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Ministro de Hacienda reconoció que “hemos escuchado lo que nos han pedido”

La Moneda asume fracaso en la reforma tributaria y manda nuevo proyecto para alcanzar acuerdos

por 3 agosto, 2012

La Moneda asume fracaso en la reforma tributaria y manda nuevo proyecto para alcanzar acuerdos
La iniciativa, que espera recaudar en 2013 US$ 1.230 millones para financiar la reforma educacional, es para Felipe Larraín un "paquete tributario equilibrado" que a su juicio recoge las inquietudes de la oposición. Sin embargo, la nueva jugada de La Moneda no tardó en causar molestia en la Concertación. El senador Ricardo Lagos Weber dijo que el nuevo proyecto mantiene “el vicio” del original, que es “reducirle la tasa de impuestos a los que más tienen”, por lo que se declaró "burlado".
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Con la oposición calificando desde el primer momento la reforma tributaria que impulsó el gobierno como un mero ajuste y bastantes reparos desde la propia coalición oficialista, La Moneda optó por una nueva estrategia y evitar errores vividos en el pasado en varios temas emblemáticos, como fue el caso del salario mínimo. Sin piso en el Congreso, este jueves se jugó por poner sobre la mesa una nueva carta, ingresar un proyecto sustitutivo a la iniciativa original, en un claro guiño a todos los sectores políticos para buscar consensos políticos y asegurar así una tramitación parlamentaria menos traumática.

“Este proyecto, lo simplificamos, porque hemos escuchado lo que nos ha pedido mucha gente, a nuestra coalición, a la oposición que pidieron simplificarlo”, reconoció el ministro de Hacienda, Felipe Larraín, quien oficializó en La Moneda la decisión de hacer modificaciones a la iniciativa original. Ello, tras la habitual reunión del comité político de los jueves con el Presidente Sebastián Piñera en Palacio y en la que participan los titulares de Interior, Rodrigo Hinzperter, de la Segpres, Cristián Larroulet y el vocero, Andrés Chadwick.

Recaudación de US$ 1.230 millones

En clara señal a las peticiones mínimas de los críticos de la reforma original, Larraín precisó que el impuesto a la renta de primera categoría a las empresas se quedará en un 20% y una disminución en el impuesto de segunda categoría a las personas de clase media, que va desde un 15% en los sectores de ingresos más bajos hasta un 0% en las rentas más altas, que van a mantener su tasa marginal del 40%”. Además, el impuesto de timbre y estampillas, que grava las operaciones de créditos, va a ser rebajado del 0,6% al 0,4% al año.

La recaudación llegaría a más de mil millones de dólares, piso mínimo que ha pedido la oposición desde el inicio del debate. Durante el 2013, de hecho, llegaría a mil 230 millones de dólares, afirmó el propio Piñera por la mañana, cuyo destino será financiar la reforma educacional.

Tras insistir en que el proyecto sustitutivo logra “un paquete tributario equilibrado”, el ministro de Hacienda no esquivó reconocer las dificultades que enfrentó la iniciativa original, que de forma transversal carecía de apoyo. “Este gobierno no tiene mayoría en ninguna de las dos cámaras, lo que buscamos es más simplicidad, una tramitación rápida”, sentenció.

Durante toda la semana han estado a la orden del día las reuniones políticas para negociar el ajuste tributario. Y, si bien el ministro de Hacienda fue cauto en no comprometer el apoyo de la Concertación al proyecto sustitutivo, sí puso el acento en que “tuve una cantidad significativa de reuniones, fueron muchas horas, quisimos escucharlos a todos”.

No sólo se amplió el margen de la reforma a los pisos de recaudación y el mantener el impuesto de primera categoría en 20%, sino que La Moneda optó también por dejar fuera puntos conflictivos: los llamados impuestos verdes, la reducción en los aranceles aduaneros, los impuestos a los alcoholes.

Hasta esta mañana el escenario para la reforma original era más que complejo, arreciaban las críticas, no sólo desde la oposición, sino que desde la propia derecha, a los errores habituales que comete el gobierno de Piñera. No socializar los proyectos, ingresarlos y después recién salir a buscar los votos, no escuchar opiniones y más de una vez, imponer visiones.

Críticas a Hacienda

Larraín siempre ha sido blanco de las principales críticas. Esta tarde Larraín reconoció que simplificar el ajuste tributario pasó también por el hecho que para el gobierno “los tiempos apremian”. Con esta jugada, La Moneda espera zanjar el tema durante el mes de agosto, en el peor de los casos antes de las Fiestas Patrias, ya que el 30 de Septiembre debe ingresar al Congreso el Presupuesto para el 2013.

Un cambio de estrategia desde palacio, ya que en el salario mínimo, que fue el último impasse público, los costos fueron altos para todos y si bien, La Moneda finalmente impuso su criterio, la falta de manejo político, a más de dos años de estar en el poder le pasa la cuenta. “Si hubiésemos insistido, nos habrían dicho que no escuchamos”, recalcó Larraín, quien sabe que ahora ya tiene la pradera de la coalición oficialista en paz y alineada.

El ministro de Hacienda no quiso calificar abiertamente como revés para el gobierno el haber retrocedido y buscar un camino diferente para sacar adelante la reforma, pero este proyecto sustitutivo claramente le evita varios dolores de cabeza a Piñera y una lluvia de objeciones por el mal manejo político de sus ministros.

Molestia opositora

Más allá de las buenas intenciones del gobierno, lo sucedido este jueves no dejó conforme a la Concertación, varios de cuyos representantes no ocultaron su molestia con lo sucedido, lo que anticipa que el proceso que enfrentará el nuevo proyecto será tan difícil como el de la inicativa anterior.

"Me siento burlado", manifestó el senador PPD e integrante de la Comisión de Hacienda de la Cámara Alta, Ricardo Lagos Weber, quien está evaluando si aprueba la idea de legislar, algo que estaba dispuesto a hacer para abrir la posibilidad del debate, antes de esta nueva movida de La Moneda.

Lo anterior, porque el parlamentario tiene la convicción de que el Ejecutivo está actuando con “una profunda improvisación”, opinión que comparte un amplio sector de la coalición opositora. En medio del anuncio del Ejecutivo, Lagos Weber hace el análisis de que en la tramitación de la reforma tributaria “se ha perdido un tiempo enorme, porque este gobierno ni siquiera tuvo nunca el apoyo cerrado de sus aliados” para avanzar en la iniciativa. Recuerda que la UDI se oponía de plano a ella, argumentando que no estaba en el programa de gobierno; más tarde ocurrió algo similar a lo sucedido con el salario mínimo, porque RN —el partido del Presidente— tampoco estaba de acuerdo con el proyecto tal y como lo envió el Ejecutivo. Es decir, “era cuestionada por moros y cristianos”. Pero, tal como están las cosas, en la oposición no se atreven a augurar que este fast track promovido por el gremialismo logre su objetivo.

Ello, entre otras razones, porque a su juicio, el nuevo proyecto de reforma ingresado este jueves, mantiene “el vicio” del original, que es “reducirle la tasa de impuestos a los que más tienen”, por lo mismo es que “me siento burlado y voy a reevaluar siquiera aprobar la idea de legislar. Y ya sea burla, porfía o ideología, de parte del gobierno, no lo voy a aceptar”.

En cuanto a la discusión inmediata con que la iniciativa ingresó al Congreso, Lagos Weber se pregunta “por qué, si perdieron tres meses desde que el proyecto original ingresó a tramitación, ahora les bajó el apuro”; insistiendo en que el gobierno actuó nuevamente por presión de la UDI y reiteró que “tratar de ayudar a este gobierno a ratos cansa”.

En la misma línea de Lagos, el diputado DC José Miguel Ortiz, integrante de la Comisión de Hacienda de la Cámara Baja y uno de los dos negociadores de su bancada en esta materia, junto con su par Pablo Lorenzini, no duda en sancionar que las autoridades “a través de estrategias comunicacionales quieren dar señales, al país, de que hubo diálogo con la oposición para llegar a este nuevo proyecto. Lo que es absolutamente falso”. En su opinión, la nueva iniciativa —que eliminó la creación del impuesto verde, a los alcoholes y mantuvo los aranceles aduaneros— no recauda más y tampoco acoge las peticiones que su sector le ha hecho al gobierno. Por lo mismo que, señaló, la bancada DC se abstendrá en la idea de legislar —en la comisión—, aprobando sólo el alza de 17 a 20 por ciento del impuesto de primera categoría, que afecta a las empresas, y rechazando el resto del articulado. Aunque esto podría variar, dice es lo que se ha acordado hasta ahora. Mientras que el PPD votaría a favor la idea de legislar. En todo caso, explicó que la Comisión de Hacienda ya fue citada para este lunes a las 11:00 de la mañana, pero que antes de asistir a esta cita, los seis integrantes opositores de la instancia se reunirán previamente. Y espera que este fin de semana los presidentes de los partidos de la Concertación se reúnan y se pronuncien sobre el tema.

Por su parte, el diputado PS Carlos Montes, con quien el gobierno ha intentado llegar a algún tipo de acuerdo sin éxito, no mejoró su impresión de esta nueva iniciativa. Lejos de aquello destacó que “aquí hay una serie de aspectos que fueron eliminados, como los impuestos verdes y algunos aranceles. Sin embargo, creemos que esto no es suficiente. El proyecto recauda 700 millones de dólares y se requiere de mucho más. Nosotros insistimos en que se debe focalizar mucho más en la evasión y las franquicias tributarias”, advirtió. Lo que no permite pronosticar una rápida tramitación pese a la postura del gobierno de presionar poniéndole discusión inmediata a la polémica iniciativa. A juicio de Montes, integrante de la Comisión de Hacienda y Economía de la Cámara Baja, el nuevo proyecto de reforma tributaria es “insatisfactorio” y criticó la actitud asumida por el gobierno en esta tramitación, advirtiendo que “los parlamentarios de oposición están molestos con las reiteradas presiones que vienen desde el Ejecutivo”, aludiendo a algunas declaraciones del vocero; Andrés Chadwick.

Una lectura más optimista, desde el punto de vista de la Concertación, es la que le da el presidente del Senado, Camilo Escalona (PS), a lo sucedido. Al igual que el diputado DC José Miguel Ortiz, Escalona estima que con el nuevo proyecto “no hay ningún favor del gobierno a la oposición”, lo que hay —dice— es la comprobación de la “derrota” de La Moneda que no logró imponer su posición. “Lo que hay es una derrota de quienes han querido tomar decisiones que libran a la sociedad chilena, única y exclusivamente, a la rentabilidad de los mercados y que debilitan el sentido protector que deben tener las políticas públicas respecto de las grandes mayorías de nuestro país”. Y advierte que “el proyecto que reemplaza al ya defenestrado original, contiene normas que se deben estudiar con detenimiento, porque nuevamente la “letra chica” nos podría llevar al caso en que se adopten las mismas disposiciones que son inaceptables” y señaló que por lo mismo “seguiremos preocupados de rechazar y de impedir cualquier intento, sea “letra grande” o “letra chica”, de hacer más ricos todavía a los que ya son demasiado ricos en nuestra sociedad”.

Con este escenario, el gobierno estaría perdiendo a uno de sus posibles aliados para intentar llegar a un acuerdo. Ello, porque según lo ven algunos parlamentarios oficialistas en la Cámara Alta, el Ejecutivo ya perdió a un par de representantes opositores que podrían haber colaborado en la tarea de conseguir los votos.

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