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Desde su compleja relación con el Presidente Piñera hasta su ascendiente en la UDI

Lavín: el silencioso cuarto ministro de La Moneda

por 19 junio, 2012

Lavín: el silencioso cuarto ministro de La Moneda
En las próximas semanas pondrá su cara y experiencia para explicar las cifras de pobreza de la Casen, que según los trascendidos viene con malos resultados para el Gobierno. El ex candidato presidencial de la derecha, ahora apuesta al bajo perfil y a reinventarse una vez más después de ser una de la principales víctimas de la revuelta estudiantil del 2011.
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Debe ser difícil para Joaquín Lavín olvidar el día de octubre del año pasado cuando formalmente el Ministerio de Desarrollo Social se instaló en las dependencias de Palacio. Y no precisamente porque con ello se daba una señal política de la importancia del sello social para el gobierno de Sebastián Piñera, sino porque fue en esa ceremonia que el Presidente se salió de libreto con un irónico comentario: “Ministro, finalmente llegó a La Moneda”, una estocada a sus fracasados intentos por cruzarse la banda presidencial, una de ellas, el 2005, cuando el propio Mandatario lo dejó a medio camino de la competencia.

Aquella frase sólo fue un adelanto del especial tránsito que ha tenido estos ocho meses el otrora líder de la Alianza, donde su presencia pasa casi desapercibida para muchos, pero en los que en silencio ha ganado algunas importantes batallas.

La semana pasada Piñera tenía en su agenda una gira a la Región de la Araucanía, pero la canceló a última hora con el objeto de promulgar el mediático Bono Solidario de Alimentos —anunciado el 21 de mayo—, iniciativa que busca contrarrestar el impacto del alza de precios de los alimentos. Lavín salió a agradecer el expedito despacho del Congreso, considerando que se realizó “en días de tantas peleas políticas, la aprobación demoró dos días en la Cámara de Diputados y un día en el Senado, significa que podremos pelear por muchas cosas, pero cuando se trata de un bono que va a las familias más vulnerables, todos están de acuerdo”.

Esta promulgación no será el único hito para Lavín, aunque el que está en carpeta puede ser algo complejo de sortear. Si bien no hay fecha definida, se sabe que durante la segunda quincena de este mes se deberían dar a conocer los resultados de la última encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN), con el que se medirá el nivel de rendimiento de la Alianza y el gobierno de Piñera en una de sus promesas de campaña: terminar con la extrema pobreza el 2014 y la pobreza el 2018.

Todo indica que será el ministro de Desarrollo Social quien dará las explicaciones ante el alza en las cifras de pobreza que ya se pronostican, instancia en que Lavín deberá sacar a relucir la muñeca política que algunos dicen mostró en silencio estas semanas para lograr la rápida aprobación del bono de alimentos.

Más allá del discurso público del Gobierno, la instalación de Desarrollo Social en La Moneda tuvo una razón estratégica para poner énfasis en la prioridad que el tema tiene para Piñera. Cabe recordar que la llegada de Lavín a dicha cartera tuvo como antesala su cuestionado paso por Educación, donde enfrentó por varios meses las masivas movilizaciones estudiantiles sin lograr avances con los dirigentes y finalmente —en julio del 2011— fue cambiado a Mideplan para “blindar” su capital político. No sólo había bajado en las encuestas del 70% al 46%, sino que era altamente cuestionado por sus vínculos con la Universidad del Desarrollo.

Estilo solitario

En privado en La Moneda es comentado que el ministro UDI es objeto permanente de bromas, principalmente —dicen— porque no se defiende ante ellas. Anda siempre solo y a ritmo pausado por los patios de Palacio, a pesar del intenso ajetreo de la agenda cotidiana de sus pares del comité político, Rodrigo Hinzpeter (Interior), Andrés Chadwick (Segegog) y Cristián Larroulet (Segpres). “¡Nooo! sólo vengo donde el ministro Lavín”, ha dicho más de uno en la Alianza cuando cruzan La Moneda entre cámaras de televisión y periodistas.

En silencio ha logrado repuntar en parte en las encuestas, en la última Adimark, subió 6 puntos hasta el 58%, muchos dicen que gracias precisamente a los caballitos de batalla del ministerio: el Ingreso Ético Familiar y el Bono Solidario de Alimentos.

Explican que Lavín se coordina bien con los tres ministros, casi a diario de ser necesario, pero no es visto como uno más del equipo político y en la práctica su relación más estrecha es con Larroulet.

Es sabido que siempre esquiva los temas políticos y coyunturales, prefiere hablar sólo de materias sociales de su cartera y a vista de muchos en La Moneda, no “luce” esa experiencia política de la cual hablan en el gremialismo.

En la UDI aclaran que con los diputados tiene una relación cercana, pero no habitual. Que la bancada le reconoce su labor en Desarrollo Social, pero lo que más se valora es su liderazgo, el cual ejerce en privado en materias como insistir al partido mantener como norte la premisa de la UDI-Popular como eje de la estrategia política y además en la orientación que ha dado —comentan en el partido— sobre el tipo de candidatos idóneos para las municipales de octubre o interpretar los problemas de la comunidad, ítem donde los suyos le reconocen piso por el estilo que impuso desde las alcaldías de Las Condes y Santiago.

Sostienen que tiene un estilo político “solitario” que ha replicado en La Moneda, que no tiene una red activa en la UDI, incluso comentan que hoy no queda nada de aquel círculo de hierro político que tuvo en su minuto de mayor fortaleza y liderazgo: los “samurái”, que integraban figuras claves del gremialismo a principios de la década del 2000, como Gonzalo Cordero, Manfredo Mayol, Cristián Leay, Larroulet más los hoy ministros de Economía, Pablo Longueira y de Defensa, Andrés Allamand.

En la UDI dicen entender el bajo perfil que hoy tiene su ex presidenciable. Afirman que está reinventándose, pero que efectivamente no está trabajando con un horizonte político, tal como el propio Lavín ha declarado públicamente algunas veces: “Ya no tengo ninguna aspiración política. Ya he pasado por todo”.

Es que en el oficialismo nadie desconoce que hay pocas figuras, como Lavín, que hayan pasado de la gloria al fracaso y viceversa. “Ningún líder de nuestro partido tiene la experiencia que él tiene para superar las grandes derrotas (…) Estuvo a punto de ser Presidente de la República y a punto de ser senador”, recalcan en la UDI.

En 1999 se le escapó la Presidencia de la República de las manos por sólo 31 mil votos, la ventaja que obtuvo Ricardo Lagos en primera vuelta y que en el balotage amplió a un 51,31% versus el 48,69% que sacó el gremialista. El 2009 se repitió la maldición, casi fue senador por la Quinta Región Costa, escaño que se le escapó por menos de medio punto de diferencia a favor del RN, Francisco Chahuán, que obtuvo el 28,21%.



Relación compleja

No es secreto que el ministro y el Presidente han tenido en su historia una relación más que compleja, marcada fundamentalmente desde el 2001 con aquella escena cuando Lavín —que era el hombre fuerte de la derecha entonces— bajó a Piñera de su candidatura a senador por la V Costa a favor de la incursión electoral del ex almirante Jorge Arancibia (UDI).

A la lista se agrega la competencia presidencial entre ambos el 2005, donde fuera de libreto RN proclamó a Piñera como candidato presidencial, quien se negó a ir a una primaria con Lavín, por lo que la derecha enfrentó dividida a Michelle Bachelet y al final, le ganó a la carta UDI en primera vuelta, dejándolo fuera de carrera.

Así, la ironía de Piñera el año pasado no ha sido la única. Hace sólo unas semanas en una actividad con adultos mayores, el Presidente dijo que las canas traen sabiduría y “a usted ministro (Lavín) le faltan muchas canas”.

En el oficialismo explican que a pesar de esta suerte de “bulling político”, desde que salió de Educación y se hizo cargo de la agenda social, la relación Lavín-Piñera ha mejorado bastante.

“El Presidente lo escucha más que lo que lo hacía el año pasado” y “se ha ido ganando, lentamente, un espacio”, son algunas de las descripciones que en la derecha hacen de dicha relación.

Dicen que Lavín sabe que cumple un doble rol. Por un lado, le ha dado un tono y perfil más técnico a su trabajo en Desarrollo Social y por otro, que tiene una tarea adicional: aconsejar a la UDI y aprovechando la buena racha con Piñera, también a éste cuando quiere escucharlo.

No tiene nada que perder en esta etapa. En silencio ha logrado repuntar en parte en las encuestas, en la última Adimark, subió 6 puntos hasta el 58%, muchos dicen que gracias precisamente a los caballitos de batalla del ministerio: el Ingreso Ético Familiar y el Bono Solidario de Alimentos.

Piñera, de gira por México y Brasil, no vuelve a Santiago hasta fines de esta semana. Y aunque la lógica y la tradición indican que el Presidente siempre está en el anuncio de las cifras de la CASEN, en Palacio reconocen que no hay nada seguro. No saben si Lavín tendrá que hablar solo o contará para ello con el Presidente, especialmente cuando las cifras no son favorables.

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