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Por qué ganó Obama

por 8 noviembre, 2012

Al final, tres hechos que refuerzan la importancia del papel del Estado (en ciertas circunstancias) simbolizan en buena medida el por qué del resultado electoral a favor del Presidente: Osama Bin Laden está muerto, General Motors está viva (la industria automotriz fue rescatada) y el “Huracán Sandy” confirmó que hay un Comandante en Jefe a cargo en momentos críticos.
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La victoria del Presidente Obama en la elección del martes pasado, casi puede considerarse una hazaña. En un momento en que producto de la crisis económica, pocos lideres son reelectos en el mundo desarrollado, Obama logró un sólido resultado, con cerca de 330 votos electorales (de un total de 570) y obteniendo más de 2.6 millones del voto popular sobre su contrincante republicano.

La historia hasta ahora indicaba que en Estados Unidos, cuando hay lento crecimiento económico y alto desempleo, los Presidentes no son reelectos. Sólo el Presidente Franklin D. Roosevelt (también considerado de centro-izquierda como Obama, dentro del espectro político norteamericano) consiguió la reelección en los años 30 del siglo pasado, con una tasa de desempleo del 7.2 %. La última cifra que hubo en Estados Unidos antes de esta elección, indicaba una tasa de desempleo del 7,9 %. Por eso, el resultado obtenido por Obama resulta notable en este contexto. ¿Cómo fue posible que el Presidente tuviese éxito en su proceso de reelección en el escenario ya descrito?

Al final, tres hechos que refuerzan la importancia del papel del Estado (en ciertas circunstancias) simbolizan en buena medida el por qué del resultado electoral a favor del Presidente: Osama Bin Laden está muerto, General Motors está viva (la industria automotriz fue rescatada) y el “Huracán Sandy” confirmó que hay un Comandante en Jefe a cargo en momentos críticos.

Bueno, por cierto que hay factores coyunturales, de la historia reciente, y de carisma que explican en parte el resultado. Mucha gente aún no olvida que la actual crisis fue producto de las equivocadas políticas de la Administración Bush; hay una percepción de que Obama logró estabilizar al país en los momentos más críticos y de que la economía comienza lentamente a recuperarse; ha habido crecimiento (aunque todavía modesto) del empleo; y una mayoría de norteamericanos percibe que Obama entiende mejor los problemas del ciudadano común. Pero son tendencias sociológicas más profundas, las que finalmente inciden de manera decisiva en la victoria del Presidente, y esto tiene que ver con el nuevo “mosaico” demográfico y racial que hay en Estados Unidos, una sociedad cuya creciente diversidad comienza a tener un impacto creciente también en las elecciones que tienen lugar en este país.

Y es que en definitiva, fue la alta votación de esta llamada “nueva coalición” entre latinos, afroamericanos, jóvenes y mujeres, lo que permitió contrarrestar el apoyo a Romney entre hombres blancos de edad media, tercera edad y de zonas rurales, y así asegurar el triunfo de Obama en las urnas. Como correctamente estimaron sus estrategas de campaña, el mayor desafío era movilizar en una cantidad suficiente a estos grupos para acudir a las urnas el día de la elección, y esto como sabemos ahora, se logró plenamente.

Por otro lado, la derecha norteamericana tendrá un problema creciente en el futuro, porque estos grupos que apoyan a los demócratas (sobre todo los latinos) tienen tasas de natalidad muy superiores a la población blanca, y ya en esta última elección demostraron ser decisivos en Estados tradicionalmente republicanos como Nevada y Colorado. En otras palabras, si los republicanos no consiguen “penetrar” en estos electores no tradicionales en los próximos años, podría terminar consolidándose una nueva “mayoría sociológica” que continuará favoreciendo a los demócratas en las próximas elecciones.

Porque además, en esta elección estuvieron también en juego dos concepciones de sociedad: la idea del Estado “mínimo” y de ver a éste como parte del “problema”, en el caso de los republicanos, versus una visión que estima que el Estado tiene un rol fundamental para corregir las desigualdades y distorsiones que genera el mercado y así asegurar la provisión de ciertos bienes públicos fundamentales. Y los grupos que dieron el triunfo a Obama claramente se inclinan por esta última definición. Al final, tres hechos que refuerzan la importancia del papel del Estado (en ciertas circunstancias) simbolizan en buena medida el por qué del resultado electoral a favor del Presidente: Osama Bin Laden está muerto, General Motors está viva (la industria automotriz fue rescatada) y el “Huracán Sandy” confirmó que hay un Comandante en Jefe a cargo en momentos críticos.

La tarea que le espera ahora a Obama, no será fácil. Estados Unidos es hoy un país altamente polarizado y dividido, y el Presidente necesitará llegar a acuerdos en temas esenciales con un partido republicano hoy dominado por ultra conservadores, y que controla la Cámara Baja, donde hasta ahora han sido bloqueadas las principales iniciativas del Ejecutivo. El liderazgo de Obama será puesto a prueba entonces, nuevamente, en este escenario postelectoral que ahora se abre. Crecimiento, generación de empleo, manejo de la crisis fiscal,  reforma inmigratoria, y el conflicto con Irán, serán los temas que en definitiva sellarán el destino de este segundo mandato del Presidente Obama.

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