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La vida según Franco Parisi

“No es que me crea el Mesías, pero…”

por 8 noviembre, 2012

“No es que me crea el Mesías, pero…”
Dueño de un optimismo a toda prueba, el economista y presidenciable independiente ve su llegada a La Moneda como la verdadera transición.
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Cuando llegué esa mañana de martes al comando del precandidato presidencial, Franco Parisi, la reja de fierro verde estaba cerrada. No se veía un alma. Caminé un poco, en las otras casas de la cuadra tampoco había señales de vida. En el corazón de La Reina, apenas a unos pasos del bullicio de dos colegios, uno de ellos quizá el más grande de Santiago y variados locales comerciales, la cuadra estaba muda. Y deshabitada. 5760. Era correcto, era el número que Dino, el jefe de campaña, me había dado por mail.

Iba a tocar el timbre cuando, de la casa de ladrillos pintados de blanco, salió una joven alta, de pelo largo y chaquetón frambuesa, frotándose las manos como para entrar en calor. Sabía de mí. Entramos a un living-comedor, pequeño y con parqué, vacío a excepción de su escritorio, una estufa que llenaba el aire del olor a la parafina y el sillón de cuero sintético en el que me invitó a tomar asiento. Mientras, se maquilló sentada, usando un espejo de mano redondo. Era linda y su ropa, barata. A los pocos minutos, se abrió la puerta y las dos miramos hacia la entrada. Junto a la buena luz de ese día de sol, desde su metro ochenta, abrigo gris oscuro de buen talle y buena tela, el economista, profesor y comunicador de radio y televisión. El siciliano —su abuelo llegó al país directo de la isla—, nos saludó con una sonrisa amplia y enfiló raudo hacia la escalera, diciéndome que subiera con él. “Pe, pero…  vienes llegando… anda… te puedo esperar… para que veas tus cosas”, le dije sin querer ser amable sino buscando un tiempo a solas conmigo misma, antes de empezar a entrevistarlo, para recuperarme del derroche de buena factura italiana. “Ven, sube nomás”, sentenció él sin mirar atrás, desde el último escalón.

Cuando llegué arriba, ya estaba sentado al escritorio que ubicó en la misma pieza donde durmió de niño, porque la casa del comando es la casa de su infancia, aquella adonde Antonino padre, Zandra (un error ortográfico que se mantuvo) madre, Zandrita, Antonino y Franco llegaron después de algunos años de vida en el barrio santiaguino de Las Rejas.

Parisi tiene el pelo levemente húmedo, un terno a rayas muy finas y una camisa blanca con colleras. Se le nota un cuerpo atlético pero me dice que no puede ir al gimnasio porque no tiene tiempo. Se reconoce “súper ordenado para todo lo que sea plata, planificación, todo claro, todo controlado, pero para la ropa… ahí no”.

-¿Te gusta la ropa?
-Es que la ropa es importante y soy fijado, especialmente en las mujeres.

Sin ofrecerme té, café o agua, y sin ofrecérmelo durante las siguientes dos horas y media que estuvimos conversando, me cuenta que una inmobiliaria está comprando todas las casas de la manzana y que por eso hay muchas vacías. Que ellos también van a tener que entregar La Chaucha, así le pusieron por el símil con la casa de Moneda y porque sólo les falta eso, 70 centavos, para llegar. Y que ahí verán qué hacen, porque si algo ha aprendido en política es que “una semana es mucho tiempo aunque pase volando”.

Nos quejamos juntos del frío, de la primavera ya declarada y que, sin embargo, no se atreve a comenzar. Ese día fue el primero despejado después de tres oscuros, lluviosos y fríos que los dos esperamos —decimos a coro—, sean el adiós final, el último resto de este invierno largo. Por un momento, me parece que compartimos algo más que la edad. Por un momento. Pero mi invierno, ese íntimo, inconfesable que comenzó hace un año con una separación, no va a terminar pronto, lo sé, porque es ajeno a las estaciones, porque a mí la pena y el miedo del poeta, de Zurita en el desierto de Atacama, me hablan, porque aquí dentro arrecian tormentas, esas propias que a algunos, sí, a algunos, nos resulta imposible capear. Que Franco Parisi no es de esos algunos, lo supe pronto esa mañana de martes.

La vida es bella

En la vida de este economista mirando La Moneda, los papás son héroes que ayudan incondicionalmente y los hermanos, compañeros, también incondicionales, de ruta. A los ex no se les ruega más de tres veces, aunque se esté en otro cuento. ¿No se entiende? No importa, siga leyendo, sobre los amores de Franco Parisi hay un poco de confusión.

Mira, yo fui al psicólogo una vez porque mi señora me estaba hinchando que aquí, que allá. Lo único que quería el psicólogo era que le echara la culpa a mi papá o a mi mamá. Y ¿fuiste feliz cuando niño? Sí. Y ¿fuiste feliz cuando adolescente? Sí. Y ¿qué problema tienes? Ninguno, soy feliz. Entonces fui dos veces y ¡ah estoy perdiendo el tiempo! Los respeto, se necesitan, pero yo vivo feliz.

Los hijos nunca cansan y las pegas malas, se dejan sin dudarlo. Por optimismo, Parisi no se queda. Dice que en la última encuesta CERC tiene “pillado a MEO”, pues Marco Enriquez-Ominami aparece con un 28 % y él, con un 16 %. Aprendió muy bien el ámate a ti mismo. “Yo no estoy para sufrir, el que sufre es porque quiere”.

Cree que puede ganar y como es “bien mateíto”, ya tiene a sus ministros pensados aunque no los nombra, dice que no puede porque los echarían de sus trabajos. Se levanta todos los días a dar la pelea porque “o tú le pegas a la vida o la vida te va a pegar a ti, así de sencillo”. Michelle Bachelet, aunque arrasando en todas las encuestas, no le preocupa porque, como Obama, perdió la ilusión. “Y cuando uno pierde la ilusión, fregó”. Me recomienda mirarle los ojos a la ex Presidenta para que vea que no le brillan. “Si no fuera así, estaría acá liderando el cuento y hubiera mandado el contrato adonde sea. ¡Si es Chile, no una pichanga de fin de semana! Cuando me dijeron o sigues de decano y paras la candidatura o tenemos que ver qué hacer, yo dije ¿dónde renuncio? ¿Cómo es posible que no se sepa si la señora va o no va? Y ¡no falta nada!”.

Arregla de todo en su casa y hace muy poca vida social, es que es “muy tranquilo, no tengo muchos amigos… debo tener 10”. No fuma, nunca bebe alcohol y lo que más le gusta tomar es Bilz y leche con chocolate, “la del conejito, la misma que le compro a los niños”. Le gustan el pan caliente con mantequilla, los chocolates, alfajores, llollypop y chocolitos. “Todo lo que comen los niños, lo como yo”. No le interesa otra comida y si sale a comer afuera es porque su novia argentina, la Maru, quiere. Eso sí, ella tiene que escoger restorán porque él no sabe y le da igual. Tampoco le gusta viajar aunque lo ha hecho bastante por trabajo, pero no aprovecha de conocer, prefiere quedarse en el hotel trabajando o leyendo el Economist, papers o “novelas gringas para mantener el inglés”, ese idioma que le costó tanto aprender cuando a los 22 años llegó a Georgia a hacer el doctorado. Por eso las giras de Presidente no le entusiasman nada, además estima que su impacto tiende a cero. “¿Qué vas a hablar con Obama? Sí, ¿cómo está la Michelle? Ay, qué simpática… Obama me va a tratar de vender armamento y, y, y… plantas nucleares y yo le voy a decir que no me interesa eso”.

Su “mejor panorama es estar con los mellizos” y los mejores momentos los pasa en su casa de Puerto Velero, donde anda en moto de cuatro ruedas con Franco y Emilio, que tienen 5 años. Del condominio en la Cuarta Región, sólo sale para ir al supermercado en La Serena o a comprar pescado a Tongoy. Corvina para que la señora Angelina prepare pescado frito, que es la comida preferida de los niños y que él les tiene de almuerzo todos los martes y jueves que pasan juntos desde el mediodía hasta pasadas las seis de la tarde y que pretende seguir preparándoles en La Moneda. A Parisi le fascina ser papá y tiene sus estrategias originales. Si, por ejemplo, a alguno de los niños le da una pataleta, él se la desarma haciéndole otra más grande. Cuando duermen en su casa, él deja su cama y a su novia para irse a otro piso, a la pieza de visitas, cerca de ellos. Lo hace porque le encanta que los niños lo llamen en la noche porque quieren pipí, tienen sed o quieren que los tape. Y si pasa que no se despiertan gritando ¡papáaaaa, ven!, él los va a mirar mientras duermen y piensa “pucha… qué les cuesta”.

“¿Te acuerdas de la película La Vida es Bella?”, me pregunta cuando detecta que hay algo que no estoy comprendiendo. “Esa es mi filosofía: todo es juego”.

“¿Mato o no mato?”

El economista lanzó oficialmente su precandidatura pocos meses atrás y en una acción inédita en la política nacional, cobró entrada. En algún lugar leí que 12 mil pesos. “Y se llenó”, me cuenta orgulloso. “300 personas en el Cine Arte de Viña del Mar”.

-¿Por qué en Viña del Mar?
-Porque todo pasa en Santiago. Llegando vamos a potenciar las universidades regionales, la mejor universidad de ingeniería en minas debería estar en Copiapó, en Antofagasta, a 15 minutos de las minas. Vamos a becar a los buenos puntajes, para que se queden en regiones y a los puntajes buenos de Santiago, para que se vayan a regiones. Vamos a tener ministros de regiones, a trasladar ministerios… ¿Sabes que el ministerio de Cultura está con base en Valparaíso pero opera en Santiago? ¡Váyase a Valparaíso! Ah, no, es que mi señora no quiere. Listo, cambio de ministro, ¡me da lo miiiismo, loco!

Para él, “si el fútbol fuera igual a la política, en Chile tendríamos de delantero al hijo de Zamorano, al hijo del Salas… en el mediocampo, al sobrino del Chita Cruz, de entrenador al sobrino de Bianchi”. Parisi es un hombre sin historia en la política, pero dueño de esa clase de sueños grandes con olor y sabor a infancia feliz, esos que desconocen la realidad y sus limitaciones. Habla con ímpetu, alargando algunas vocales, lentificando las palabras. Habla de 'democratizaaaaar' la política, la educación y el periodismo, de abrir las aulas, de 'liberaaaaar' a los medios de yugos econóoooomicos, de auspiciar estatalmente a los medios regionales y a los nuevos medios para que haya más informacióoooon y también de permitirles un 'descaaaaanso a los políiiiiticos' del país.

“¿Qué por qué levanté esta candidatura?”. Esta candidatura con horario de gerente, no, de dueño, porque por los mellizos están cerradas —sin un pero que valga— dos tardes de la semana y dos fines de semana en el mes. “Bueno… porque los dos grandes grupos necesitan cuatro años de no estar en el gobierno y si yo llego a La Moneda, ellos podrían aprovechar y reconstruir confianzas y moverse en el eje derecha-izquierda. Yo puedo colocar a quien quiera, porque los dos van a ser enemigos míos y también amigos. Yo puedo ser la verdadera transición, no estoy diciendo que soy el Mesías, pero claramente vengo a romper el esquema, ¿me vas siguiendo?”.

-¿Te gusta el marketing?
-Un profesor es un comunicador.

-En la franja política podrías desquitarte de los medios.
-¿Tú crees que no la tengo pensada?

-En realidad...
-¿Te acuerdas de esa campaña donde la viejita compra bolsitas de té y se ve que no le alcanza? Estoy pensando en la misma, pero que pase una tarjeta Cencosud y le digan no, no tiene cupo, Pero ¿cómo? si yo pagué. Veamos el saldo, oooooo, una tasa del 80 por ciento. O sea que depositaste ¡cien lucas! y ochenta ¿se te fueron en pura tasa de interés? Deme una bolsita nomás. Es así. ¿Mato o no mato? ¿Una más? …

-Por favor…
-Por ejemplo, la imagen del acuerdo en educación donde está la Presidenta con la Yasna reprobaste… chuuu (imita un sonido electrónico), acuerdo educación año 2006 (adopta un timbre de voz FM), un círculo rojo sobre Michelle Bachelet, candidata presidencial, chuuu, Allamand, candidato presidencial, chuuu, eeeeee, ¿cómo se llama éste? Andrés Velasco, chuuu, otra foto, ehhh, este cabro… ¡Longueira! …me acuerdo patente, acá está Gómez, candidato presidencial y Jaime está acá, como talla por Jaime Guzmán… si votas por la Alianza-Concertación (el mismo tono FM), votarás por los mismos de siempre. ¿Mato o no mato?

-¿Cómo andas con el índice de conocimiento?
-66 por ciento, que es sumamente bajo, me llegó la encuesta.

-¿Cuál encuesta?
-Una que me regalan.

-¿Quién?
-Son encuestas de Yougov, en que se paga por responder, lo que me parece muy inteligente.

-¿Es en todo Chile?
-Sí.

-¿Sales a la calle y te conocen?
-Sí.

-¿Te gusta?
-Para mí todavía es pudoroso… para el 18 fui con la Maru a almorzar, a-Vi-cu-ña, de quince mesas, cinco se pararon a saludarme y dale, y dale… Pero imagínate la última publicidad ¿ya?… salgo caminando, de espaldas entrando a La Moneda con la banda presidencial y un montón de peces gordos así saltando al lado, a mis pies… con Parisi en La Moneda (de nuevo el tono FM) muchos peces gordos se sentirán fuera del agua. ¿Mato o no mato?

Un sueño de Primero Básico

-¿De qué estás viviendo?
-Lo que pasa es que a mí me fue bien en la vida, entonces tengo un año sabático, financiado de mis ahorros. Además, trabajo con puros voluntarios. No le pago a nadie. Por ejemplo, la flaca alta que te abrió la puerta, es mi prima, Karen Tapia Parisi. Y los viajes a regiones, me invitan… universidades, centros de formación técnica, grupos de personas. Y me pagan to-do, salvo el estacionamiento del aeropuerto.

Franco es el menor de tres y el partner de su vida es su hermano Antonino, tres años mayor y también del Instituto Nacional, Escuela Militar, Comercial de la Chile y Doctor en Economía y Finanzas en el país del norte. Juntos abrieron su mundo de aulas universitarias para conducir un programa de radio en El Conquistador, uno “que terminó siendo el cuarto más escuchado, aunque al principio no nos escuchaba ni mi mamá”.

Hay personas que hablan bien de sí mismas, otras que hablan mal y algunas que no hablan. Parisi pertenece al primer grupo. “Soy súper sano, no sé cuándo fue la última vez que fui a la clínica o vi un doctor”. Declara categórico que su hermano no va a ocupar ningún cargo en su gobierno, porque “necesitamos un gobierno sin amigos” y confiesa que Antonino está enojado. Pero no por eso sino porque por culpa de esta candidatura ahora lo friegan por todo y antes vivían “tranquilos, si súper buena onda nosotros y él es como un genio loco, explosivo, yo no.”

-¿No eres de temperamento italiano?
-No, soy sumamente reflexivo… soy relajado.

El fraude de la cadena La Polar significó para los hermanos Parisi lo opuesto que para sus consumidores. Mientras estos vieron crecer sus deudas, incluso las ya pagadas, con la caída de la casa comercial Franco y Antonino vieron crecer su popularidad, y alcanzaron fama como los economistas del pueblo, los que saben estar del lado de la gente y no de los poderosos, los que le explican a todos cómo es que los ricos y las leyes y el sistema son arbitrarios y abusivos y los empobrecen y cómo hay que hacer para defenderse. Invitados a Morandé con Cía., a mediados del año pasado, el fenómeno mediático Franco-Antonino explotó. Esa visita, de madrugada al espacio nocturno, marcó un hito. “Quedó la embarrada, fue un programa súper visto, explicamos el caso de la cadena de ropa y otras cosas como los intereses de los bancos… nos dimos cuenta de lo mucho que la gente quería saber y el Kike, enamorado de nosotros”.

-¿Qué los motivó a mediatizarse así?
-Que encontramos súper injusto, quizá es un poco ególatra el comentario pero la esencia es buena, que para estar sentado en nuestras salas de clases había que tener 730 puntos y 4 millones al año.

Y también codo a codo los hermanos dieron vida al programa de televisión Los Parisi en La Red. Hoy sigue Antonino solo, porque “se asustaron, un gran empresario reclamó por mí y también los otros precandidatos… son unos patúos”.

-¿Por qué tú y no tu hermano?
-¿Ser presidente? ¡Ah! Porque yo siempre lo quise. Un día en primero básico, en la escuela Salvador Sanfuentes, la profesora preguntó ¿qué quieren ser cuando grandes? Y el niño que estaba al lado mío dijo ‘yo quiero ser Presidente’ …y yo ¡oiiiiii, me gustóooooo!

Al supermercado con Allamand

Ese niño de 7 años nunca olvidó el sueño que se le ocurrió ese día y ya universitario se fijó las metas concretas necesarias para cumplirlo. Se trazó un plan de vida para llevarlo a cabo. Iba a ser doctor en Economía, vicedecano, decano, rector de la Universidad de Chile y finalmente Presidente de la República. “Y lo hice, todo, incluso fui rector, aunque no me alcanzó para la Chile, pero de que cumplí los títulos, sí”. Y ahora, cuando a los 45 años va por la última meta, las encuestas lo acompañan. Incluso ha aparecido en empate con el ministro de Defensa, Andrés Allamand, que es político desde que era un escolar. “Él es un caballero.”

-¿Lo conoces?
-No lo conocía pero hace una semana nos encontramos en un supermercado del barrio y me acerqué a saludarlo. Fue muy cálido, gratamente cálido, nada protocolar. Me dijo ‘uyyy q te ha ido bien en las encuestas’ y yo le dije que a él también. Me dijo que lo que estaba haciendo era muy valiente así que siguiera adelante, dale con fuerza, te van a seguir pegando. Y su esposa, la Marcela, fue muy cordial, ‘ahhh éstos son los famosos mellizos, qué simpáticos’.

-¿Te sorprendió?
-Uno no espera eso de un contrincante…

-Él mismo ha dicho que es un animal político.
-Será un animal político pero no creo que sea un actor, son dos cosas distintas, ¿no?

Parisi se ríe a carcajadas. El barrio del supermercado es hoy su barrio, El Golf de Manquehue en La Dehesa, un barrio de clase alta, sin cables a la vista, con calles y veredas anchas, casas nuevas en sitios grandes y una gran y moderna edificación que alberga a uno de los mejores colegios privados del país, el colegio de sus mellizos.

-¿Es difícil dejar de ser pobre en Chile?
-¿Cuál crees que es la probabilidad de que un cabro que está hoy en Las Rejas llegue al Golf de Manquehue? Cero, tendiente a cero. ¡Son puros apitutados! ¿Cuál es la probabilidad de que en una cuadra vivan tres ministros y el Presidente del Banco Central? O sea, eso ocurre en Londres, ¿cómo se llama la calle? …Downey Street… yo vivo en esa cuadra por casualidad, pero yo salí de Las Rejas porque antes se podía, había más oportunidades, éramos más pobres pero ahora ¡son dos cadenas de supermercados y cuatro farmacias!

Esencialmente profesor, el presidenciable habla usando ejemplos y haciendo uso de papel y lápiz. “Antes teníamos una pirámide así”, dice dibujando un triángulo de base ancha. “Por esa pendiente”, me explica apuntando a los dos lados iguales de la figura, “tú puede caminar”. “Pero ahora” dice antes de agarrarse la cabeza a dos manos, despeinarse y enrojecerse un poco la piel mate de la cara, “ahora la pirámide está así” y dibuja un triángulo de base angosta. “Y con ese ángulo ¡olvídate! ¡es imposible subir! Te resbalas”.

-¿Y el Presidente Piñera no ha ensanchado la base de pirámide?
-El Presidente tenía todo para ser exitoso, un tipo inteligente con plata para no deberle favores a nadie pero se equivocó, empezó a preocuparse de lo que decía Jovino Novoa, a defender a sus ministros, a estar pendiente de los partidos políticos en vez de gobernar para la gente.

Sumamente feliz

-Veo que te gusta mucho enseñar.
-Por eso sueño con el debate, si no duermo pensando en el debate. Yo quiero el debate porque ahí voy a ganar, estoy seguro, porque les voy a explicar clarito. Sé lo que voy a decir, cómo lo voy a decir, cuándo lo voy a decir, lo que me van a decir… Tengo pensadas las preguntas, las respuestas… ¡pero si es que quiero ganar y yo creo que puedo ganar y cambiar esta cuestión de los apitutados!

-¿Con quién te imaginas un debate?
-Con todos, con Allamand, con Golborne…

-No van a estar los dos.
-El que más me preocupa es Allamand. A Golborne, ya sé cómo ganarle porque va a ser el candidato de los empresarios, el candidato de la mitad de Chile para Paulman y la otra mitad para Piñera, sus dos grandes jefes… si el empresariado cree que él es su carta ganadora, uuuu… se están equivocando. Allamand en cambio tiene todo lo que yo no tengo… el bagaje político y también la pasó mal, acuérdate de que hubo un momento en que nadie lo quiso y un tipo que lo ha pasado mal, sabe más de la vida.

-Michelle Bachelet también lo ha pasado mal.
-¡Todos los candidatos! Tú ves la historia de Golborne, de Bachelet,  de MEO, de Velasco… Esa es mi principal desventaja. Yo soy un tipo sumamente feliz. Quizá por eso soy tan equilibrado, ni un drama. Ellos tienen lo que se llama el relato del candidato. Yo estudié, jugué fútbol, la pasé bien, comí chocolate, fui a fiestas, tuve polola, fui a la universidad y, y, y… me separé, ya, así como lo único grave. Todo normal, entonces no tengo tanto relato entretenido.

-Tú eres “sumamente feliz”
-Mira, yo fui al psicólogo una vez porque mi señora me estaba hinchando que aquí, que allá. Lo único que quería el psicólogo era que le echara la culpa a mi papá o a mi mamá. Y ¿fuiste feliz cuando niño? Sí. Y ¿fuiste feliz cuando adolescente? Sí. Y ¿qué problema tienes? Ninguno, soy feliz. Entonces fui dos veces y ¡ah estoy perdiendo el tiempo! Los respeto, se necesitan, pero yo vivo feliz.

La señora que, como dice, “lo estaba hinchando“, es su ex, la madre de los mellizos. Con ella estuvo 9 años y se separó hace más de 2. “Pregunté tres veces ¿vamos a volver? No. No. No. Ya, chao nomás”.

-¿Tres veces?
-Como en el béisbol.

-Segunda separación.
-No. Sí. Es que estuve casado con una gringa, en Estados Unidos. Sin hijos, nada, fue casi un pololeo.

-Ahora, te ha dolido.
-Es duro por los niños. Yo soy súper papá.

-Tus dos hermanos están casados y tienen un único matrimonio, tus padres siguen casados… eres la oveja negra.
-¿Qué oveja negra si el 80 % de los chilenos está separado?

En agosto cumplió un año de relación con Mariela, la Maru, una argentina de 30 años y soltera.

-¿Bien?
-Está embarazada.

-¿Para cuándo?
-Debe estar llegando en… ¿enero?

-¿Programado?
-Casualidad, pero feliz. Es hombre y se va a llamar Valentino Antonino Parisi.

-Te tienes que quedar ahí ahora…
-Eso espero, uno tiene que ser optimista en la vida, pero si no funciona ¿qué? ¿estás condenado a ser infeliz? Uno tiene un compromiso consigo mismo y en Chile hay gente que anda apuntando el dedo y son unos desgraciados, gente que está con su pareja solamente por el qué dirán o su estatus político o religioso y son unos desgraciados y en la vida uno no nace para ser desgraciado.

Se conocieron por azar. Ella fue a ver a una amiga a la oficina donde él trabajaba.

-¿Y te gustó de inmediato?
-Sí, si es muy guapa. Es guapa.

-¿Y fue mutuo?
-Mira, uno no elige de quien enamorarse, pasó nomás… Cuando nos conocimos, ella tenía su cuento, yo tenía mi cuento, así que había que esperar un poco tiempo, después yo me separé y ahí empezamos a salir y todo bien.

Quiero pedirle un té, agua o un café. ¿No le había rogado tres veces a la señora? Para ser franca, de que no cuadraba me di cuenta después, al escuchar la grabación.

-¿Te costó conquistarla?
-Eeeee, no sé. Lo que pasa es que soy súper empeñoso en todo. Soy protagonista de mi vida. Hay gente que no, hay gente a la que la vida le pasa por al lado y será lo que 'D’s' quiera.

Franco y la Maru están viviendo juntos pero ella no lo pasa bien, cuenta él. Porque lo echa de menos y sufre porque él está muy expuesto y además queda postergada frente a los niños, ya que él “dejaría de trabajar por estar con ellos”.

-Tienen 5 años… ¿no te agotan?
-Noooo. Lo paso tan rebien. Que peleamos, que corremos, uuuuuu, helados, pintar, subir, bajar. Me da pena ir a dejarlos el domingo.

-¿Y si llegas a La Moneda?
-Los martes y los jueves van a estar ahí y van a ir para todos lados conmigo, sin ningún problema… para mí son Canco y Lilo y Valentino va a ser Nino… supe que el presidente Frei tenía un jardín infantil para sus nietos, voy a tener lo mismo.

-¿Qué dicen ellos de tu candidatura?
-Les pregunto ¿a ver, quién va a ser Presidente? ¡Nosotros, papáaaa! Ya me eligieron auto si soy Presidente.

-¿Qué auto?
-No me acuerdo

-¿Les gustan los autos?
-Les encantan

-¿Cómo al papá?
-Sí.

Me muestra en su iPhone de pantalla trizada por uno de los niños, su foto. Uno es moreno; el otro, colorín. “Uno es idéntico a mí al nivel de que tengo una cuestión bien rara en el dedo gordo del pie, un doblez como un plieguecito y también lo tiene él. El otro es igual a Antonino”. Los hermanos Parisi de la próxima generación.

Suena el iPhone. Responde tan rápido que no alcanzo a ver quién lo ha llamado. Habla con un tono de voz distinto, bajo, más bajo pero también menos nítido y modulado. “Sí, voy a estar con ellos, sí, en la casa, ya pito… ya pito… ya pito, lo quiero mucho”. Era su papá, pito del papito que no podía decirle de niño. El padre, Antonino, tiene 73 y está jubilado y todos los martes y todos los jueves cuando van los niños, él también llega a la casa con juguetes y con su hermana, la Tía Tala. Franco dice que abusa de él. Que lo adora. Que sus dos hijos se llaman Antonino de segundo nombre por él y que también el que viene en camino, se llamará así. Que lo ayuda con las compras de la casa y que siempre escucha sus consejos. “Es mi héroe mi papá, demasiado inteligente, súper ponderado… es un genio mi papá”.

-¿Tuviste rebeldía adolescente?
-Nooooo, tuve una adolescencia espectacular.

Mujeres

Dice que con esta candidatura ha salido “para atrás ¡en todo!” Pero es lo que sintió tenía que hacer. Se queja de que los medios de comunicación lo “critican injustamente y me ningunean”. Pero tiene entre manos un remedio que piensa aplicar cuando llegue a La Moneda: una ley de transparencia de publicidad en los medios. “¡Se acabó! Yo quiero saber cuánto paga Cencosud al Mercurio, a la Tercera y a todos los medios. ¿Cómo me explicas que Golborne estornuda y sale? Creo que en parte se debe a que cuando era el gerente general puso no sé cuánta plata. Quiero saber cómo se financia Televisión Nacional, quiero todos los balances a la vista. Con esa ley, ¿sabes lo que ocurreeeee o noooo?

-¿Existe esa ley en algún país?
-Me da exactamente lo mismo. Los otros países son mucho más grandes. No somos ni la mitad de Buenos Aires, puedo estar pasado, ya, somos la mitad de Sao Paulo, somos la mitad de Río de Janeiro, no… son más… bueno, tres pelaos se pueden llevar Chile y eso es lo que tenemos que evitar.

-¿Cuánto vale una campaña presidencial?
-Entre 10 y 50 millones de dólares. Yo no tengo esa plata y es una vergüenza gastarse esa plata, pero si la gente no se da cuenta de eso ¿sabes qué más?… que elijan a cualquiera.

-¿Cuál es tu ventaja sobre los otros candidatos?
-Que no tengo mochilas, ni la del político ni la de los grupos económicos. ¿Tú crees que Paulmann me va a venir a decir a mí oiga yo no voy a hacer la… lo que sea? ¡Hazla y háblame bien! Desde el año 50 que estás acá, tienes 2 mil millones de dólares en Chile y ¿todavía sigues hablando mal español? Hablemos como chilenos, basta de la tontera.

-¿Qué dice tu papá de tu candidatura?
-Está preocupado, claro, nos van a perjudicar en todo lo que puedan, de hecho, necesito una reunión con tu hermano, voy a ir a su casa a dejarle una tarjetita, porque me llegó una amenaza… ¡Y me estoy postulando a un cargo que va a estar disponible —rie—.¿No? …no es que le esté quitando la polola a alguien. ¿Sabes que hace poco me abrieron el auto, en la misma semana, dos veces?

-¿Cómo que te estuvieran siguiendo quieres decir?
-Me dijeron que me estaban siguiendo.

-¿Quién te lo dijo?
-No lo puedo decir.

-¿Quién te sigue?
-Personas mandadas.

-¿Mandadas por quién?
-Por políticos.

-¿Por qué?
-Por información… imagínate… que tengo una mujer… que tal cosa.

-¿Para sacarte trapos sucios?
-Eso.

-¿Cómo lo de Díaz?
-Como esa cuestión.

-Tú trabajaste con la familia Díaz del Río.
-Noooooo, yo solamente les hice un informe y se los regalé, nunca cobré un peso.

-Eran amigos…
-No muy, nunca comí en su casa...

-¿Regalaste un informe sin haber amistad?
-No voy a hablar de eso.

-¿Tuviste una relación amorosa con la que fuera esposa de Eduardo Díaz, Verónica Meinao?
-Esa puerta no voy abrirla.

-Pero el hermano actor, Pablo Díaz, contó que tuviste una larga relación con la entonces mujer de su hermano.
-No voy a entrar en ese ruedo.

-Ella se separó y perdió la custodia de sus hijos por su infidelidad…
-Yo le perdí el rastro así que no tengo idea, no tengo tiempo de cultivar amistades.

¿Le rogó Franco Parisi tres veces a Denise, su esposa y madre de los mellizos? ¿Tuvo un desliz con Verónica que ella descubrió? ¿Estaba casado cuando apareció la Maru? Las tres preguntas podrían responderse afirmativamente y la historia quedaría redonda. Pero él no lo hizo así es que nos conformamos, o no, con la duda. A mí, la sola existencia de la duda, me informa incluso creo que más de lo que quisiera saber.

-¿Por qué crees que el actor dijo que eras un “arribista de mierda”?
-Ese tema no es mío, como dice Borghi.

-¿Tú enmarcas estas declaraciones dentro de un contexto de persecución política?
-Él lo dice, en unos twitter… que va a hacer lo imposible para que yo no sea Presidente… me queda claro y es un tipo millonario. No sé, uno ya espera cualquier cosa, la política es un pantano. El otro día en el aeropuerto un cientista político, no me acuerdo el nombre, me dijo que yo soy el candidato incómodo, el que incomoda a todo el mundo.

-¿De qué se han quejado tus mujeres?
-¿Cuándo?

-Las mujeres siempre nos quejamos… despéinate un poco, te queda mejor.
-Uno da motivos para que se quejen las mujeres…

-¿Cuáles han sido los tuyos?         
-No… no sé, yo vivo muerto de la risa, para mí todo es un chiste.

-Tienes buen carácter.
-Hay que ser tonto para ser amargado.

-Hay muchos tontos.
-Están equivocados, yo quiero gente que sea a-le-gre, que esté feliz, no quiero trabajar con amargados… me cargan.

-El chileno es amargado.
-¡Pero lógico si a cada rato se lo están jodiendo! Si te para un policía, ¿tú piensas que es para ayudarte o para joderte? ¿Si te llama un curita? ¿Si te habla un político? Vas al médico y dices este médico me está dando este remedio porque está  relacionado con el laboratorio, vas a un supermercado ¡oferta, día de la carne! Ahhh, esta carne está a punto de podrirse… entonces el sentimiento de que te están cagando es persistente y consistente y ya no crees en nadie.

-¿Entonces?
-Yo quiero cambiar eso —me dice serio y con los ojos brillantes—. Uno no nace para estar triste, la vida es reentretenida y si no estás contento, arréglala, no puedes andar con una piedra en el zapato todo el tiempo. ¡Preocúpate! porque la vida es corta, yo voy a cumplir 50 años.

-En 5 años más.
-Voy a estar viejo.

-Mejor no digas eso.
-De repente soy trabajólico.

-Eres apasionado con todo.
-¡Siiiii! Un beso es un beso.

-Los hombres no saben dar besos.
-¿Sabes por qué? Porque no es un beso apasionaaaado, esa es la cuestión. Si das un beso apasionado, da lo mismo cómo… puede ser contra la pared, en la micro, a escondidas, en la cocina, en el baño, saliendo apurado, donde seeeaaa… ¿tú te acuerdas de un beso bueno?

-Totalmente –no te muevas, me gusta la toma.
-Yo también… eso es la vida. Sin pasión nada tiene sentido.

Caminos de Dios

Vagamos por su página de Facebook. Me muestra los informes estadísticos. Gráficos y números que son notoriamente lo más parecido a su lengua materna. “Tenemos casi 65 mil me gusta… aquí nos quedamos sin plata, estábamos gastando 5 dólares diarios en publicidad, mayoritariamente son hombres y mira la edad… sobre 18 y hasta 34, mira Concepción… yo visito una ciudad y sube altiro…”. Los jóvenes que lo apoyan son un grupo heterogéneo, desde “cabros que me dicen estimado futuro Presidente, estoy pintando para un candidato a alcalde de la UDI pero si sobra pintura voy a escribir Parisi”. Nos reímos de la picardía mientras le tomo fotos. “Y también hay otros que me dicen oye, soy empresario y me han cagado igual, te apoyo”.

Sus cálculos apuntan a crecer entre la juventud, donde ya es fuerte y su apuesta es que ellos se encarguen también del voto del papá y del abuelo y al final, en la última etapa de la campaña. El objetivo va a ser llevarlos a votar.

Parisi cree en Dios y explica que con Antonino hicieron el cálculo.

-¿Cuál?
-Nosotros manejamos algoritmos genéticos, los ocupamos para predecir precios, movimientos y comportamientos, hasta tenemos papers publicados internacionalmente, con premio y todo.

-¿Es el ADN?
-La cuestión es que los genes se van mezclando para sacar un espécimen determinado, nosotros hicimos el ejercicio para el ser humano y no-te-da, matemáticamente ¡no da! La probabilidad de que por choque de planetas haya surgido toda esta cuestión no da. Falta un, un… -hace un gesto con dos dedos para expresar algo muy pequeño, mínimo-… pero falta., bien, bien serio… por eso algo pasó acá.

Y, Dios, ha sido “muy generoso” con él y “la Iglesia se ha equivocado en no entender que, por esencia, uno es pecador y por ende tendría que perdonar, entender, cobijar, ser refugio ¡y no que te agarren a paaaalos!”.

Él se casó en la Quinta Región por la iglesia católica ortodoxa con el padre Jorge, “un gordo liiiindo, un tipo normaaaaal que tiene problemas de plata, problemas con el hijo en el colegio, que está peleado con la señora, que tú le hablas y le dices chuta, la embarré porque… una comadre… la conocí y… y te pregunta ¿y es bonita? ¿y te arrepentiste? Ya, estás perdonaaaado”.

Inquieto por irse a ver a sus mellizos, se levanta y asoma a la ventana. Luego pregunta:

-¿Es tuyo?
-Sí.

-Me encanta ese auto. ¿Es el cuatro o el tres?
-Cuatro.

-Así que el cuatro tienes… ¿Y tres corridas de asientos? Yo cacho de autos… porque desde niño me gustaron.

Él tiene dos autos, que en realidad no son de él, dice, porque se los regaló a los niños y “uno es del Canco y otro del Lilo… y entonces el drama es en qué auto los voy a dejar donde la mamá y voy a dejarlos en uno, vuelvo con los dos y voy en el otro, y ahí me vuelvo… con tal de estar un minuto más con ellos, lo que sea, lo que sea. El día que más sufro es el domingo a las ocho y media, lo peor que puede haber, lo peor… y vuelvo así todo cagao después de ir a dejarlos”.

-¿Dijiste que estabas separada? ¿Y por qué? Lo pillaste gorreando…
-No.

-Ah, qué bueno… ¿Y te ha dolido cómo le han pegado a tu hermano? Ha sido una mariconá. Kramer también se lo cagó. ¿la viste?
-No.

-No la veas, te va a hacer mal.
-Le han inventado unos cueeeentos. El último que me llegó fue como ya, paaaaren.

-Cuéntame.
-Noooo. ¿Para qué?

-Tienes buenas redes…
-¿Yo? Siiii, se pasó y es gente que estuvo en el gobierno anteriormente y que ahora está en La Moneda.

Si es que no gana, Franco Parisi vuelve a trabajar como académico. Dice que le agrada, que es “tranquilo, la mayor preocupación es poner las notas”. Además le gustaría dar charlas nacionales e internacionales. Para él, tener claro el futuro es algo que todos debiéramos hacer. “Yo sé qué pasa si no paso a segunda vuelta, yo sé todo”, me dice.

-¿Sabes dónde vas a estar a los 60?
-Sí.

-Lo que no sabes es con qué mujer y con cuántos hijos –digo y ahora la que se ríe a carcajadas soy yo pero él rápidamente me acompaña.
-Espero que sea con la Maru y espero que con cuatro hijos, una niñita, me falta una niñita para que me haga sufrir. Tú la tratas con algodones y después te deja por cualquier chascón indecente que nunca se ha bañado.

Se pone pensativo y agrega: “Sería bonito tener una hijita en La Moneda”.

Me despido para que no llegue atrasado a su cita con sus mellizos, el pescado frito y su padre.

-Si me falta algo…, —digo.
-Me llamas no más, a través de Dino, es que no me sé mi número, sino te lo pasaría.

-No te preocupes.
-Chao flaquita, cuídame el auto.

(Fotos: Ximena Hinzpeter)

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