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La gran deuda del Congreso: transparencia en las comisiones

por 8 noviembre, 2012

El 2010 nuestro Congreso Nacional cometió un grueso error, al incorporar en su Ley Orgánica Constitucional medidas tendientes al secretismo. Entre otras modificaciones, se restringió el acceso de público a las sesiones de comisión y se estableció la reserva del material de registro de esas sesiones, estableciendo con ello más trabas para que los ciudadanos conozcan cómo las leyes se preparan en las comisiones.
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El trabajo de comisiones del Congreso es central en la producción legislativa. Es la instancia donde se eligen los ingredientes de nuestro ordenamiento jurídico, se aderezan los proyectos, es el lugar donde la Ley se cocina. Las reformas, sin embargo, para que la cocina esté a la vista, han tenido un inexplicable retraso.

El 2010 nuestro Congreso Nacional cometió un grueso error, al incorporar en su Ley Orgánica Constitucional medidas tendientes al secretismo. Entre otras modificaciones, se restringió el acceso de público a las sesiones de comisión y se estableció la reserva del material de registro de esas sesiones, estableciendo con ello más trabas para que los ciudadanos conozcan cómo las leyes se preparan en las comisiones.

Pocos meses después de publicarse esta Ley —que significaba un retroceso en materia de transparencia del Congreso— algunos parlamentarios propusieron enmendar este error, presentando una nueva modificación a la Ley Orgánica Constitucional.

El 2010 nuestro Congreso Nacional cometió un grueso error, al incorporar en su Ley Orgánica Constitucional medidas tendientes al secretismo. Entre otras modificaciones, se restringió el acceso de público a las sesiones de comisión y se estableció la reserva del material de registro de esas sesiones, estableciendo con ello más trabas para que los ciudadanos conozcan cómo las leyes se preparan en las comisiones.

Entre los aspectos destacables de este nuevo proyecto, que afectarían el trabajo de las comisiones en el Congreso, se encuentra la obligatoriedad de transmitir en línea las sesiones, la publicación del registro de audio de las mismas, la publicación de los antecedentes considerados en los debates, el establecimiento de estándares de publicación de la información, la flexibilización del acceso público a las sesiones y la creación de un régimen de audiencias públicas.

El proyecto de Ley, ingresado en agosto del 2010, fue aprobado por la Cámara de Diputados en marzo del 2011, quedando varado en la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento del Senado, donde, desde esa fecha, aún no ha sido discutido.

La importancia de estas modificaciones son cruciales en materia de transparencia, y una gran oportunidad del Congreso para acercar su labor a la ciudadanía. Es en las comisiones donde se debate, se definen las posturas, se transa, en las comisiones es donde se cocina la Ley y, por supuesto, todos confiamos mucho más en los restaurantes con cocina a la vista.

Sumado a ello, actualmente no está institucionalizada la participación de la sociedad civil en el debate de comisiones. Corporación Humanas estimó que en el 55 % de los informes emanados por alguna Comisión del Senado no se registró ninguna intervención de Organizaciones de la Sociedad Civil, y que para la Cámara de Diputados esta cifra alcanza el 62 %. Si los mecanismos de participación son acotados, al menos esperamos que la transparencia en las sesiones de comisión sea un principio que legitime la labor representativa de nuestros parlamentarios.

Por esto es que las reformas a la Ley Orgánica Constitucional del Congreso, que ya llevan en lista de espera en el Senado un año y nueve meses, debiesen adquirir urgencia. Es necesario que nuestro Congreso demuestre su compromiso con la transparencia y la probidad, y se decida a hacer las reformas y remodelaciones para que los ciudadanos podamos asistir con tranquilidad a un restaurante donde se cocina a la vista, pues un buen restaurante no tiene nada que ocultar.

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