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"A oscuras": La campaña del terror

por 23 noviembre, 2012

Cuando partamos por lo básico, cuando incentivemos el ahorro y se fiscalice el derroche, cuando los gobiernos se abran a escuchar las alternativas y verdaderamente evaluar todas las opciones, cuando se percaten que lo más fácil de cambiar son nuestras cabezas antes de destruir todo lo que nos rodea, en fin… quizás entonces podamos pensar en políticas tan extremas y dañinas como arruinar una zona prístina y pulmón de los pocos que le van quedando a la Tierra. Ojalá no antes.
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Me cansa escuchar el argumento de que Hidroaysén es de suma urgencia “porque nos estamos quedando a oscuras” y después al pasear en la noche ver que todo queda iluminado. Me frustra no ver políticas ni campañas de ahorro energético cuando supuestamente estamos ad portas de la oscuridad.

Me preocupa que aún no haya fiscalización ni sanciones para el derroche de energía o por último incentivos a la población y a las empresas de ahorrar. Hace un par de año —ya con la amenaza de que nos quedábamos a oscuras— hice mi práctica en un canal de televisión. Era de las últimas personas en irme, tipo 2 am, y sufría al ver que todas las pantallas (que eran muchísimas) quedaban prendidas y a todo volumen, todas las luces, los computadores, etcétera. Nadie tenía ningún tipo de conciencia de apagar siquiera su monitor, en el que se exponían fotos o protectores de pantalla toda la noche. Si tanto nos estuviéramos quedando a oscuras, ¿no debiéramos partir por apagar las luces cuando no hay necesidad de que estén prendidas? ¿Es necesario que en los edificios enormes que se están contruyendo en “Sanhattan” queden las oficinas fantasmas con todas las luces encendidas? ¿Es realmente necesario? ¿No estamos tan apretados de energía acaso?

Me parece casi irónico, cuando me paseo cerca de medianoche por Providencia, y veo pantallas luminosas de un conocido banco, jactándose de que ellos son eco y les importa el medio ambiente. ¡Qué publicidad más incoherente! ¿Cuánto ahorraríamos de energía subiendo sólo un grado el aire acondicionado de todas las oficinas y tiendas, que muchas veces son tan heladas que nos producen resfríos en el verano?

Cuando en una familia o en una empresa hay problemas de crisis económica, la medida más lógica es “apretarse el cinturón”, proponer ideas y políticas de ahorro, desde lo más chico, a lo grande, y claramente, no es lo que veo en cuanto a las políticas energéticas que se han tomado.

Quizás cuando todas las acciones inteligentes, sustentables y conscientes estén agotadas y el problema continúe, podría echarse mano a medidas desesperadas.

Cuando partamos por lo básico, cuando incentivemos el ahorro y se fiscalice el derroche, cuando los gobiernos se abran a escuchar las alternativas y verdaderamente evaluar todas las opciones, cuando se percaten que lo más fácil de cambiar son nuestras cabezas antes de destruir todo lo que nos rodea, en fin… quizás entonces podamos pensar en políticas tan extremas y dañinas como arruinar una zona prístina y pulmón de los pocos que le van quedando a la Tierra. Ojalá no antes.

California bajó inmensamente su consumo energético con medidas de ahorro e incluso subsidios estatales que promovían las alternativas de bajo consumo o energías verdes. Creo que incluso más vale quedarse algunas horas a oscuras que vivir en un mundo arruinado y gris, o sea, en constante oscuridad.

(*) Texto publicado en El Quinto Poder.cl

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