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Bachelet y Muñoz mandan clara señal de mantener agenda de cambios ante un empresariado descontento

El Estado ronca fuerte en la Enade

por 28 noviembre, 2014

El Estado ronca fuerte en la Enade
Los empresarios vinieron pidiendo una explicación y quedaron "plop". La Presidenta les advirtió que las reformas se harán con o sin ellos, pero los invitó a ser protagonistas y pidió cuidar el clima político del país. Por su parte, el presidente de la Corte Suprema reafirmó el viraje social de ese poder del Estado, rechazó que eso sea responsable de frenar la inversión y les advirtió que la gente quiere participar del beneficio y no solo del sacrificio de las inversiones”. Además dijo que no es posible "seguir aceptando graves descalificaciones".
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"El país cambió y parece que ustedes no lo quieren entender".

Ese fue el mensaje que la Presidenta Michelle Bachelet y el presidente de la Corte Suprema, Sergio Muñoz, les dejaron a los empresarios reunidos en Enade 2014.

Ambos mandaron una clara señal de que la agenda de cambios está para quedarse, ante un empresariado descontento y crítico.

Los empresarios vinieron pidiendo una explicación y quedaron "plop". La Presidenta les advirtió que las reformas se harán con o sin ellos, pero los invitó a ser protagonistas y pidió cuidar el clima político del país.  Por su parte, Muñoz reafirmó el viraje social de ese poder del Estado, rechazó que eso sea responsable de frenar la inversión y les advirtió que “la gente quiere participar del beneficio y no solo del sacrificio de las inversiones”.

El tono del discurso de la Presidenta parecía reflejar el hecho de que ya se cansó de dar la otra mejilla en el crispado debate que su agenda de reformas ha gatillado en el mundo privado y llegó dispuesta a decirles "unas cuantas verdades" a los líderes del sector privado.

Altas fuentes señalan que ya venía enojada por el tono de las críticas que el presidente de la CPC, Andrés Santa Cruz, había hecho en su discurso en el panel inaugural de Enade 2014.

Por la mañana, La Moneda ya había respondido –a través del vocero de gobierno, Álvaro Elizalde–, recordándole  a Santa Cruz que las reformas son una demanda ciudadana.

El discurso de la Presidenta fue breve: 16 minutos y 31 segundos. Ella misma decidió acortarlo, ya que fuentes afirman que el original era de más de media hora. Y a diferencia del discurso de la mañana de Alberto Arenas, en el que el ministro de Hacienda volvió a hacer guiños al sector privado,  Bachelet fue directo al grano: las reformas se hacen.

"Quiero ser súper clara. Prefiero asumir las inevitables divergencias que crean las reformas que hay que hacer, antes de aceptar resignada que se frustren estas oportunidades de desarrollo. Por eso, esta tarde quiero invitarles a que no sean espectadores de estos cambios, sino a asumir un rol protagónico en la construcción del Chile de hoy y, sobre todo, el del mañana", fue una de sus frases más comentadas.

Agregó que  "decir que no es el momento atendiendo a una coyuntura en lugar de comprender las condiciones estructurales de nuestra sociedad y su necesidad de cambio, es un falta de visión que Chile no se puede permitir. Hoy están las condiciones de estabilidad económica y política. Hoy están las condiciones ciudadanas, y hay una demanda transversal de cambio".

"Sé que algunos, en esta sala o afuera, piensan que debido a la desaceleración económica que nos afecta, este no es un buen momento (para llevar adelante reformas) y que debemos esperar a que mejoren estas condiciones. Creo que éste no es un diagnóstico correcto. En varios sentidos, la actual desaceleración, más allá de sus cruciales factores externos, es también un efecto de que en el último tiempo no hayamos proyectado en el largo plazo las condiciones sociales y productivas que hacen posible el crecimiento sostenido de nuestra economía", así fue como expresó su categórico compromiso con su agenda.

Los empresarios vinieron pidiendo una explicación y quedaron "plop". La Presidenta les advirtió que las reformas se harán con o sin ellos, pero los invitó a ser protagonistas y pidió cuidar el clima político del país.  Por su parte, el presidente de la Corte Suprema reafirmó el viraje social de ese poder del Estado, rechazó que eso sea responsable de frenar la inversión y les advirtió que la gente quiere participar del beneficio y no solo del sacrificio de las inversiones”. Además dijo que no es posible "seguir aceptando graves descalificaciones".

Rechazó que la desaceleración de la economía sea culpa de sus reformas y citó un reportaje de la revista The Economist.  "Seamos claros, la desaceleración no es primariamente un producto de la incertidumbre de las reformas que hemos promovido. De hecho, hemos podido ver que los inversionistas extranjeros no desconfían ni de nuestra economía ni de nuestra institucionalidad", haciendo referencia a la entrada de inversionistas de España y Estados Unidos en los últimos meses.

Volvió a reiterar que el objetivo de las reformas es el crecimiento con inclusión que le dé estabilidad al país. "Si bien reconocemos que toda reforma provoca algún grado de inquietud y que debemos trabajar para mantener en alto las confianzas mutuas, debemos también reconocer con claridad que nuestro mayor desafío tiene que ver con tareas de largo plazo que han estado pendientes".

Señaló que "sin duda que el crecimiento económico es motor fundamental del desarrollo y por cierto que los empresarios son centrales en esta tarea. No hemos estado ni estaremos en una política de hostigamiento al sector empresarial. Tenemos tantos desafíos en común, hacer de Chile un país más desarrollado y que esto se traduzca en mayor igualdad de oportunidades para nuestros compatriotas".

La Presidenta manifestó que "no es posible que Chile siga avanzando en el PIB per cápita y esté atrasado en el coeficiente Gini. No es posible ser modernos en modelos de consumo y atrasados en oportunidades correctas de desarrollo para quienes han sustentado con sus propias manos y habilidades el crecimiento de Chile".

Reconoció la importancia de los privados en reactivar la economía y apeló a su rol histórico, pero también les pidió "cuidemos entre todos el clima político" del país, en referencia a las duras críticas de las últimas semanas.  "Este llamado incluye a la clase política en general y también a ustedes, que no sólo son actores del crecimiento y la inversión, sino también del clima social. El gobierno jugará un rol colaborativo y constructivo. No tengan dudas de ello, espero ustedes no las tengan".

Advirtió que el diálogo debe tener "reglas básicas de responsabilidad y de respeto a las que no vamos a renunciar y hemos demostrado en los dichos y en los hechos que creemos en el diálogo sin descalificaciones, en la mesa común y abierta como mejor herramienta para solucionar nuestras diferencias y encontrar caminos de convergencia. La descalificación renta quizás en los titulares inmediatos, pero lo que hace la diferencia es la capacidad de encontrarse en el trabajo de un proyecto compartido entre quienes tienen una mirada diferente".

Reforma laboral

Al igual que el ministro de Hacienda por la mañana, la Presidenta abordó el tema que más preocupa ahora al empresariado: la reforma laboral

Dijo que es necesaria y parte de la agenda de generar un crecimiento más inclusivo. "No cabe duda que Chile necesita relaciones más simétricas que protejan los derechos de todos los trabajadores que entreguen vías institucionales modernas para resolver diferencias. Esto va en directo beneficio del clima organizacional, porque la conflictividad nace justamente de la ausencia de mecanismos eficientes para asegurar los conflictos y la acumulación del malestar que ello provoque. La simetría de las relaciones sociales es el mejor promotor de la confianza", aseveró.

La defensa del juez Muñoz

Al igual que la Presidenta, el presidente de la Corte Suprema no fue a Enade a dar explicaciones ni pedir disculpas. No, fue a decirles a los empresariados, con la mayor claridad posible, que se tienen que acostumbrar al nuevo marco institucional del tercer poder del Estado.

El juez Muñoz sabía que los empresarios le iban a escuchar con atención. El magistrado no es un gran orador, pero sí tenía cosas que decir. En el centro de la preocupación de los magistrados puso a los ciudadanos y ese fue su mensaje principal. Rechazó las críticas con datos duros y les dijo a los empresarios que hagan la pega. Si los proyectos está mal hechos, no culpen a la justicia.

El magistrado expuso ante el empresariado argumentando que la justicia tiene que amparar, declarar y hacer ejecutar los derechos de los ciudadanos, indicando además que los proyectos de inversión deben aplicar la normativa sobre la participación de la población, preservación del medio ambiente y mantenimiento de la cultura de los pueblos originarios.

“La gente quiere participar del beneficio y no solo del sacrificio de las inversiones”, fue una de sus frases más comentadas.

Añadió que cuando a los jueces les solicitaron el amparo del derecho de propiedad, respondieron de la manera esperada. Sin embargo, al solicitárseles el amparo de la vida o de la libertad, la respuesta fue nula o débil.

Agregó que frente a la creciente preocupación por la judicialización de los problemas, los tribunales tienen el deber de mantener las puertas abiertas y sin reserva.

Sin muchos rodeos, enumeró los sectores con mayores conflictos y el mensaje fue uno solo: acaten las normas que la ley dispone porque los tribunales están para hacerlas cumplir.

Explicó que en los fallos que los magistrados dictan en los casos de planes de salud, lo que exigen es que se expresen las razones para subir los precios o cambiar las coberturas y que éstas se demuestren.

Añadió que en las sentencias medioambientales lo que se busca es que, efectivamente, haya una consulta a las comunidades y se respeten los derechos ciudadanos; que en lo que respecta a derechos laborales se respete la plena vigencia de los derechos de los trabajadores por parte de las empresas; y que se dé un trato justo a los migrantes.

El sector público tampoco estuvo ausente del discurso de Muñoz, pues señaló que los tribunales iban a cautelar los principios de transparencia.

En definitiva, el presidente del máximo tribunal del país, vino a decirle a la audiencia que el poder judicial iba a hacer cumplir la ley y que la ciudadanía estaba en el centro de la preocupación de los magistrados.

Esa fue la línea principal de su discurso que había iniciado a eso de las 17:00 horas, aclarando que el poder que representaba estaba en contra de todo tipo de violencia y a favor de la igualdad de oportunidades, lo que implicaba el desarrollo individual y colectivo de todas las personas.

No obstante su foco en las libertades ciudadanas, fue igualmente duro al recalcar que “la delincuencia debe ser reprimida de manera rápida, eficaz y ejemplificadora” y que los derechos de las víctimas deben estar “a lo menos” al mismo nivel que el de los victimarios.

Diagnosticó que lo que le hace falta a Chile es “una conversación social indispensable” sobre los temas pendientes, “asumiendo las propias responsabilidades, como lo ha hecho la propia Corte Suprema el año pasado”. Se refirió así al reconocimiento del máximo tribunal sobre la debilidad mostrada por los tribunales frente a las causas de derechos humanos durante la dictadura.

Puerta giratoria

Sergio Muñoz aprovechó la ocasión para responder a las críticas que se le han hecho al poder judicial, durante los últimos años, en relación a una supuesta falta de aplicabilidad de la Ley en el caso de la delincuencia.

“El poder judicial nunca le ha faltado el respeto a ninguna persona, pero es tiempo de responder a ciertas descalificaciones”, mirando a los centenares de empresarios que observaban su exposición. En este punto, refiriéndose al llamado fenómeno de la ‘puerta giratoria’, señaló que “la autoridad política, los medios de comunicación como reproche a la antigua justicia penal y de esta manera vencer cualquier resistencia a su transformación, ha acuñado diferentes frases, entre ellas, la acuñada ‘puerta giratoria’. Hay que aclarar que la realidad es muy distinta a lo que se ha tratado de posicionar en la percepción de la opinión pública”, aseguró el presidente de la Corte Suprema.

“Desde el año 2004 y el 2014 se han solicitado por el Ministerio Público, 270.434 prisiones preventivas a nivel nacional, de todas ellas, una vez reducido los recursos legales, se han mantenido las decisiones de lo requerido por el Ministerio Público; sólo en 2.837 casos, que representa el 1% de los requerimientos efectuados por los Tribunales”, aseguró el juez, “esta es la puerta giratoria, el 1% de las decisiones”.

Por último, Muñoz también se refirió a la Reforma Procesal Civil, diciendo que ellos están de acuerdo con que se generen modificaciones, pero que también “un modelo sistemático, complejo e integral de solución de conflictos debería ofrecer en su base, al interior del Poder Judicial, un sistema de resolución alternativo de controversias, que contenga a lo menos negociación directa, mediación, arbitraje y conciliación”, agregando que la idea es poder resolver la mayor cantidad de casos posible, antes de que deban ingresar al Sistema Judicial. Sobre este punto, indicó que “no estamos de acuerdo en que se privatice la justicia”, con lo que finalizó Muñoz su presentación, entre tibios aplausos, que no tuvieron comparación con los obtenidos por otras personalidades, como Andrés Tagle y el ex ministro de Sebastián Piñera, Roberto Ampuero.

La reacción de la audiencia

Los presentes fueron casi unánimes, tanto en on como en off, en criticar duramente los discursos de la Presidenta y el supremo.

“No creo que el país esté tan mal como para las reformas”, fue el comentario de un alto dirigente gremial e ironizó sobre el llamado a cuidar el clima político y el lenguaje por parte de Bachelet.

Criticó el tono “agresivo” de Bachelet, inédito para sus intervenciones, según él.

En su opinión, la Presidenta se veía un poco molesta al salir del evento, demostrando que no le gustaron las críticas de Santa Cruz por la mañana y el discurso de Roberto Ampuero, invitado por Icare, quien la cuestionó por no hacer una autocrítica por haber estado en Alemania del Este.

Otro alto ejecutivo de una minera privada coincidió en que la Presidenta tuvo un tono agresivo y poco acostumbrado para este tipo de eventos.

A la salida de CasaPiedra se pudo ver al economista ligado a la derecha y ex ministro de Economía de Piñera, Juan Andrés Fontaine, intercambiando opiniones con varios empresarios y cuestionando los comentarios de Bachelet para defender sus reformas y enfrentar los argumentos del empresariado, en cuanto a que la reforma tributaria y otras medidas que está llevando a cabo Bachelet no explican la desaceleración.

Según una alta autoridad que acompañó a Bachelet, lo que ella hizo fue dar una clara señal de liderazgo y decirles que se concentren en dialogar y no en ser un obstáculo a las reformas, que se van a hacer sí o sí.

“Paren de llorar”, fue el resumen que en términos coloquiales hizo esta fuente para definir el mensaje dado por Bachelet a los empresarios.

Por su parte, Hermann von Mühlenbrock, presidente de Sofofa, fue más calmo. "La Presidenta mantuvo su punto de vista, fue clara, precisa, es lo que ella piensa que es lo mejor para el país y eso es absolutamente respetable. Tengo obviamente algunos puntos de discrepancia, pero, quedándome con la parte positiva, creo que el llamado que hace al diálogo y la conversa... me quedo con eso".

"Cree que hay que hacer cambios, yo discrepo, creo que el país no esta tan mal como se piensa para hacer estas reformas. Pero, bueno, obviamente es la Presidenta y fue elegida y tiene todo el derecho de hacer los cambios, estamos en una democracia y en una democracia gobierna la mayoría y los empresarios tenemos la obligación de dar nuestra opinión con respeto", precisó.

-Pero habiendo tanta diferencia en las visiones, ¿puede haber diálogo?
-Diálogos siempre va a haber, aquí habrá que conversar, dialogar, nunca hay que perder el diálogo. A la larga, en una democracia gobierna la mayoría, y una vez que los proyectos se conviertan en ley tendremos que seguir trabajando, empujando, con los efectos que cada una de estas medidas toman. No tenemos otro país.

-¿Fue agresiva?
-Creo que dijo lo que pensaba, dijo exactamente lo que piensa. Fue un discurso más directo que otras oportunidades.

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