domingo, 13 de octubre de 2019 Actualizado a las 19:49

El ex ministro además responde a contraofensiva de Girardi y su entorno

Andrés Velasco: "No hay nada más indignante que el pituto y el amiguismo"

por 9 julio, 2012

Andrés Velasco:
Todo indica que no tiene la menor intención de dar pie atrás. Su campaña contra las “malas prácticas” en política y su lucha para que el proyecto de primarias de la administración Piñera sea mejorado durante la tramitación en el Congreso, es lo que por estos días le quita el sueño. Mientras, recorre Chile con todas las ganas de convertirse en el representante de la coalición de centro izquierda en las próximas elecciones presidenciales.
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Verlo llegar a la sede de su comando en una Vespa, contribuye en algo a darle una imagen más relajada. Mientras entra al amplio departamento, ubicado en una callecita del centro de la comuna de Providencia, se desembaraza de los atavíos a los que obliga el pequeño transporte; se disculpa por el atraso y comienza la entrevista. Si bien parece que no le ha costado cambiar el switch, cada tanto reaparece la actitud de ministro de Hacienda. También surge, a ratos, el académico que quiere asegurarse de que lo que dice se entiende correctamente, pero, al final, se impone el candidato: Andrés Velasco Brañes, que aspira a representar a la Concertación en las próximas presidenciales. Ahora ha asumido la denuncia de “las malas prácticas” en política como una de sus mayores banderas de lucha, así como la defensa del derecho de los independientes a llegar al gobierno sin tener que acogerse al paraguas de un partido político. De allí que otra de sus obsesiones sea la ley de primarias que se tramita en el Senado y sobre la que, a estas alturas, no se hace muchas expectativas.

Y aunque en círculos políticos aún se especula sobre las razones que tuvo para denunciar al senador PPD Guido Girardi, él insiste con toda la calma del mundo en que “las malas prácticas”, que “siguen ocurriendo” ahora en el gobierno de Sebastián Piñera, le hacen mal al país y que son causa de “indignación” en la ciudadanía. En esta entrevista responde a la contraofensiva del parlamentario PPD y su entorno, que acusó a Velasco de incurrir en presiones a favor de HidroAysén, e indirectamente lo acusa de boicotear la reforma constitucional que se votó la semana pasada en la Cámara de Diputados, que permitía comenzar a discutir derechamente el cambio al sistema binominal. Pero también critica a la actual administración y sus prácticas, particularmente respecto a la Alta Dirección Pública.

-¿Cómo se entiende que usted quiera ser el candidato que represente a la centro izquierda, cuando desde la misma Concertación más bien lo sitúan en el centro hacia la derecha?
- Porque la centro izquierda, en Chile, va mucho más allá de ciertos líderes partidistas que simbolizan malas prácticas. Además, aquellos que se dicen comprometidos con las reformas, a veces actúan de modo totalmente contrario. Un ejemplo de otra mala práctica, resulta que la semana pasada se vota la reforma al binominal y los dos principales operadores de Guido Girardi en la Cámara de Diputados, no llegan a votar. ¿Casualidad? ¿Error? ¿Atraso? Eso dicen ellos. Pero el dato básico es que la reforma progresista más importante que se podría hacer hoy se vio frustrada, ¿por qué? básicamente porque no dieron su voto dos personas muy vinculadas al senador de las malas prácticas.

-Con el episodio Velasco-Girardi ocurrió algo que nadie había logrado estos últimos dos años y es que la Concertación se uniera para atacarlo a usted. Entonces, ¿por qué insistir en participar en una primaria de la Concertación, que entiendo pretende ganar, donde hay mucha animosidad en su contra? O sea, es desde donde más lo atacan.
-Mi lectura es exactamente la contraria. Los únicos que han reaccionado apoyando al senador Girardi son aquellos que comparten sus malas prácticas. Y que son, claramente, una minoría. Lo que yo he visto es un número de ex ministros, ex subsecretarios, parlamentarios, que han salido a decir ‘que bueno que alguien lo dijo, a mí me pasó lo mismo, me pasó algo parecido, me pasó algo peor’. Por lo tanto, primero que nada, yo interpreto las repercusiones de mi declaraciones de modo muy distinto. Y es cosa de ver, además, como ha reaccionado la ciudadanía. En la encuesta online de La Segunda participaron 5 mil personas: ¿A quién le cree usted? 76 por ciento de las personas —5 mil personas, no es una encuesta chica, cuatro CEP— dicen creer en mis afirmaciones; 23 por ciento no sabe y 2 por ciento le cree a Girardi. Entonces, qué ocurre, yo creo que el veredicto de los partidos y de la opinión pública ha sido muy claro. Segundo, yo hago una distinción muy importante entre quienes incurren en malas prácticas, que son total y completamente reñidas con el espíritu de la Concertación y la inmensa mayoría que no. O sea, la esencia de una coalición de centro izquierda es que cree en el Estado. El Estado es el instrumento para mejorarle la vida a la gente. Y resulta que quienes creemos en el Estado tenemos la obligación de cuidarlo, de respetarlo, no usarlo como botín, de no usarlo como instrumento para conseguirle pega a los amigos. Y las malas prácticas de Girardi y asociados vulneran ese principio básico de la Concertación. Al revés, yo creo que son ellos, con sus acciones y con su falta de ética que se marginan de lo que ha sido la tradición de la Concertación.

 “Los únicos que han reaccionado apoyando al senador Girardi son aquellos que comparten sus malas prácticas. Y que son, claramente, una minoría”.

-También se especula que esta denuncia suya tenía como finalidad irrumpir fuerte en los medios y que pegarle a Girardi sale gratis, por eso lo habría elegido.

- Las cosas que hago, las hago porque entiendo que son las correctas. El tema de las malas prácticas, ha sido un tema que instalé en mi campaña desde el inicio. La transparencia y las áreas competitivas van todas de la mano. Todo parte de una misma lógica. Ahora, viajando por Chile se me ha confirmado la convicción de que estas prácticas ocurrieron y siguen ocurriendo…

 -O sea no son malas prácticas de la Concertación, son malas prácticas de la política, entonces.
-Así como la amenaza y la presión del senador Girardi es una pésima práctica, lo que ha hecho este gobierno al pulverizar el Servicio Civil y la Alta Dirección Pública es una mala práctica del mismo tipo. Por qué teníamos una Alta Dirección Pública, precisamente para nombrar altos directivos del Estado por concurso, con transparencia, sin amiguismo. Pero resulta que el actual gobierno, le dio el sobre azul durante su primer año al 60 por ciento de quienes habían sido nombrados por concurso. Entonces, ahí hay un ejemplo también de una mala práctica. Cuando tú ves cómo la UDI y RN a tirones y a dentelladas se disputan los cargos en los gobiernos regionales, ahí también tienes una mala política. Esta campaña me ha confirmado este diagnóstico y, además, hablando con mucha gente, especialmente gente joven, uno nota esta irritación y cuando digo irritación en realidad es indignación.

-Su denuncia trajo una serie de reacciones, entre ellas la respuesta del senador afectado y su entorno. Incluso el diputado Accorsi dijo contar con pruebas “fehacientes” de que usted presionó al director de aguas de la época a favor de HidroAysén.
-A la presión y el chantaje, Girardi y sus asociados, suman una segunda mala práctica: que es la mentira y la invención. Sencillamente lo que están haciendo es tratar de tender una cortina de humo, desviar la atención y ocultar sus acciones, que son reprobables… Así de sencillo.

-A propósito de las malas prácticas, si Bachelet compitiera por la Presidencia y ganare, ¿se podría inferir que con Girardi entre quienes la apoyan las malas prácticas se mantendrían?
-La trayectoria del senador Girardi no deja duda al respecto. No solamente en este incidente, sino que hay una suma de ellos: las presiones hacia Carabineros, el episodio de las cartas, las facturas falsas… y la lista suma y sigue. Es una carrera marcada por malas prácticas que ya tienen el repudio de las personas.

-El tema de las malas prácticas parece más político, ¿usted cree que sea para hacer campaña, le llega a la gente?
-Yo creo exactamente lo contrario. Y mi experiencia viajando por Chile, los últimos seis meses, me muestra que no hay nada más básico que el sentido de injusticia. No hay nada más indignante que el pituto y el amiguismo. No hay nada más indignante para la gente, que le digan ‘mira Fulanito no tiene ningún currículo y ganó la pega, porque es amiga o amigo del senador’. Hay pocas cosas que violenten más el sentido de dignidad y de justicia de las personas.

PROYECTO DE PRIMARIAS: “UN TRAJE A MEDIDA PARA LA UDI”

-¿Cómo ha visto la tramitación del proyecto de primarias?
-Hasta el momento, mal.

-¿Por qué?
-El proyecto es insuficiente y no hay claridad para nada que en el Senado exista la voluntad mayoritaria de cambiarlo. El Gobierno presentó indicaciones que son meramente formales, no cambian en nada de fondo. Y las indicaciones que abrirían la puerta a los independientes se presentaron y hay que ver si en el Senado van a tener mayoría, pero no parece para nada garantizado.

-En el trabajo de la Comisión de Gobierno de la semana pasada, se dice que quedaron fuera varias indicaciones que tienen que ver con los independientes.
-Pero hay una indicación presentada por Patricio Walker, José Antonio Gómez y Jaime Quintana, que es la que nos parece la más adecuada. Esa, hasta donde entiendo, no se ha votado, pero por el tenor de la discusión es improbable que se apruebe. Después, había otras que fueron retiradas. Entonces, con unas retiradas y las otras, al parecer, sin los votos necesarios, todo indica que el traje a la medida para la UDI, que hizo el Gobierno, va a sobrevivir. Aunque aún hay espacio para conversar y lo último que se pierde es la esperanza, pero todo parece sugerir que los partidos van a insistir en mantener sus apoyos; que la definición de quién participa en las primarias, quién vota en las primarias, va a quedar totalmente supeditada a la voluntad de los partidos. Y, además, el proyecto tiene un montón de otras falencias en materia de financiamiento, de acceso a la franja televisiva, etc.

-Se comenta que los partidos menos interesados en abrir el proyecto a los independientes son la UDI y la DC.
-En la Democracia Cristiana, hasta donde yo sé, hay diversas posiciones y en algún momento parecía que iba a haber alguna disponibilidad para conversar, pero hasta ahora eso no se ha concretado. Donde está la posición cerrada es en la UDI. Eso está claro. La UDI ha confirmado en la comisión que no quiere primarias abiertas. Quiere primarias donde mantenga la manija. La razón parece bastante evidente y es que la dedocracia, en que la cúpulas o los coroneles designan a los candidatos, es lo que más les acomoda por convicción y por historia.

-¿Entonces?
-Más allá de los dimes y diretes en la comisión, sería un retroceso para la democracia chilena que la ley que se apruebe le dé a las cúpulas partidarias control total sobre si se hacen primarias; cómo son estas primarias; quién vota y sobre quién compite en ellas.

-Este ha sido desde hace rato un tema prioritario para usted, pero hasta los independientes sostienen que este proyecto es para los partidos políticos y que, efectivamente, busca regular las primarias para los partidos.
-Si los partidos políticos lo quieren ver así es porque les conviene, indudablemente. Otra cosa es que sea una buena idea o que sea indeseable o que se haga de acuerdo con las mejores prácticas internacionales. No sólo eso, es un retroceso respecto de lo que la misma Concertación hizo. Acaba de hacer primarias para las elecciones municipales, en que hubo candidatos y votantes independientes. Entonces, por qué no consagrar lo que ya es una práctica en la Concertación. Parece de perogrullo, pero no. Hay la porfía y la insistencia en dejarse siempre la manija. Se podría dar la paradoja ridícula de que el día de mañana se abra a que un independiente participe como candidato, pero los partidos digan ‘nosotros vamos a definir el universo electoral: van a votar solamente aquellos con más de 20 años de militancia’. O sea, no hay nada en la ley que garantice la posibilidad de participar a los votantes independientes. Entonces, no hay una manija, hay como diez manijas, que potencialmente, podrían permitir que una primaria se manipule y se moldee para favorecer los intereses del establishment en desmedro de los intereses de los ciudadanos.

 “El país está pidiendo a gritos más apertura, más participación, menos jerarquía, menos dedocracia, menos decisiones copulares. Y la respuesta que le están dando los partidos a ese clamor ciudadano es un portazo. Un portazo en las narices. Así de sencillo”.

-¿Por qué insistir en esta postura un poco testaruda, tal vez, de no ingresar a un partido y dar la pelea como candidato desde la independencia?
-Habría que hacerle la misma pregunta al 97 por ciento de los chilenos que, testarudamente, no son miembros de un partido político. Así de sencillo. Lo bueno de la democracia es su pluralidad y su diversidad. Y así como yo respeto a quienes militan, exijo que se respete a quienes no militan, que somos la inmensa mayoría.

-¿Entonces, por qué participar en una primaria, en vez de llegar a la primera vuelta?
-Porque es muy distinto. Aquí estamos mezclando peras con manzanas. Nadie duda, y eso está en la Constitución, que un independiente puede participar en la elección general. Pero eso es harina de otro costal. Eso no está en discusión. Lo que sí está en discusión es cómo se fortalecen, cómo se hacen más creíbles, más transparentes, abiertas y participativas las coaliciones. Las dos grandes coaliciones en Chile tienen una ventaja gigantesca, dada por el sistema electoral. Y, la verdad, es que quien no participa en esas dos coaliciones tiene remotísima chance de gobernar. Esa es la verdad. Y aún más remotísima chance de tener alguna representación parlamentaria. El segundo dato es que hoy día las dos grandes coaliciones tienen un problema de credibilidad y legitimidad brutal. Ambas tienen tasas de apoyo en torno al 20 por ciento y de rechazo en torno al 60 o 70 por ciento. Entonces, el desafío para la democracia chilena es cómo esas dos grandes coaliciones se abren, transparentan, se legitiman. Y una primaria abierta y competitiva es la mejor manera de hacerlo. Si ellos no están disponibles, bueno, están mandando una señal a la ciudadanía: ‘no estamos dispuestos a transparentar nuestros mecanismos, no estamos dispuestos a abrir nuestros procedimientos’. Y la ciudadanía va a saber cómo interpretarlo.

-Este proyecto iría en contra de lo que piensa la ciudadanía, puesto que no ve con buenos ojos a los partidos.
-El país está pidiendo a gritos más apertura, más participación, menos jerarquía, menos dedocracia, menos decisiones copulares. Y la respuesta que le están dando los partidos a ese clamor ciudadano es un portazo. Un portazo en las narices. Así de sencillo.

-En su caso particular el tema de la primaria estaría zanjado, porque varios dirigentes de la Concertación se han abierto a que usted participe en la del conglomerado.
-Lo que revela que la lucha que yo estoy dando no es por intereses personales, es para que precisamente la ley quede bien hecha. Las leyes no se hacen para una elección, se hacen para una generación. Y si bien es cierto que hoy día es impresentable que los partidos políticos dejaran a los candidatos independientes fuera por secretaría —esto corre para la Concertación y para la Alianza—, en cuatro, ocho o doce años más son cosas distintas. Y, por eso, es tan importante que la ley quede bien y como vamos no va a quedar bien.

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