¿Quién paga para frenar el cambio climático? Ese es el quid de la cuestión

La conclusión más inquietante es que se requiere una transformación económica inédita, que obliga a todos los Estados a fortalecer la cooperación global para reducir las emisiones dentro de un umbral grave, pero tolerable. Lo que importa tener en mente es que cada tonelada extra de carbono que vamos a verter a partir de ahora será una tonelada que tendrá que limpiarse a fines de siglo. Los costos financieros van a ser gigantescos.