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Milton Friedman: porque lo más importante no se dijo

por 9 agosto, 2012

Cuando las cuatro décadas de mayor progreso material, en términos absolutos y relativos, en la historia de la humanidad, testifican por el impacto de Friedman tanto en la generación de conocimiento, como en su uso por parte de los líderes políticos, es necesario considerar que la base de este extraordinario logro, se encuentra en su método de investigación, específicamente en su estricto apego al empiricismo.
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El centenario del nacimiento de Milton Friedman, el más influyente economista de las últimas cinco décadas, fue celebrado en 135 eventos, en 44 países. En Chile, eso incluyó actos en las ciudades de Santiago y Viña del Mar. El genial líder de la Escuela de Chicago visitó nuestra capital en 1975 y la ciudad jardín en 1975 y en 1981. En la primera se reunió con el propio general Pinochet, economistas del gobierno y del sector privado, empresarios y académicos. En la segunda dictó una conferencia para los profesores y alumnos de la Escuela de Negocios de Valparaíso (hoy Universidad Adolfo Ibáñez), adonde retornaría en 1981 para asistir a la reunión de la Sociedad Mont Pelerin, la organización fundada por el libertario austriaco y también profesor en la Universidad de Chicago, Friedrich Von Hayek, para discutir y promover ideas libre mercadistas.

De ella eran miembros directivos de la mencionada casa de estudios, la cual había sido perseguida durante las previas administraciones colectivistas, precisamente por adherir al liberalismo propiciado, temprana y consistentemente, tanto por Friedman como por la Mont Pelerin.

Hoy, cuando las cuatro décadas de mayor progreso material, en términos absolutos y relativos, en la historia de la humanidad, testifican por el impacto de Friedman tanto en la generación de conocimiento, como en su uso por parte de los líderes políticos, es necesario considerar que la base de este extraordinario logro, se encuentra en su método de investigación, específicamente en su estricto apego al empiricismo.

Cuando las cuatro décadas de mayor progreso material, en términos absolutos y relativos, en la historia de la humanidad, testifican por el impacto de Friedman tanto en la generación de conocimiento, como en su uso por parte de los líderes políticos, es necesario considerar que la base de este extraordinario logro, se encuentra en su método de investigación, específicamente en su estricto apego al empiricismo.

Influenciado por el trabajo de epistemólogos como Karl Popper y de estadísticos como Harold Hotelling y Jimmie Savage, ya antes de su famosa teoría del consumo (1957) Friedman enunció los principios metodológicos de la economía positiva (1953), en lo que ha sido considerado no sólo una brillante síntesis de los geniales aportes de sus mentores, sino que también tuvo el efecto de hacer de la economía una disciplina empírica y plenamente científica. En efecto, la ciencia económica fue su principal legado, una ciencia que estaba plenamente basada en la realidad y orientada a la aplicación. Esto último fue brillantemente planteado por su colega de Chicago y principal conexión con Chile Arnold Haberger, en su famoso discurso en la Asociación Americana de Economía de enero de 1993. En este discurso, Harberger abogó por que la ciencia económica esté siempre orientada a la aplicación, particularmente enfocada al bienestar público. Esta base empírica, complementada con una orientación a la aplicación, explica por qué las recomendaciones de Friedman pudieron orientar a líderes de muy diverso signo político, pero igualmente efectivos en llevar progreso material a sus gobernados, como fueron Ronald Reagan, Margaret Thatcher, los militares chilenos y los comunistas chinos.

El monetarismo fue sin duda su contribución más conocida, base del merecido Nobel de Economía en 1976 y lo que catapultó su influencia.

Sin embargo, se sabe menos, que para poder enunciar la famosa teoría que explica cómo la oferta de moneda puede alterar el producto en el corto plazo y los niveles de precios en el largo, tuvo que implementar un cuidadoso trabajo empírico, en el cual reescribió la historia monetaria de los Estados Unidos, estableciendo cuales habían sido las verdaderas causas de la gran crisis de entre guerras, corrigiendo de paso las prescripciones Keynesianas. Esto lo llevaría a inspirar y orientar a Reagan y Thatcher en el rescate de las estancadas economías Atlánticas de la inflación y el desempleo, así como en el posterior triunfo de estas en la Guerra Fría, cuando llevaron a la bancarrota económica a los competidores socialistas. Tan importante fue el papel de Friedman en todo esto, que el presidente Reagan le otorgó la medalla de honor en 1988, la más alta condecoración que otorga el gobierno norte americano.

Pero a pesar de lo extraordinario de ese logro, este no sería el mayor legado de Friedman. En la globalidad de las celebraciones por su centenario, quedó demostrado que lo más trascendente de su obra, fue el haber llevado a los líderes de muchas naciones del planeta, a reformar sus economías y adoptar sistemas económicos más integrados al comercio internacional y en base al libre mercado. Eso es lo que explica el espectacular progreso material de las últimas décadas tanto de Chile, como China. A esto contribuyó muy sustantivamente la experiencia chilena en dos dimensiones y que siendo de lo más importante en la afortunada conexión de nuestro país con la extraordinaria obra de Friedman, lamentablemente no tuvo difusión, a pesar de ser destacado y encomiable.

Por una parte, Chile demostró que el libre mercado se podía instaurar en cualquier tipo de sociedad, y por la otra, que la importancia de implementar ese sistema económico es tal, que es imperativo el involucrarse con la mayor convicción en la implementación de una economía de mercado. Los altos costos que enfrentó Friedman por sus visitas a Chile, refleja cuanto incidió en su convicción y efectividad la experiencia chilena, toda vez que en su mente, el éxito chileno era la demostración empírica tan irrefutable, como sin precedentes. A ello contribuyó la convicción con que se implementaron sus prescripciones por parte de sus ex alumnos y otros, pero lo más fundamental fue el apoyo y entendimiento que encontró en aquellos que habían estado resistiendo el colectivismo por décadas y abogando por el libre mercado, mucho antes de que esto se transformara en una propuesta demostrable, como fue el caso de los esfuerzos de la Mont Pelerin en sus precarios comienzos. Lamentablemente esto fue obviado por aquellos más interesados en denostar a sus competidores y adversarios ideológicos o políticos, con el resultado de silenciarse una de las mayores contribuciones de Chile al progreso mundial, la demostración que el camino del progreso pasa por la aplicación de los conocimientos obtenidos y diseminados por Milton Friedman.

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