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Sobre posible acuerdo Gobierno-Concertación

Las dudas de La Moneda sobre la capacidad de Escalona de ordenar a la oposición

por 11 junio, 2012

Las dudas de La Moneda sobre la capacidad de Escalona de ordenar a la oposición
Si bien en Palacio no escatiman elogios públicos para el presidente del Senado por su sentido de Estado, en privado surgen dudas sobre su ascendiente en el bloque de centro izquierda para sellar una agenda común. En ese sector también tienen reparos para buscar un acuerdo político con el Gobierno por distintas razones y dicen que Escalona no tiene un mandato para ser “puente de plata” con el oficialismo.
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En el peor momento del gobierno de Ricardo Lagos, a raíz del caso MOP-Gate, el hoy ministro de Economía, Pablo Longueira (UDI), se alzó como el gran articulador con el cual La Moneda de entonces pudo negociar y salir de la crisis, cuando incluso se llegó a hablar de la posibilidad de que Lagos no terminara su mandato. Siempre se dijo que aquello fue una señal de sentido de Estado. Una idea con la que comienzan a coquetear hoy algunos sectores del oficialismo, de la oposición y otros actores del establishment que intentan levantar la figura del presidente del Senado, Camilo Escalona (PS), para lograr ciertos acuerdos en orden a destrabar la agenda legislativa y mejorar un artificial clima de conflictividad política a partir de declaraciones altisonantes de lado y lado. Pero el Longueira de aquel tiempo puso sobre la mesa un factor que hoy no es tan claro: tras lo que él suscribiría, las tropas de la UDI en el Congreso se cuadrarían como tabla. Hoy, desde ambas veredas se mira con prudencia y escepticismo la jugada. Y es que hay importantes dudas de la capacidad real que tenga Escalona de instalarse como un líder capaz de ordenar tras de sí a las fuerzas de la oposición dado el creciente nivel de decadencia de los liderazgos en la Concertación.

“No soy mediador, soy un dirigente socialista, soy presidente del Senado, elegido por mayoría, la derecha no votó por mí, yo represento a esa mayoría”, dijo ayer Escalona entrevistado en el programa Estado Nacional. Aunque, más allá de la frase, lo cierto es que es un tema en estos momentos el papel que está jugando desde la testera del Senado, con mayor énfasis desde que hace dos semanas llamó al ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter planteándole la necesidad terminar con la escalada de tensión política.

En el discurso, el oficialismo no escatima alabanzas al presidente del Senado para alzarlo como el articulador de consensos. El vocero de Palacio, Andrés Chadwick, reconoció hace sólo unos días que ante la iniciativa de Escalona “nosotros hemos respondido en términos muy positivos, porque nos parece una buena idea, nos parece un interlocutor absolutamente válido, y hemos ya tomado contacto con él".

En privado, en Palacio reconocen que este es un camino por el cual deben avanzar con cautela. En La Moneda hablan de Escalona como un actor con calidad y visión de Estado, muy superior —agregan— a sus antecesores en la testera del Senado, y más allá de las divergencias le reconocen la impronta republicana en su actuar y un oficio político a toda prueba. Sin embargo, el punto es que —precisan—, hay dudas sobre la capacidad que tenga de aglutinar a la oposición tras eventuales acuerdos políticos con el Gobierno: “No sabemos si cuando habla lo hace por toda la Concertación, por una mayoría, por el PS o un sector de éste”, recalcan en Palacio.

¿Puente de plata?

Escalona es una de las figuras más emblemáticas de la oposición. Tiene una importante trayectoria y liderazgo, goza de una cercanía privilegiada con la ex Presidenta Michelle Bachelet y siempre se habla de su capacidad, de su sello como “profesional de la política”. Nadie discute tampoco el esfuerzo fidedigno que, dicen, ha realizado estas semanas por fomentar un clima de mayor entendimiento, preocupado por la mala evaluación que objetivamente hay en la ciudadanía de la clase política y las instituciones de la transición.

Eso sí, en la oposición desconfían de las intenciones de La Moneda y advierten que durante toda la administración de Piñera, “la derecha ha tratado de inventar un Longueira de la oposición, lo han hecho en distintos temas, con distintas personas, todo para meter una cuña en la Concertación. Siempre se ha querido que un grupo pequeño negocie con ellos y de concretarse eso, nos haría mucho daño”.

En el PS comentan que las gestiones que ha realizado Escalona con miras a tender un puente de plata con La Moneda, no son una “arrancada” personalista del senador. De hecho cuenta que detrás hay una “coordinación” con el partido en este punto, con lo que se deja ver que los socialistas no se le van a quitar el piso.

Un antecedente no menor es el desorden propio que hay en el sector. Reconocen en ese sentido que será muy difícil para Escalona ser un articulador, porque debe sortear —agregan— la oposición dura que tienen en el PPD y la relación compleja con la DC. Al respecto, entre los senadores comentan que en privado Escalona arremetió con dureza por el diálogo del timonel DC, Ignacio Walker con su par de RN, Carlos Larraín, para discutir modificaciones al período presidencial y al régimen político, entendimiento que consideran puede generar más de una tensión.

En el resto de la oposición, no obstante, varios plantean que el PS está levantando la tesis de Escalona como líder opositor, para fortalecer el discurso del jefe histórico de la Concertación, a la luz de los acuerdos electorales del PS con la DC, lo que ha dejado alineado en otro frente al PPD y los radicales.

El nuevo timonel del PPD, Jaime Quintana, considera que el tema es complejo. “Es un tema difícil de restarse, involucra la posibilidad de un acuerdo, el momento obliga a reducir las tensiones, no hay que olvidar que los mayores perjudicados en estos momentos somos la clase política, que estamos muy mal evaluados por la gente”, agregó. Aunque deja en claro que Escalona no actúa como articulador de la oposición, ya que esas son palabras mayores.

Es que en la oposición son varias las voces que cuestionan el hecho que el diálogo con el Gobierno no ha sido conversado en profundidad en el sector y que por incipiente que sea el entendimiento que impulsa el senador socialista con el gobierno, un ítem así requiere de una estrategia, una ruta y contenidos claros. Relatan que sólo este miércoles 6, Escalona comentó el tema en la reunión de senadores de la oposición en Valparaíso, pero no se detalló mucho más.

Hay escepticismo de hecho, porque en la oposición ven muchos flancos abiertos, que hacen complejo pensar que finalmente Escalona se instale como una suerte de articulador. Ponen de ejemplo la reunión de senadores que hubo hace como un mes, en Valparaíso, donde se discutió el anuncio de reforma tributaria de La Moneda. Escalona habría llegado “entusiasmado” e incluso ya con una conversación previa en el bolsillo con el ministro de Hacienda, Felipe Larraín. Pero su intento no tuvo éxito, ya que en todas las bancadas de la oposición encontró reparos incluso a respaldar siquiera la idea de legislar el proyecto. La mayoría estaba por abstenerse, muchos en el propio PS la rechazaban, y Escalona quedó como uno de los pocos que impulsaba aprobar la idea de legislar.



Si bien es cierto que públicamente los timoneles de la Concertación afirmaron la semana pasada que había que buscar una instancia de diálogo político con el Gobierno, en el conglomerado afirman que no se mandató a Escalona para esto. “No hay un cheque en blanco para tomar decisiones”, advierten en la oposición.

Un antecedente no menor es el desorden propio que hay en el sector. Reconocen en ese sentido que será muy difícil para Escalona ser un articulador, porque debe sortear —agregan— la oposición dura que tienen en el PPD y la relación compleja con la DC. Al respecto, entre los senadores comentan que en privado Escalona arremetió con dureza por el diálogo del timonel DC, Ignacio Walker con su par de RN, Carlos Larraín, para discutir modificaciones al período presidencial y al régimen político, entendimiento que consideran puede generar más de una tensión.

El viernes, la posibilidad de un diálogo Gobierno-oposición nuevamente se volvió a entrampar con el anuncio de un proyecto de ley que busca flexibilizar la jornada laboral, como primera medida del  plan de contingencia para enfrentar las turbulencias económicas originadas en Europa. La idea apunta —según explicaron el ministro Larraín y su par de Trabajo, Evelyn Matthei— a que los trabajadores podrán pedir un permiso para trabajar media jornada, recibiendo el 50% de la remuneración que paga el empleador y un 25% adicional que provendrá de los fondos ahorrados en el seguro de cesantía.

En Estado Nacional, el senador Escalona rayó la cancha al Gobierno en este punto: “Cómo podemos dialogar si ponen en el centro de nuestras aspiraciones una bomba”, afirmó, aludiendo al anuncio en materia laboral y acotó que “no me explico cómo pueden pensar que un proyecto de esta naturaleza contribuye al diálogo”.

A esto hay que agregar que en la Concertación consideran clave sumar algunos puntos medulares para asegurar cualquier entendimiento. Definición de —al menos— una ruta clara para reformas políticas, puntualmente cambiar el sistema binominal, un asunto que La Moneda reconoce sigue en las aspiraciones y la agenda de Piñera, pero que no impulsarán si ello implica que se incendie la derecha por el rechazo de la UDI.

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