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El banco nunca reveló las cuen

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¿Cómo ayudó el Riggs para que a Pinochet no le congelaran su cuenta?

por 16 julio, 2004

A fines de diciembre o principios de enero de 2001, Riggs alteró los nombres oficiales que aparecían en la cuenta personal controlada por Pinochet en los EEUU: de "Augusto Pinochet Ugarte & Lucia Hiriart de Pinochet" a "L.Hiriart o A. Ugarte". Al cambiar los nombres de esta manera, Riggs se aseguraba de que cualquier búsqueda manual o electrónica del apellido "Pinochet" no identificaría cuentas en el banco.
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Además de abrir varias cuentas para Pinochet en los EEUU y Londres, Riggs Bank acometió varias acciones tendientes a ayudarlo a evadir una corte judicial que buscaba congelar sus cuentas bancarias, y a escapar detección por parte de la ley.



En octubre de 1998, el juez Garzón emitió dos órdenes internacionales de arresto contra Pinochet por asesinato, tortura, toma de rehenes y genocidio. El 17 de octubre de 1998, en obediencia a esas órdenes, Pinochet fue arrestado en un hospital de Londres donde se recuperaba de cirugía a su espalda. Meses de litigación siguieron, tanto en cortes españolas como británicas. Entre otras acciones, el juez español emitió una orden de arraigo en octubre de 1998, contra todas las cuentas bancarias directa o indirectamente a nombre de Pinochet, miembros de su familia, o terceros, en cualquier país. El 5 de noviembre de 1998, la máxima corte criminal de España, la Audiencia Nacional, confirmó su jurisdicción criminal sobre Pinochet, y el 10 de diciembre de 1998 ratificó la orden contra las cuentas bancarias de Pinochet.



Por su parte, en el Reino Unido, el 25 de noviembre de 1998, los jueces de la Cámara de los Lores británica negaron la inmunidad diplomática a Pinochet, para luego revertir esa resolución el 17 de diciembre de ese año. El 24 de marzo de 1999, los jueces de la Cámara de los Lores autorizaron una audiencia de extradición para determinar si Pinochet debería ser transferido a España. Dos días después, Riggs Bank autorizó a Pinochet a expirar prematuramente el certificado de depósito a nombre de Althorp en Riggs de Londres, y a transferir los fondos, con un total de US$1,6 millones, a un nuevo certificado de depósito en los EEUU.



Riggs no realizó ningún informe de actividad sospechosa que hubiera alertado a las autoridades británicas o norteamericanas sobre la existencia de los fondos de Pinochet. En marzo de 2000, el ministro del interior británico decidió que el ex militar no estaba en condiciones de ser sometido a juicio por razones de salud, y dio fin al proceso de extradición. Pinochet partió inmediatamente a Chile, después de haber pasado más de 18 meses bajo arresto domiciliario.



Más tarde, en marzo, altos funcionarios de Riggs y la gerente de cuentas de Embajada del mismo banco volaron a Chile, como parte de un viaje más extenso para visitar clientes de Riggs en América del Sur, y para realizar trámites bancarios. Durante este viaje, los altos ejecutivos de Riggs se reunieron con Pinochet. Es difícil creer que los máximos funcionarios de Riggs no hubiesen estado al tanto de la reciente detención de Pinochet y de los procesos legales en su contra, cuando se reunieron con él, a tan poco tiempo de haber regresado de Inglaterra a Chile.



En abril de 2000, abogados chilenos entablaron un juicio en Chile para despojar a Pinochet de su fuero parlamentario como senador. En mayo de 2000, mientras continuaba el litigio en los tribunales chilenos, Riggs cerró la cuenta final de Pinochet en Londres y transfirió los fondos remanentes a una cuenta recién abierta a nombre de Ashburton en el Riggs Bank US. La evidencia indica que los ejecutivos máximos de Riggs, incluyendo los abogados, estaban informados y estuvieron de acuerdo con esta transferencia. De nuevo, Riggs no emitió un informe sobre actividades sospechosas a ninguna agencia policial. Los tribunales seguían considerando acciones legales contra Pinochet.



En agosto de 2000, la Corte de Apelaciones chilena confirmó la decisión de desaforarlo, y el 1 de diciembre de 2000 se acusó a Pinochet por violaciones a los derechos humanos. El 10 de diciembre de 2000, un diario británico informó que Pinochet tenía más de un millón de dólares en una cuenta de Riggs en los EEUU. A fines de diciembre o principios de enero de 2001, Riggs alteró los nombres oficiales que aparecían en la cuenta personal controlada por Pinochet en los EEUU, de "Augusto Pinochet Ugarte & Lucia Hiriart de Pinochet" a "L.Hiriart &/or A. Ugarte". Al cambiar los nombres de esta manera, Riggs se aseguraba de que cualquier búsqueda manual o electrónica del apellido "Pinochet" no identificaría cuentas en el banco.



El 29 de enero de 2001, Pinochet fue puesto bajo arresto domiciliario en Chile. El 15 de mayo de 2001, personeros de las Bermudas anunciaron que habían confiscado los bienes de Pinochet en una sucursal de Standard Life Insurance, en respuesta a una orden judicial española. En respuesta, los abogados de Pinochet habrían declarado que Pinochet "no tiene cuentas bancarias fuera de Chile". Una semana más tarde, el 21 de mayo de 2001, un abogado de la firma Fulbright & Jaworski le entregó un memorándum a Steven Pfeiffer, socio fundador de la firma, sobre los intentos legales internacionales de congelar las cuentas bancarias de Pinochet. Pfeiffer era socio fundador de Fulbright & Jaworski, a la vez que antiguo miembro del directorio de Riggs. El memorándum que se le entregó describe la orden judicial española, algunas de las acciones legales pendientes en contra de Pinochet, y una acusación pendiente que enumeraba "miles de personas asesinadas, torturadas, o desaparecidas durante el período en que Pinochet fue presidente de Chile".



Adjunto al memorándum había once artículos de prensa, de 1998 a 2001, en los que se hablaba de Pinochet, varios de los cuales indicaban su posible participación en corrupción, narcóticos, venta de armamentos, y otros delitos. Uno de los artículos citaba a un abogado de Pinochet negando la existencia de cuentas bancarias en otros países. El mismo día, Pfeiffer envió el memorándum y los recortes de prensa a dos altos ejecutivos de Riggs, al abogado principal, y al jefe del grupo de Banca Internacional. Incluyó su propio memorándum, que comenzaba así:



"A petición de Ray el pasado viernes, el fin de semana revisamos ciertas fuentes noticiosas online, buscando artículos sobre el origen de la fortuna de Augusto Pinochet y/o intentos de congelar y/o confiscar los bienes del general Pinochet". El memorandum dice que si bien las búsquedas no descubrieron gran información sobre el origen de la riqueza de Pinochet, sí pudieron identificar artículos en que se hablaba de "peticiones de 'líderes políticos' en Chile que exigían que se investigara la fuente de la fortuna de la familia P", y de los esfuerzos del juez español para "buscar bienes de Pinochet en los EEUU, Suiza y Luxemburgo".



Pfeiffer declaró ante el subcomité del Senado de EEUU que no había estado al tanto de las cuentas de Pinochet, antes de recibir una petición del banco para este memorándum. Declaró que no expresó ninguna preocupación acerca de estas cuentas, porque dio por sentado que el banco había actuado con la debida diligencia, antes de aceptar a Pinochet como cliente. Sin embargo, los memorandums que le escribió al banco demuestran que los altos ejecutivos de Riggs estaban completamente informados sobre la orden judicial contra Pinochet, sobre las acciones judiciales que estaban teniendo lugar en otros países, sobre las interrogantes acerca del origen de los dineros de Pinochet, y sobre las acusaciones de su participación en una variedad de delitos. También sugieren que el banco estaba analizando sus propias obligaciones legales al respecto.



Pfeiffer también declaró ante el subcomité que Riggs le pidió que preparara un segundo memorándum sobre las cuentas de Pinochet, un año más tarde, en junio de 2002. Indicó que el banco estaba considerando cerrar las cuentas y estaba evaluando si podía enviar los fondos directamente a Pinochet o, por causa de las órdenes judiciales, si tenía que enviar los fondos a una corte o a una entidad policial. Pfeiffer rehusó presentar una copia de este memo, arguyendo que estaba protegido de hacerlo por el privilegio entre cliente y abogado. Riggs al final decidió cerrar las cuentas y enviar los fondos directamente a Pinochet en 2002.



Una vez más, el banco no tomó ninguna medida para revelar la existencia de las cuentas de Pinochet a ningún tribunal o agencia policial.

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