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A levantar la FECh, a despertar Chile

por 9 noviembre, 2012

O aprovechamos las Elecciones Presidenciales para desarrollar una crítica social real, que responda a programas e ideas y no a caras; o nos sumamos a la estrategia de los sectores neoliberales que hoy prefieren un movimiento que opte por auto marginarse de este debate. No es posible que los programas de Gobierno que se vayan a presentar sean los mismos que hace cuatro años, y como movimiento social no podemos confiar en que eso no será así: debemos generar la mayor tensión posible para que los proyectos presidenciales se hagan cargo de las demandas de la ciudadanía.
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El aprovechamiento del prestigio y cobertura de nuestra organización centenaria, que ha seguido este año la dirigencia de la FECh (en manos de la Izquierda Autónoma) para instalar su discurso político en los medios nacionales, nos lleva a entrever que el 2012 se ha reducido a la tesis de que la única alternativa del movimiento social es la configuración de una fuerza política nueva a cuya cabeza sólo puede estar la Izquierda Autónoma y sus aliados, intentando desconocer a otros proyectos de izquierda que hemos contribuido en la generación del mismo movimiento, y abandonando así la posibilidad de generar avances concretos desde el mundo social en el corto plazo.

Esto ha provocado un aislamiento claro de la FECh respecto de otros sectores sociales e incluso de la opinión ciudadana, lo cual ha redundado en una escasa injerencia de nuestra Federación dentro del debate público nacional. A este respecto, no es la generación de un nuevo partido lo que genera desconfianza, sino el hecho de que esta táctica no se plantee de frente y, más aún, hoy sea un obstáculo para generar la real unidad y transversalidad que el movimiento social necesita para triunfar.

Sin embargo, somos muchos los que hacemos el llamado a defender el debate de ideas por sobre las consignas y los intereses particulares de cada orgánica política. En un contexto nacional donde se nos presenta una oportunidad clave para que el hito movilizador del 2011 no quede solo una reseña histórica, hemos levantado a través del trabajo la propuesta de enfrentar con una potente movilización el año 2013, año de Presidenciales. Esto, no con el simple objetivo de tener una tribuna en los medios, sino para incidir en el debate nacional y la agenda pública que definirá los próximos cuatro años.

O aprovechamos las Elecciones Presidenciales para desarrollar una crítica social real, que responda a programas e ideas y no a caras; o nos sumamos a la estrategia de los sectores neoliberales que hoy prefieren un movimiento que opte por auto marginarse de este debate. No es posible que los programas de Gobierno que se vayan a presentar sean los mismos que hace cuatro años, y como movimiento social no podemos confiar en que eso no será así: debemos generar la mayor tensión posible para que los proyectos presidenciales se hagan cargo de las demandas de la ciudadanía.

En esta línea se yergue parte importante de nuestra tesis: o aprovechamos las Elecciones Presidenciales para desarrollar una crítica social real, que responda a programas e ideas y no a caras; o nos sumamos a la estrategia de los sectores neoliberales que hoy prefieren un movimiento que opte por auto marginarse de este debate. No es posible que los programas de Gobierno que se vayan a presentar sean los mismos que hace cuatro años, y como movimiento social no podemos confiar en que eso no será así: debemos generar la mayor tensión posible para que los proyectos presidenciales se hagan cargo de las demandas de la ciudadanía.

Este no es un camino fácil y requiere de un gran compromiso en las calles, pues frente a un enemigo tan fuerte debemos aprovechar al máximo nuestra principal herramienta: la movilización. Apostamos a ser parte de un 2013 altamente movilizado, protagonizado también por los trabajadores y pobladores de nuestro país, quienes pueden ejercer una presión efectiva sobre los poderes dominantes, generando, así, la Posición de Fuerza que nos permitirá tener posibilidades reales de triunfo.

Pero ¿cuál es el “enemigo” en Chile y cómo se derrota?

Es necesario profundizar en este debate para evitar caer en lugares comunes sin definir una estrategia, por lo que partimos estableciendo que el enemigo hoy es bastante claro y se llama Neoliberalismo.

Hasta la fecha, desde el fin de la dictadura, hemos presenciado cinco Gobiernos —entre la Concertación y la derecha— que han implementado prácticas neoliberales en nuestro país, en base a la política de los consensos, profundizando la desigualdad y desencadenado un estado crítico de precarización de lo público, una crisis en la credibilidad de las instituciones y un bajísimo nivel de politización de nuestra sociedad.

Sobre la base de estos elementos hoy nos damos a la tarea de arremeter contra este modelo desde todos los frentes, consolidando un movimiento que presione y exija —sin caer en la ingenua confianza— las transformaciones estructurales que desde el movimiento social se vienen demandando por años.

Por último, consistentemente con la opinión aquí vertida, hacemos un llamado a transparentar posturas y a mantener la discusión en el plano del debate con altura de miras, pues si apostamos a generar y profundizar una confrontación de ideas en la sociedad chilena, con mucha mayor razón debemos apostar a que en la Federación las decisiones se tomen por posturas políticas y no por rostros ni consignas vacías. Así, sigamos trabajando desde las Facultades, Universidad y el País por un Chile más justo y democrático.

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