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Tercer mensaje del mandatario está marcado por ácida disputa entre oficialismo y oposición

Los tensos 120 minutos que enfrentará Piñera ante el Congreso Pleno

por 21 mayo, 2012

Los tensos 120 minutos que enfrentará Piñera ante el Congreso Pleno
De traducirse este tenso clima político en pifias, carteles y manifestaciones varias, el mayor perjudicado será la ya mermada imagen presidencial, que en todos los sondeos de opinión carece de credibilidad, liderazgo, habilidad y confianza. Y una escena de desorden solo fomentaría la falta de autoridad.
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Los últimos días el Presidente Sebastián Piñera ha estaba muy disfónico, lo que tenía nervioso a más de un asesor por los inconvenientes que su voz le pueden traer para cumplir con la lectura de la cuenta anual. Pero este no es el principal problema que deberá sortear hoy el Mandatario ante el Congreso Pleno, sino que el ácido clima político que se desató entre oficialismo y oposición por la arremetida de la Alianza contra Michelle Bachelet y sus responsabilidades en el 27/F. Los días previos han estado marcados por duras recriminaciones mutuas entre ambos bandos, anuncios de inasistencias y el temor a manifestaciones parlamentarias al interior del Congreso. Una escalada de tensión que atenta con eclipsar el contenido y anuncios del discurso del Presidente, una opción nada favorable para una administración que tiene la aprobación ciudadana —que oscila entre el 24% y el 26%— más baja de los últimos veinte años.

Un segundo video sobre el desorden que había en la ONEMI la noche del terremoto con un audio que supuestamente no se conocía en que aparece Bachelet, fue la mecha que incendió las relaciones en la clase política. Desde el oficialismo se apuntó a la ex Mandataria como responsable de ocultar información esa noche y se lanzaron críticas a la oposición por querer “blindarla” a toda costa, mientras desde la Concertación se habló de “montaje” y de “operación política digitada desde La Moneda”. Todo, con el telón de fondo de ambos bandos sin escatimar en calificativos para acusarse de “ratones” y “maricones”.

El senador DC, Eduardo Frei anunció hace tres días que como “no va ningún ex Presidente y además dadas las circunstancias que se han producido en los últimos días, no asistiré” a la cuenta. Sus palabras irritaron aún más al oficialismo. A él se sumó el vicepresidente del Senado, Alejandro Navarro, quien ayer recalcó que su ausencia al Congreso Pleno “tiene una razón fundada: la operación comandada en contra de la ex Presidenta Michelle Bachelet por parte del vocero de La Moneda, Andrés Chadwick, tiene que ser desmentida, sino lo que tenemos es que el vocero pasa a ser vocero de la UDI, paralelamente, a ser vocero del Presidente”.

No todos en la oposición estaban de acuerdo con ausentarse. Varios declararon durante el fin de semana la importancia de ir, como los timoneles de la DC, Ignacio Walker y del PS, Osvaldo Andrade, quien le pidió ayer a Piñera “humildad y sinceridad” en su cuenta y el presidente del Senado, Camilo Escalona, como anfitrión ha tenido varios contactos con autoridades de gobierno para tratar de calmar los ánimos. Si bien aseguró que “el pirómano” del clima político “está en La Moneda”, insistió en que “el sistema político no está en condiciones de darse el gustito de una batahola que acentúe el desprestigio de la política”.

Hasta ayer se barajaban fórmulas de manifestación “pacífica” para expresar la molestia opositora en la ceremonia: desplegar un lienzo y que parlamentarios de la Concertación tengan en la solapa una “chapita” alusiva a Bachelet como forma de expresar su apoyo a ella.

Con la tensión respirándose en el salón, el Presidente Piñera deberá controlar su nerviosismo, los conocidos tics que lo dominan en situaciones tensas y sobre todo, no caer en alusiones que incendien aún más el ambiente.

Ello, porque siendo esta la tercera cuenta de su administración, más que anuncios —que se dice apuntarían a algunos bonos para enfrentar la inflación— pondrá el foco en los logros de estos dos años, desde la eliminación del 7% y el posnatal de seis meses hasta la Ley Antidiscriminación y la aprobación del Ingreso Ético Familiar. Todo en un intento por revertir el esquivo apoyo ciudadano a su gobierno.

Pero de traducirse este tenso clima político en pifias, carteles y manifestaciones varias, el mayor perjudicado será la ya mermada imagen presidencial, que en todos los sondeos de opinión carece de credibilidad, liderazgo, habilidad y confianza. Y una escena de desorden solo fomentaría la falta de autoridad.

El nerviosismo

El diputado DC, Roberto León, comentó durante la semana que “parece que golpeó fuerte la CEP”. Sus palabras reflejan la lectura que muchos hicieron en todas las veredas políticas: que el 51% que obtuvo Bachelet en el prestigiado sondeo de opinión prendió las alarmas en la Alianza. Más de alguno en el oficialismo reconoció en privado en la semana que lo del 27/F puede hacer mella en el liderazgo de la ex Presidenta, así como en su momento lo hicieron el MOP-Gate y el Transantiago, que terminaron bloqueando las opciones de repostular de Ricardo Lagos Escobar.

Con la tensión respirándose en el salón, el Presidente Piñera deberá controlar su nerviosismo, los conocidos tics que lo dominan en situaciones tensas y sobre todo, no caer en alusiones que incendien aún más el ambiente.

En la oposición apuntan a La Moneda como estrategas de la operación de arremetida, que se discutió entre el 7 de mayo y luego el 14 de mayo en reuniones en Palacio, la segunda cita, ya con los resultados de la CEP.

No todos en el oficialismo compartían la idea. El senador RN Francisco Chahuán dijo que era “una majadería” iniciar una segunda comisión investigadora del 27/F y el alcalde Manuel José Ossandón, advirtió del error político de atacar a Bachelet. Sin embargo, el ministro Chadwick marcó la línea a seguir para el oficialismo y puso el acento en que “ninguna autoridad está por encima de la ley”, aludiendo a los intentos concertacionistas por protegerla.

La defensa de Bachelet ha sido un factor aglutinante para la oposición. Se ha visto una coordinada voz en defensa de la ex Mandataria y se ha mostrando una unidad que por lo general es esquiva en la Concertación. Pero gestos como los de la bancada DC de salir primeros a congelar las relaciones con La Moneda, obligaron a hacer reservados llamados a la calma en los otros “presidenciables”, asegurando que este alineamiento tras Bachelet no implica una proclamación anticipada.

Oídos sordos…

El mal clima político con que llega Piñera al Congreso, no es el peor que ha enfrentado. La diferencia con el año pasado es que el foco de atención y conflicto está de las puertas del Congreso para adentro y no en las calles como sucedió el 2011.

Durante el mensaje presidencial del año pasado, un grupo de diputados de la oposición levantó un lienzo que decía “Patagonia sin Represas, No a HidroAysén”, lo que desató la furia del oficialismo y llevó incluso a algunos conatos verbales entre los honorables. Incluso, se desalojaron a unas 17 personas en total de las tribunas por gritar consignas de diferente índole.

Pero lo importante sucedía en las calles, ese día y las semanas previas. Piñera dio su cuenta el 2011 con un país absolutamente movilizado por las demandas de los estudiantes y las marchas contra HidroAysén que se replicaban en distintas regiones y que sólo en Santiago, convocaban a casi unas cien mil personas en las calles. El 20 de mayo del 2011, de hecho, se hizo una marcha por la Alameda en rechazo a la central hidroeléctrica que convocó a 80 mil personas.

Todos los Mandatarios en los últimos veinte años han tenido manifestaciones en las cercanías del Congreso en Valparaíso para el 21 de mayo. Esta mañana no será la excepción: desde las 9:30 horas se juntarán en la Plaza Victoria estudiantes y trabajadores, quienes se han declarados ajenos y al margen de toda la disputa política.

El presidente de la FECH, Gabriel Boric, dijo que “no queremos meternos en el show ni en el triste espectáculo que están dando la Concertación y la Alianza por el famoso video” y la CONFECH reunida el sábado en Viña del Mar acordó insistir al gobierno en el cumplimiento de las demandas del movimiento estudiantil. El dirigente del cobre, Cristián Cuevas, también marcó la distancia y aseguró que “para nosotros (los trabajadores) no es tema el conflicto político de estos días” y agregó que están pendientes de marchar hoy en Valparaíso junto a los estudiantes.

Mientras oposición y oficialismo están enfrascados en una ácida disputa, con la mirada puesta en las presidenciales del 2013 y haciendo gárgaras con los rituales de la institucionalidad democrática, todo lo ocurrido en estos días deja en evidencia una vez más, la falta de sintonía de la clase política con las demandas ciudadanas y de un sistema que no tiene espacio para canalizarlas.

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