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El arrepentimiento del ministro sorprendió a su partido

Las esquirlas del mea culpa de Chadwick golpean a la UDI

por 15 junio, 2012

Las esquirlas del mea culpa de Chadwick golpean a la UDI
Mientras importantes figuras de la oposición valoraron el gesto del vocero de Gobierno —al reconocer las violaciones a los derechos humanos ocurridas en dictadura—, en la casona de calle Suecia aún no terminan de entender ni la oportunidad ni la razón de fondo que lo empujó a hacer las polémicas declaraciones del domingo pasado. Los más prácticos la atribuyen a la necesidad de seguir subiendo en las encuestas, aunque por otro lado, la actual administración se arriesga a perder el respaldo de la derecha más dura.
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El arrepentimiento expresado el pasado domingo 10 de junio, por el vocero de Gobierno, Andrés Chadwick Piñera, sorprendió a gran parte de sus compañeros de partido. No es primera vez que la UDI pasa por esto, pero no por eso resulta más aceptable. Si bien en la tienda han evitado hacer críticas públicas al ministro, como sí ocurrió cuando fue el ex abanderado presidencial Joaquín Lavín quien hizo su “mea culpa”, en privado —igualmente— se le cuestiona. Incluso se hacen bromas en torno a la participación que le cupo en dictadura. Esto, pues no sólo fue partidario del régimen, —dicen—, sino que “trabajó para ella durante 17 años”. Y no sólo molesta la oportunidad elegida para el planteamiento, sino también la dureza de los términos elegidos para ello.

En entrevista con Televisión Nacional y ante una pregunta del periodista, Chadwick no titubeó al afirmar que “hay una situación de la que me arrepiento, que es la violación brutal a los derechos humanos, y tengo un profundo arrepentimiento de haber sido parte de un gobierno donde esos hechos sucedían”. Algunos, en su partido, creen que el ministro podría haberse ahorrado palabras como “brutal” que “no contribuye precisamente a sanar heridas”, en una etapa en que, justamente, el tono de la política —argumentan— es cada vez más duro y confrontacional. Algo que no deja de preocupar a un sector del partido que observa con inquietud que las palabras del secretario de Estado, lejos de aportar a la unidad, no han hecho más que contribuir a reavivar el tema de los atropellos a los derechos humanos. Con ello, comenta un observador de la UDI, se sumó a la polémica que suscitó el homenaje al general Augusto Pinochet y puso en la mira, nuevamente, a quienes participaron activamente “en ese gobierno”.

Otros se han tomado el episodio derechamente para la risa. Recuerdan que el actual vocero trabajó en la Tercera Comisión Legislativa del régimen militar y que fue uno de los 77 jóvenes elegidos por la dictadura para participar en el homenaje a los 77 soldados mártires de la Concepción. Una de las imágenes más criticadas de la dictadura, pues desde la oposición se le relacionó con los actos que realizaba el nazismo de Hitler. Por lo mismo, un diputado bromeaba con que después de su acto de contrición, para que éste sea completo, Chadwick “debería devolver la medalla de Chacarillas”.

Lo más duros le echan la culpa a las erráticas decisiones del gobierno. Muchas de las cuales —sostienen— buscan revertir la deficitaria evaluación de la administración del Presidente Sebastián Piñera. Pero estiman que este episodio, justo luego de que se había logrado subir en la pasada encuesta Adimark, “va a provocar una nueva baja, porque la derecha más dura no está nada contenta con esta salida de Chadwick”, advierte un parlamentario, visiblemente molesto por el arrepentimiento del vocero. Por su parte, un reconocido pinochetista, el diputado Jorge Ulloa, admite que “sus opiniones (las del ministro) tienden a generar una confusión” y afirma que según los dichos del vocero en la prensa —porque no ha tenido tiempo de conversar con él sobre el tema— lamenta que se hayan producido violaciones a los derechos humanos, “pero no de haber participado del régimen militar”.

Por qué ahora

Un observador del partido se pregunta irónicamente “cuándo se enteró” el ministro de que se había producido una “violación brutal a los derechos humanos”, durante el régimen militar. Ello, porque cuando el ex abanderado presidencial de la UDI, el actual ministro de Desarrollo Social, Joaquín Lavín hizo su polémico mea culpa, el año 2006, “nadie del partido lo apoyó”. Todo indica, añade el crítico gremialista, “que fue estos últimos años, porque si no, no se entiende que no haya apoyado a Joaquín, en su momento”.

Un observador del partido se pregunta irónicamente “cuándo se enteró” el ministro de que se había producido una “violación brutal a los derechos humanos”, durante el régimen militar. Ello, porque cuando el ex abanderado presidencial de la UDI, el actual ministro de Desarrollo Social, Joaquín Lavín hizo su polémico mea culpa, el año 2006, “nadie del partido lo apoyó”.

Corría septiembre del año 2006 cuando Lavín sorprendió a sus compañeros de partido, declarando —en el marco de una charla en una Universidad— que “si nuestros hijos nos cuestionan, con mayor razón le debemos una explicación al país (…). Como sector político, no vimos a tiempo lo que otros vieron. No supimos lo que debimos haber sabido. Otras veces, subestimamos los datos de la realidad (…). La historia, con lo bueno y con lo malo, nadie puede hacerla de nuevo. Pero nosotros también fuimos responsables. Y hay que decirlo para poder mirar con la frente en alto lo que fue nuestra participación en ese periodo (…). El gobierno militar tuvo un lado B, que impuso dolores inexcusables a miles de chilenos”.

A diferencia de lo que ocurre ahora, hubo duras reacciones desde la UDI respecto a los dichos del actual ministro. Una de las más fuertes vino de parte de la también hoy ministra, Evelyn Matthei. Al día siguiente de las declaraciones de Lavín, la entonces dirigenta gremialista sentenció que “la gente que no vio las cosas del '73 es porque no las quería ver. Nadie puede no haber visto, nadie puede no haber sabido. Creo que lo responsable en estos casos es comportarse de manera decente mientras se ostenta el poder. Los mea culpa después de 30 años no sirven de mucho, salvo que los haga en un confesionario”. Y añadía que “siento cariño por Joaquín, pero creo que se está equivocando demasiado. Uno no puede salir con este tipo de cosas a la opinión pública, porque denotan una posición que no está bien pensada o bien asumida o que no estuvo suficientemente expresada en su minuto. Yo no quiero calificar intenciones. Creo que cuando uno tiene estos discursos, tan en zig zag, al final la gente no te cree”.

No obstante, uno de los que hasta el momento ha mantenido la misma posición asumida el 2006 es el senador Jovino Novoa, quien no se ha referido al tema y, en cambio, ha guardado riguroso silencio… hasta ahora.

Y si bien mayoritariamente en la UDI no recibieron bien los dichos del vocero, los más molestos han destacado la postura asumida por el timonel gremialista Patricio Melero. Ello, porque el diputado “salvó la imagen” de la colectividad, atribuyéndole a los dichos de Chadwick “una visión personal, singular y no transferible a nadie”. Y es que a pesar de la molestia que existe en la tienda de calle Suecia, es difícil y sería raro que alguien hubiera expresado abiertamente sus diferencias con las declaraciones del vocero.



Polémica Rojas-Chadwick

Pese a todo, el ambiente y sentimiento de los antiguos estandartes del gremialismo está tenso. En las filas de la UDI, particularmente en las esferas dirigenciales, son muchos los que formaron parte del régimen militar, en cargos de relevancia, pero también en las estructuras medias, encabezadas por los alcaldes. De allí, que el arrepentimiento del vocero haya provocado a lo menos inquietud. Aunque no sólo en las filas gremialistas, sino también en quienes ven con preocupación el giro que está tomando la colectividad, bajo el paraguas del gobierno de Sebastián Piñera. Uno de ellos es Gonzalo Rojas Sánchez, quien se refirió al tema el pasado miércoles en su columna de El Mercurio.

El historiador fue duro. Junto con hacer alusión indirecta al pasado MAPU de Chadwick, se pregunta: “¿De qué se arrepiente? ¿Qué actos cometió? ¿De qué omisiones concretas puede dar cuenta? ¿Va a renunciar a su vocería, dada la carga que pesa sobre él? ¿Va a ir a tribunales a entregarse? Dice haber sido parte de un gobierno en que se violaron brutalmente los derechos humanos, pero, ¿en qué violaciones concretas participó por acción u omisión? ¿Se refiere también a la incapacidad que ese mismo gobierno tuvo a veces de prevenir brutales actos terroristas que costaron decenas y cientos de vidas?”. Preguntas similares a las que se hacen en silencio muchos de los correligionarios del ministro. Y Rojas concluye la columna, asegurando que “el ministro ni siquiera va vestido de seda. Va desnudo”.

Pero el único que optó por hacer las críticas públicas, recibió también una réplica pública de parte de Chadwick, quien ha tomado por costumbre responder a sus jueces a través de cartas en el Decano. El ministro inicia la misiva con un fuerte ataque a Rojas, advirtiendo que “prefiero en mi vida caminar “desnudo”, como lo piensa el columnista Rojas que hacerlo bien arropado entre intolerancias, fanatismos, integrismos, obsecuencias con los errores y falta total de sensibilidad frente al dolor humano, y de las exigencias de los valores y del bien común”.

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