domingo, 27 de noviembre de 2022 Actualizado a las 22:40

Autor Imagen

Teletón, discapacidad y Derechos Humanos

por 1 diciembre, 2012

Lo anteriormente planteado, no pretende cuestionar la existencia de fundaciones motivadas por la inclusión de personas en situación de discapacidad. La preocupación es por la reproducción masiva de una concepción de discapacidad centrada en el déficit y no en el derecho.
  • Compartir
  • Twittear
  • Compartir
  • Imprimir
  • Enviar por mail
  • Rectificar

La Teletón se ha transformado en una especie de hito nacional. Cada año que se realiza, los medios de comunicación la promueven como una oportunidad para mostrar nuestra mejor cara como país: una cara solidaria y llena de amor. Esta solidaridad y amor se concretizan en el aporte económico que se hace a la Fundación, el que ha permitido la consolidación de esta obra en el territorio  nacional.

Ahora bien, ¿es así como nuestro país debiera asumir la experiencia de la discapacidad?

La Convención sobre Derechos de las Personas con Discapacidad, ratificada por Chile en 2008, plantea que la discapacidad resulta de “la interacción entre las personas con deficiencias y las barreras debidas a la actitud y al entorno que evitan su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás” (ONU, 2006). Si utilizamos como referente este planteamiento, la respuesta a la pregunta formulada sería negativa. Veámoslo por partes:

Lo anteriormente planteado, no pretende cuestionar la existencia de fundaciones motivadas por la inclusión de personas en situación de discapacidad. La preocupación es por la reproducción masiva de una concepción de discapacidad centrada en el déficit y no en el derecho.

Al analizar esta definición notamos, en primer lugar, que la discapacidad no se concibe como algo que le pasa a alguien, no es una condición instalada en un sujeto, sino más bien es una situación que ocurre en un espacio de relación social, por lo tanto, discapacidad no equivale a deficiencia. En este punto, las comunicaciones sociales en torno a la Teletón actualizan sistemáticamente la concepción de discapacidad como un asunto individual. De hecho, en términos generales la campaña se articula como un acto de amor hacia un grupo necesitado: los discapacitados (aquellos que tienen la discapacidad como parte de su estructura).

En segundo lugar, la Convención expone el factor de las actitudes y entornos restrictivos, como elementos que producen discapacidad, en la medida que actúan como barreras a la participación en igualdad de condiciones. Si bien la Teletón, en su difusión, apela a la modificación de actitudes y entornos, su orientación es transitar desde la indiferencia hacia la solidaridad momentánea, expresada en el acto de la donación de dinero. Tal acción no permite ver a la persona con discapacidad como un otro completo e igual en dignidad y derechos, más bien la relega al lugar de un otro incompleto y necesitado. Otro al cual, durante 27 horas, un país entero le hace un favor.

Lo anteriormente planteado, no pretende cuestionar la existencia de fundaciones motivadas por la inclusión de personas en situación de discapacidad. La preocupación es por la reproducción masiva de una concepción de discapacidad centrada en el déficit y no en el derecho.

La Convención eleva los estándares con los que nuestro país debiera afrontar la experiencia de la discapacidad, no se trata de decidir unas pocas medidas proteccionistas expresadas en un mensaje presidencial, ni tampoco de hacer campañas para reunir fondos en ayuda de los necesitados. Hoy la discapacidad debe entenderse como un asunto de derechos humanos, cuya respuesta exige un compromiso a nivel de estado y sociedad, con decisiones políticas y civiles que garanticen la inclusión a la vida social en todas sus dimensiones.

Síguenos en El Mostrador Google News

Claves

Compartir Noticia

Más información sobre El Mostrador

Videos

Noticias

Blogs y Opinión

Columnas
Cartas al Director
Cartas al Director

Noticias del día

TV