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Tras declaraciones del ministro de Economía

Álvarez: “Creo que Longueira está equivocado”

por 31 marzo, 2012

Álvarez: “Creo que Longueira está equivocado”
El ex secretario de Estado sostiene que la resolución del problema en Santiago es una “señal inadecuada”, porque “puede pasar que quienes encabecen cualquier conflicto crean que la única solución es llegar a un acuerdo en La Moneda, con las más altas autoridades. Siempre va a haber, por así decirlo, una instancia superior”.
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El recientemente renunciado ministro de Energía, Rodrigo Álvarez, contradice las declaraciones hechas por el ministro de Economía, Pablo Longueira, respecto a que él sí habría conocido el cambio de estrategia del Gobierno y la decisión de recibir en La Moneda a los líderes de Aysén, afirmando de paso que “está equivocado”.

En entrevista dada a La Tercera, el ex ministro, cuya renuncia causó polémica por cómo se anunció en los medios de prensa —y las explicaciones posteriores sobre su salida del gabinete—, dijo tener cariño a Longueira, pero que en esta ocasión “está equivocado”.

Agregó que “creo que en esto está equivocado y que le falta toda la información, que no tiene toda la información del caso”. Esto referido a que Álvarez manejaba antecedentes sobre el cambio de estrategia hecha por el gobierno y la determinación de recibir a los líderes del movimiento de Aysén.

Sobre su renuncia y la carta enviada al Presidente Sebastián Piñera, el ex secretario de Estado señaló que no comentará los detalles de la misiva, pero aclara que no son los mismos motivos que ha dado a conocer públicamente respecto a su salida del gobierno.

“No voy a comentar la carta. Pero no, fundamentalmente es un agradecimiento por su confianza y para presentar mi renuncia por motivos personales y políticos”, sostiene.

Asimismo, explica que los motivos para presentar su renuncia se producen por las “circunstancias que se habían producido en el tema de Aysén, el cambio de algunas visiones de gobierno y la convicción de que al producirse ese cambio había que asumir una responsabilidad política. Mi visión es que fui yo el principal representante de una estrategia que fracasó, que se modificó, y que se modificó, y que había que asumir que tendría menos posibilidades  para desarrollar mi tarea en el ministerio. Habíamos nuevamente cambiado condiciones en medio de una crisis y había que asumir la responsabilidad política. Por eso renuncié”.

Redes sociales

Respecto a cómo se enteró de la reunión del comité político y los dirigentes de Aysén, Álvarez explica que fue al leer twitter y ver Internet y “el día antes yo había estado en el Congreso defendiendo al gobierno en la sesión especial de la Cámara (donde la Concertación cuestionó el manejo en Aysén) y se me había indicado que había intentos de reabrir el diálogo, donde el senador Horvath tendría un rol. Pero sólo me entero al día siguiente —y por la prensa— que lo iba a hacer el vicepresidente, en La moneda, con toda la mesa de Aysén, y cuando aún existían puentes y caminos bloqueados”.

Y reitera que “las razones de mi renuncia no son de naturaleza personal. Sí implican mucho dolor y un grado de preocupación por las formas, pero son netamente de fondo. Estas razones, como he dicho, son haber sido el símbolo de una estrategia que fracasó. Debe haber pocas personas que hayan aparecido más minutos explicando la estrategia del gobierno que yo, por tanto fui el representante de algo que fracasó. Segundo, lo hice por la posición en que quedaba para seguir prestando servicios al gobierno desde el ministerio. Y tercero, por el cambio de estrategia en medio de una crisis, que hace que haya responsabilidad política. El resultado final de las conversaciones con Aysén me pone feliz, los acuerdos son muy buenos y me imagino que la decisión la debe haber tomado el comité político conjuntamente con el Presidente... Mi crítica apunta a las consecuencias que eso produce para un ministro”.

Además, precisa que hubiese renunciado de todas formas aunque lo hubieran llamado del comité político para explicarle el cambio de decisión del gobierno y que era imperativo que dejara de ser interlocutor válido.

“Las razones de fondo que he dicho se hubieran mantenido en cualquier circunstancia, por lo tanto, mi impresión es que siempre hubiera renunciado. Otra cosa es ver si podían buscarse situaciones que permitieran no tener esa triple consecuencia... Sin duda, las formas a veces son muy relevantes, pero lo mío no es un capricho por no haber estado en una mesa al momento de la solución”, mencionó.

Respecto a la falta de trabajo en equipo expuesta como una razón de su renuncia, Álvarez precisa que “lo agregué como una nota personal, porque se había señalado que mi salida podía estar muy basada en razones no políticas. Quiero reiterar que para mí esto es una visión de dignidad y coherencia política con lo que uno cree que puede o no hacer en un puesto de ministerio. Pero agregué una nota personal y esa nota es que creo que debe haber un grado de trabajo en equipo, un grado de compañerismo o un grado, en general, de mayor coordinación que a mi modo de ver no existió en este caso. Así que si bien no es la razón para renunciar, porque estas son profundamente políticas, evidentemente es un elemento accesorio que también es importante”.

El ex ministro también hace un análisis sobre las declaraciones de algunos dirigentes de la Alianza respecto a que el gobierno no se preocupa de las lealtades de su gente.

En tal sentido, Álvarez explica que “en esta segunda etapa del gobierno tenemos infinitas posibilidades no sólo de hacer una gran tarea, como se ha hecho, sino de generar una mística, una visión de futuro muy superior a la que hemos tenido tanto como coalición como dentro del gobierno. En ese sentido, las formas, las lealtades, la preocupación mutua son absolutamente esenciales y creo que en eso, en más de una ocasión, hemos fallado. Ha habido otros momentos en que ha faltado ese debido cuidado y forma que hace mucho más fácil estar en política”

“Hay que evitar los cambios de rumbo, porque a la larga demuestra improvisación”

Desde su punto de vista, lo que lo lleva a salir del gobierno es que “lideré una visión en Aysén que exigía el desbloqueo total de caminos, el fin de la violencia, sentarse en mesas separadas, discutir aisladamente los temas y evitar el asambleísmo. Y eso es modificado al aceptar reunirse. Puede haber sido finalmente la salida válida y necesaria, pero es un tema”.

“Todo mi rol allá era mantener la situación en la región. La última fue tratar de conversar en mesas separadas para poder avanzar. Y se cambia esa estrategia... Cuando uno, durante muchos días e incluso originalmente discrepando de algunas de esas tesis, se convence por su fuerza racional o porque fue una decisión del comité político, y luego eso se cambia..., mi impresión es que cuando uno es el símbolo de una estrategia fracasada tiene que renunciar”, sostuvo.

Además, señala que uno de los motivos que llevaron al cambio de estrategia puede haber sido la acusación constitucional contra el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, “probablemente, ese es uno, pero debe haber otros más, muy validos, como la búsqueda del diálogo”.

“Ese cambio de condiciones, habiéndose producido esa situación de dolor y de complicación, conlleva naturalmente a que alguien deba asumir esa responsabilidad y, al parecer, debo asumirla yo. Pero, evidentemente, creo que todo gobierno debe siempre hacer una adecuada combinación de estrategia o visiones claras, con ir anticipándose o respondiendo a los problemas concretos. En muchas situaciones complejas es preferible tratar de evitar esos cambios de rumbo tan severos, porque a la larga demuestran un grado de improvisación o demuestran finalmente un grado de falta de análisis”, añade.

También explica sentir frustración cuando se es la cabeza de una estrategia que fracasó, afirmando que “la frustración acá es personal, pero creo que también debe ser conjunta para el gobierno, en la medida en que no logró en las primeras semanas solucionar una situación que trajo mucha complicación y dolor a la región. Pero al menos en eso felicito al gobierno por haber encontrado la solución, con medidas muy beneficiosas para la gente de Aysén”.

Asimismo, asegura que tanto el Presidente Piñera como el comité político y en muchas ocasiones los ministros eran los interlocutores directos en Santiago y fue concordado y autorizado por los secretarios de Estado.

En ese sentido, el ex ministro precisa que el gobierno ha enfrentado problemas que no eran habituales y normales en la historia reciente, pero agrega que “tanto el gobierno como la coalición hemos tenido déficit de conducción política o de análisis político y de visión estratégica. Al mismo tiempo, mi preocupación mayor es que a veces creo que nos ha faltado mucha más mística como gobierno y como coalición, pero no lo abstraería solamente a una situación del gobierno: la coalición también lo ha tenido. Es parte de nuestra inexperiencia y es indispensable, en los dos años que quedan, superarlo”.

Sobre su análisis en la solución del conflicto, Álvarez sostiene que la resolución del problema en La Moneda es una “señal inadecuada”, porque “puede pasar que quienes encabecen cualquier conflicto crean que la única solución es llegar a un acuerdo en La Moneda, con las más altas autoridades. Siempre va a haber, por así decirlo, una instancia superior”.

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