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Perfil del polémico abogado que llama la atención en la industria

Javier Urrutia, el director ejecutivo de La Red obsesionado con Chilevisión

por 21 noviembre, 2012

Javier Urrutia, el director ejecutivo de La Red obsesionado con  Chilevisión
Abandonó el canal que dirige Jaime de Aguirre en 2005 para irse a Ecuador, luego a Perú y desde 2010 se dedica a dirigir la estación que el mexicano Ángel González tiene en Chile. De perfil polémico, no se puede sacar de la cabeza a la compañía donde trabaja su ex compañero de colegio, Pablo Morales. Sepa por qué.
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“Preferiría ser invisible”, dijo Javier Urrutia cuando lo contactamos para esta nota. Aunque esta aspiración se cumpla cada vez menos.

El fin de semana anterior, Urrutia apareció en las páginas de negocios de La Tercera anunciando los planes de expansión de La Red, el canal que dirige, propiedad del mexicano Ángel González.

En junio Urrutia pasó a integrar la nueva directiva de la Asociación Nacional de Televisión (Anatel) donde fue designado segundo vicepresidente.

Llegó a hacerse cargo de La Red en 2010, cuando Ángel González hizo un ajuste de sus negocios en Chile. Uno menos difundido que la compra de Canal 13 que hizo Andrónico Luksic, pero que pudo ser igualmente polémico si hubiera tenido más publicidad y fiscalización.

En octubre de 2010 la Fiscalía Nacional Económica aprobó la compra de Alfa 3, la sociedad que controla Canal Dos, propietaria de Telecanal, por parte de una sociedad con sede en las Islas Vírgenes Británicas: Wayland Group Services.

Según la resolución, el titular de esta sociedad, con domicilio en un paraíso fiscal  con un estricto secreto bancario, es Guillermo Cañedo White, ex ejecutivo de Televisa que en los 90 estuvo en Chile cuando la cadena mexicana participaba en Mega.

Desde 2006 Cañedo, trabaja con Angel González. Cañedo, ligado al club América de México, es conocido por su habilidad para negociar derechos de transmisión de fútbol. Telecanal el año pasado transmitió la Europa League.

Formalmente en Chile no transgrede la ley que regula la presencia de extranjeros en los medios. Wayland Group Services es representada en el país por el abogado Rodrigo Álvarez Aravena, del estudio Bahamondes, Alvarez y Zegers. Mientras que el gerente general de Telecanal es Ricardo Ruffat.

Tocando techo

Javier Ignacio Urrutia Urzúa (40), egresó del Colegio Latinoamericano de Integración. En esa época fue compañero de Pablo Morales, gerente de programación de Chilevisión, el canal con el que Urrutia tiene viejas cuentas y con el que siempre se compara en su entorno privado.

En efecto, algunos de los productores que La Red contrató el año pasado como Natalia Freire, Mauricio Weitzel, Pablo Alvarado o Daniela Valenzuela, provienen o han trabajado gran parte del tiempo en Chilevisión.

Entre los planes para cambiar el canal de ubicación, estuvo comprar los terrenos que actualmente ocupa Chilevisión, que quedarán disponibles una vez que la estación del grupo TBS se vaya al predio de la ex textil Machasa.

Aunque el negocio no prosperó igual subyace la competencia. Urrutia habló de su traslado y las proyecciones de su canal solamente 3 días después de que se publicara un reportaje sobre la caída de rating en un año de Chilevisión.

Mientras el traslado de Chilevisión costará US$ 48 millones, el de La Red US$ 15.

Si el canal que dirige Jaime de Aguirre cayó de 9 a 7,2 puntos promedio en un año, La Red creció de 2,1 puntos a 2,3 en lo que va de 2012.

“El problema de Javier es que donde está no puede crecer. Si llegas a la casa con un dos en la libreta de notas y después le dices a tu mamá que subiste a 2,3 sigue siendo un dos! Por eso siempre anda candidateándose cuando hay movimientos de ejecutivos a fin de año”, afirma un ejecutivo de televisión sobre la posición de Urrutia en la industria.

El canal, si bien ha crecido y genera utilidades por sobre los mil millones de pesos, no logra despegar del penúltimo lugar de sintonía.

El hombre del Rolex

Javier Urrutia pudo haber sido prácticamente invisible si se hubiera quedado en el estudio de Juan Pablo y Nurieldín Hermosilla, donde trabajó después de graduarse como abogado en la Universidad de Chile. Gracias al bufete conoció a su primera esposa. Pero “me aburrí del Derecho e hice un posgrado en Negocios en la Adolfo Ibáñez”, cuenta.

De esa época es el Rolex que hasta ahora usa en la muñeca y también sus contactos que lo llevaron a los medios. Primero con la familia Hites que lo nombra editor de Negocios y luego Director del extinto El Metropolitano.

Desde ese puesto vende el diario que venía en picada financiera al grupo Claxson del venezolano Gustavo Cisneros, en ese entonces  controlador también del holding de radios Iberoamericana y de Chilevisión.

En el canal, Urrutia queda como Secretario General, un cargo burocrático que, sin embargo, le confiere el estatus de ejecutivo.

Desde ese lugar se esmera en construir el arquetipo del gerente de una estación televisiva: lo recuerdan como un dandy con trajes de US$ 1.500.

Pero sobre todo, su puesto en Chilevisión le permite representar al canal en Anatel y desde ahí construir lazos clave para su futuro.

Consolida lo anterior

La oportunidad de lograr lo que realmente quería, dirigir el canal,  llega en enero de 2004.

En ese momento, Jaime de Aguirre es procesado por el caso del juez Daniel Calvo y debe renunciar a la dirección ejecutiva. Aunque De Aguirre tiene el poder, es Urrutia, de 32 años, el que ocupa el cargo.

Una de sus primeras órdenes fue que las cartas al Director Ejecutivo llegaran a su oficina. Con este y otros detalles, como ocupar el estacionamiento que usaba De Aguirre, su figura ya no era tan amable para el resto de los ejecutivos.

Urrutia estaba comisionado por Claxson para concretar la venta del canal a Sebastián Piñera. En ese contexto, testigos de esa época afirman que “lo llamó para decirle: ‘Sebastián, quiero quedarme como director ejecutivo”. Otro funcionario de CHV agrega: “Piñera le dijo que por ningún motivo, que Jaime de Aguirre estaba incluido en la compra”.

Los líos en Perú

Cuando De Aguirre vuelve a sus funciones en noviembre de ese año, está enterado del intento de “golpe de Estado” de Urrutia, y la relación entre ambos es imposible de recomponer.

Pero Urrutia ya tenía otros planes para salir sin magulladuras.

En ese momento, Jaime de Aguirre es procesado por el caso del juez Daniel Calvo y debe renunciar a la dirección ejecutiva. Aunque De Aguirre tiene el poder, es Urrutia, de 32 años, el que ocupa el cargo. Una de sus primeras órdenes fue que las cartas al Director Ejecutivo llegaran a su oficina. Con este y otros detalles, como ocupar el estacionamiento que usaba De Aguirre, su figura ya no era tan amable para el resto de los ejecutivos.

Su alejamiento de Chilevisión, donde no llegó al puesto que quería y tampoco dejó muchos amigos, explica en parte por qué el ex canal de  Piñera sigue siendo su punto de comparación.

Mientras estuvo representando a Chilevisión en la mesa de Anatel, conoce a José Manuel Larraín, antiguo ejecutivo de Canal 13 en la era de Eleodoro Rodríguez Matte, que era director de La Red, propiedad del mexicano Ángel González.

A través de Larraín, Javier Urrutia pasa de ser el preferido de Cisneros en Chile, a transformarse en uno de los ejecutivos del empresario mexicano conocido como “El Fantasma”, que lo envía como director ejecutivo a su canal en Ecuador el 2005.

“Ángel siempre me ha encomendado hacerme cargo de canales que no están en muy buen pie”, dice Urrutia, demostrando una poco habitual familiaridad con el mítico empresario.

En Ecuador se casa con la venezolana Janine Leal, que actualmente  conduce el programa matinal “Las Mujeres Primero” de La Red.

Con ella parte a Perú en 2008. Ahora Urrutia —descrito como “muy simpático, un hábil diplomático”— por uno de sus amigos, parte a Perú contratado por el empresario Baruch Ivcher, dueño del canal Frecuencia Latina.

En Perú Urrutia está poco más de un año y medio. Pero todo ese tiempo no para de meterse en líos. Se gana la enemistad de gran parte de los periodistas del canal y despide a algunos rostros emblemáticos, como el conductor Beto Ortiz, una especie de Jorge Lanata peruano, que rápidamente le declara la guerra.

Su estilo dejó una multitud de enemigos en el canal peruano Frecuencia Latina, donde oficialmente dicen que “el período de Javier Urrutia es algo totalmente olvidado, de lo que no se habla”.

Salfate y los Valdivia-Conserva

Sin embargo el hecho que colmó la paciencia de Baruch Ivcher, el dueño israelí del canal, fue que Vladimiro Montesinos —el hombre del trabajo sucio en la era Fujimori—, acusara a Urrutia de “espiar” para Chile.

Cuando se entera, Ivcher viaja desde Miami a terminar con su contrato.

Urrutia por cierto le baja el perfil a este episodio. “Qué crédito se le puede dar a una persona condenada por corrupción y violaciones a los Derechos Humanos, lo tomo como de quien viene”, dice.

De todas formas, Urrutia ve venir su caída en Perú y consigue reunirse con Ángel González en el Ritz de Lima. El mexicano lo trae de regreso a Chile para hacerse cargo de La Red que está con sus finanzas en rojo.

En La Red, las primeras víctimas del estilo Urrutia son Claudia Conserva y Juan Carlos Valdivia. La pareja de conductores presentó licencia médica de orden siquiátrico después de la muerte de Felipe Camiroaga en Juan Fernández, en septiembre de 2011.

“¿Es normal que dos personas se enfermen el mismo día del mismo mal y sean atendidos por el mismo doctor? Si es así que se mejoren. Si es mentira, que lata”, afirmó Urrutia en una entrevista a LUN. Después la pareja de conductores fue despedida del canal.

El episodio fue el comienzo de una querella por injurias contra Urrutia, que fue desestimada por los tribunales. Sin embargo, el abogado de los Valdivia-Conserva anunció acciones en la justicia civil.

En el caso de drogas, que involucró a Juan Andrés Salfate, Urrutia dio cuenta de que lo de ser invisible es una frase para la galería.

Si los otros canales frente a un problema de sus rostros sacan un comunicado o declaración pública, en La Red es él, el Director Ejecutivo, el que sale a defender a Juan Andrés Salfate. Detenido en un operativo policial. “No ha cometido ningún delito y mientras eso no ocurra, lo vamos a apoyar”, declara.

Golpe al reality

El conflicto más reciente en que estuvo involucrada La Red curiosamente significó una estocada certera para Chilevision y fue una pasada de cuenta desde Frecuencia Latina a Urrutia.

En agosto, en un capítulo de Intrusos, el programa de farándula de La Red, se preguntaban si los indios boras, participantes del reality Amazonas de Chilevisión tenían piojos. Luego Intrusos disfrazó a su notero con un sombrero de plumas como el que usan los nativos.

Todo esto fue recogido en un reportaje que emitió Frecuencia Latina, el ex canal de Urrutia en Perú, lo que rápidamente provocó indignación en el país vecino y obligó a da explicaciones al embajador chileno en Lima, Fabio Vio. Urrutia también tuvo que disculparse.

Aunque el daño ya estaba hecho. La hostilidad en Perú hizo que el equipo de Chilevisión tuviera que volver a Chile rápidamente, semanas antes de lo previsto. Fue el tiro de gracia para un programa que no logró las expectativas de sintonía del canal.

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