y Turquía, la situación actual, en el terreno mismo, les es beneficiosa: la victoria del ELS (Ejercito Libre Sirio) en Aleppo, estaría transformando dicha zona en un nuevo Bengasi. En otras palabras, la plataforma para derrocar al régimen sirio por la vía militar.

El ELS está demostrando que el Ejercito Sirio de Assad no está preparado para una guerra urbana, en las calles mismas de las ciudades. No obstante la capacidad bélica del ejercito regular sirio, este no ha sido capaz de erradicar a los rebeldes. Un complejo dilema se le presenta al dictador: utilizar la táctica de arrasar con partes importantes de las ciudades, generando la antipatía absoluta en contra del régimen, pero a su vez, multiplicando el apoyo político a la causa rebelde.

La conquista de la franja que une Aleppo con la frontera turca constituye un duro golpe para el régimen, toda vez que crea un corredor que les permitirá mantener un suministro de armas, municiones y de capacidades de inteligencia para la defensa de Aleppo. No hay que olvidar que el margen de maniobra de las fuerzas sirias regulares es limitado en la zona fronteriza con Turquía, en específico, luego del derribo de un avión de Ankara por las fuerzas de Assad. De alguna manera, Turquía, instauró en esa zona una zona de “protección indirecta” en favor de los rebeldes, hecho que podría confirmarse con la toma del control del Ejercito Libre de Siria de ese corredor.

Una pregunta cabe hacerse, ¿porqué razón los EE.UU no han reditado el accionar que tuvieron en el escenario libio, esta vez en el sirio? Para algunos la razón es simple: En Libia había petróleo, en Siria no. Para otros es el posible veto de China y Rusia en contra de alguna resolución que implique el uso de la fuerza en contra de Assad, no obstante que existe un historial de acciones estadounidenses que se han llevado a cabo sin un apoyo irrestricto de la ONU, o simplemente sin un apoyo de dicho organismo. Los EE.UU poseen la capacidad para emprender acciones militares en contra de las fuerzas de Assad, tanto políticas como militares. Resulta extraño que percibiendo la debilidad del régimen sunita de Damasco, no lleven a cabo operaciones militares destinadas a dar el último empujón del régimen hacia el abismo.

Si Siria no tiene petróleo, si constituye una plataforma geopolítica vital y central para el orden político-estratégico de toda dicha zona del Medio Oriente. Aliado natural de Irán, plataforma de proyección de potencia hacia grupos armados en El Líbano —Hezbolá—, y en Gaza  -Hamas-, además de un adversario permanente de Israel.

En Siria, en particular en Aleppo, se está desarrollando una Guerra fría entre los EE.UU, Turquía e Israel con Rusia, y en menor medida con China. Una Guerra fría en la cual los EE.UU están actuando con pasividad, actuando por un importante intermediario, Turquía. Israel observa activamente. No obstante que Tel Aviv tiene la gran oportunidad de deshacerse del régimen que alimenta militarmente a Hezbolá —intermediando el apoyo iraní—, sabe que su apoyo a las fuerzas rebeldes solo puede hacerse a través de terceros actores.

A diferencia de Libia, aquí los EE.UU y sus aliados, no han buscado establecer una zona de protección y exclusión aérea. Los rebeldes no poseen esta libertad de movimiento, hecho que les impide lograr éxitos y avances militares de mayor envergadura en el terreno, pero el tipo de guerra civil urbana tampoco permite al Ejército de Assad lograr retomar el control de amplias y estratégicas zonas en manos del ELS. Un conflicto que, a todas luces, parece encaminarse a extenderse en el tiempo, a no ser que los EE.UU consideren que si desean terminar con la amenaza nuclear iraní deben, antes de ello, terminar con el régimen de Damasco.

Toda una lección de geopolítica se está desarrollando en Siria. Una lamentable lección que arrastra la muerte de cientos y miles de civiles. No hay tal “incapacidad” del Consejo de Seguridad para resolver el tema sirio, sino que solo geopolítica en su máxima expresión.

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