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Ley de Pesca: cometemos un error con licencias renovables cada 20 años

por 11 diciembre, 2012

Ley de Pesca: cometemos un error con licencias renovables cada 20 años
Espero que se pueda contar con una Ley de Pesca justa, sustentable, con licencias temporales y licitaciones que no perpetúen los privilegios. Frente a esto anunciamos que usaremos todos los mecanismos legales para revertir lo que sucedió.
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Finalizó una parte del trámite legislativo de la nueva Ley de Pesca en el país. En mi caso, junto a otros senadores hemos asumido la tarea de no claudicar en defender lo que consideramos que es justo: evitar que la renovación de las licencias de pesca sean “para siempre”.

Todos hemos observado que Chile cambio durante estos años y que los ciudadanos además de estar más informados acerca de lo que hacen sus autoridades también exigen que las mismas sean capaces de comprometerse hasta el final para defender una postura, para eso presionan y se transforman en una sociedad activa y no pasiva.

Podemos discutir en torno a la calidad de la argumentación que se ha ocupado y creo que a pesar de todo hemos tenido un debate de buen nivel con planteamientos claros y cada uno defendiendo lo que considera más justo.

Uno de los temas centrales para mi es que cuando se habla de los autodenominados derechos históricos, se omite que la realidad es que las licencias, vigentes desde el año 1991, son simples “autorizaciones” destinadas a permitir el desarrollo de una actividad económica. Se trata de una autorización administrativa para poder pescar, así como tenemos un permiso de circulación para poder recorrer las calles con nuestros vehículos. Tanto es así, que de no mediar un simple decreto que se dicta anualmente por razones de sustentabilidad, cualquier chileno podría ir a solicitar su licencia de pesca.

Se está entregando un privilegio a un grupo económico. Si cumplen la ley, sus licencias —y sus cuotas— se renuevan hasta el infinito. Y les transferimos recursos valorados en cientos de millones de dólares directamente a sus balances. Se termina dando un premio de un 85 % de la pesca, que si alguna vez queremos recuperar, tendremos que expropiar y pagarle por lo que hasta antes de la ley era de todos los chilenos.

Estas licencias no entregan ni un sólo kilo de pescado. Son diferentes de los permisos o cuotas de extracción, que establecen quién y cuánto se puede pescar. Estas cuotas, se fijaron el año 2002, y tal como lo declara expresamente el Art. 14 de la ley vigente, fueron entregadas en forma temporal por 10 años. Este principio, fue respaldado por el actual  subsecretario de Pesca —cuando era diputado— quien dio su voto favorable: “Porque, sin ser perfecto, indudablemente ordena al sector en su carácter de transitorio, termina con la “carrera olímpica”, no constituye derechos adquiridos”.

Esta asignación temporal de cuota es la que cambiaría si sale adelante con el acuerdo del Gobierno con un grupo de parlamentarios de la DC y algunos socialistas. Es este acuerdo, se entregan licencias por 20 años renovables indefinidamente por períodos iguales. Quienes están a favor de esta medida argumentan que esto no es automático sino que se deben cumplir ciertas condiciones como haber cumplido con todas las exigencias que impone la actual ley, que en lo medular apuntan básicamente hacia el comportamiento responsable de una empresa.

Entonces, a pesar de lo que quieran hacernos entender, la letra chica incluye licencias por 20 años, más otros 20 y así simplemente para siempre. Es más, un artículo de la ley, el nuevo 26 A, establece que el porcentaje de cuota de las actuales empresas no puede disminuir más del 15 % de la participación original.

En otras palabras, se está entregando un privilegio a un grupo económico. Si cumplen la ley, sus licencias —y sus cuotas— se renuevan hasta el infinito. Y les transferimos recursos valorados en cientos de millones de dólares directamente a sus balances. Se termina dando un  premio de un 85 % de la pesca, que si alguna vez queremos recuperar, tendremos que expropiar y pagarle por lo que hasta antes de la ley era de todos los chilenos.

En Chile existe un consenso que ha expresado claramente la ciudadanía: ya no queremos privilegios. Por lo que la nueva regulación de pesca no debe insistir en ellos. Sí debe proteger la sustentabilidad de los recursos, y este proyecto tiene avances en esta materia que debemos reconocer, y desarrollar políticas que protejan a los trabajadores, le hagan justicia a los pescadores artesanales y aseguren competencia en el sector industrial mediante licitaciones transparentes que permitan la oportunidad a cualquier chileno de ingresar a este sector.

Espero que se pueda contar con una Ley de Pesca justa, sustentable, con licencias temporales y licitaciones que no perpetúen los privilegios. Frente a esto anunciamos que usaremos todos los mecanismos legales para revertir lo que sucedió.

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