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Mineduc falla en su estrategia y llega con un proyecto sin respaldo de actores claves

Bachelet oficializa envío de Reforma a la Educación Superior al Congreso en medio de lluvia de críticas cruzadas

por 3 julio, 2016

Bachelet oficializa envío de Reforma a la Educación Superior al Congreso en medio de lluvia de críticas cruzadas
En cadena nacional, la Presidenta puso fin a meses de incertidumbre respecto al inicio de la etapa legislativa del denominado “proyecto estrella de la Nueva Mayoría”. A pesar de que no anunció ninguna medida que pusiera paños fríos a las fuertes críticas desde distintos sectores, que hacen que el proyecto llegue sin respaldo social al Parlamento, la Mandataria señaló que  “hemos dado nuestro mejor esfuerzo” y aclaró que la discusión ahora se desarrollará en el Congreso.
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El proceso prelegislativo y de generación de la Reforma a la Educación Superior ha sido un verdadero dolor de cabeza para el Gobierno. El anunciado proyecto estrella de la Nueva Mayoría –que tenía como objetivo marcar un antes y un después en el sistema de Educación Superior y dar una salida institucional a las movilizaciones iniciadas en el año 2011 por estudiantes universitarios y secundarios–, a tres años de iniciado el segundo periodo de Michelle Bachelet, pronto será ingresado Congreso, al menos esa es la certeza que ha entregado la Presidenta a través de una cadena nacional.

En medio de fuertes críticas al proyecto, La Moneda definió realizar una vez más una cadena nacional –en la que impulsaron el hashtag #CalidadYGratuidad– para referirse a la Reforma a la Educación Superior. Esta vez, la Mandataria destacó el aumento de la matrícula en la Educación Superior, en los últimos 20 años, y aseguró que el desarrollo del actual sistema “ha tocado techo”, esto debido a que “las instituciones de buen nivel no están al alcance de todos y muchos establecimientos no se preocupan de dar educación de excelencia”.

Es por esto, indicó Bachelet, que esta reforma a la Educación Superior significa “un paso clave” en el programa de la Nueva Mayoría. La Presidenta, asimismo, hizo hincapié en que “no se trata de hacerlo todo de nuevo”, pero “no podemos esperar que los problemas sean resueltos solo por el mercado; porque la educación no es un bien de consumo que se pueda administrar como un mero negocio”, agregó.

Además, Bachelet estableció como prioridades la equidad, calidad y pertinencia de los establecimientos de educación superior al interior de la reforma y señaló que esta “exige un rol relevante del Estado”. También anunció “medidas claras para la ley que prohíbe el lucro, apoyo preferente a las IES estatales”, y para fortalecer la educación técnico-profesional. En tal sentido, además de los 15 CFT estatales creados, anunció un “Consejo Nacional que coordinará la visión de los actores públicos y privados”.

En cuanto a las críticas al proceso prelegislativo, aseguró que “hemos escuchado a todos los actores, no es posible dejar a todo el mundo contento” y añadió que el proyecto “es resultado de ese amplio debate. En democracia las diferencias están para discutirse, no para paralizarnos”, apuntó.

Respecto al contenido, la Mandataria reforzó las medidas ya anunciadas: la creación de una Superintendencia de Educación, como asimismo destacó la necesidad de una acreditación obligatoria para las IES, al tiempo que anunció un nuevo marco de cualificaciones para las instituciones y, finalmente, un “marco claro de financiamiento público”.

Pero su principal anuncio fue la gratuidad, que “llegó para quedarse, Chile conquistó un derecho permanente que se irá concretando gradualmente”, afirmó.

Finalmente, la jefa de Estado aseveró que “hemos hecho nuestro mayor esfuerzo, sentando las bases para la mejor educación que necesitamos y nos merecemos” y emplazó a los congresistas a “legislar con la mente y el corazón puestos en nuestro país” e, interpelando al resto de los actores de la educación, hizo un llamado a “pensar con alturas de miras y dejando de lado los legítimos intereses de cada sector”.

Aguas turbias previo al ingreso del proyecto

Esta cadena nacional da cierre al proceso de propaganda la “Reforma en Marcha”, desplegado por el Mineduc, una ofensiva comunicacional de sus proyectos emblemáticos que se inició el 28 de junio y contó con 260 actividades, en 121 comunas del país, que tenían como fin dar a conocer las reformas de carrera docente, de inclusión para educación escolar y los proyectos de educación superior, en especial la gratuidad.  

Este es el panorama que envuelve a La Moneda horas antes de que se ingrese su principal proyecto del programa, el que desde el mundo estudiantil será recibido por una jornada de manifestación nacional, que incluye una marcha que no ha sido autorizada por la Intendencia en Santiago. Además, ingresa a un espacio que –según los dirigentes de la Confech– “es el centro de operaciones de la corrupción, que genera proyectos mutilados".

Pero además busca neutralizar una semana más que negra para el Gobierno y el Mineduc en materia educacional. Esto, porque, a pesar de que se dieron a conocer las cifras finales respecto a la cobertura de la gratuidad, que alcanzaron a los 125 mil estudiantes, la filtración del PPT que resume las principales líneas del proyecto de Reforma a la Educación Superior, mostrado por el Mineduc en las reuniones con distintos actores desarrolladas entre mayo y junio de este año, revivió el descontento expresado por el Cuech y la Confech respecto a la reforma.

Desde el Consorcio de Universidades del Estado de Chile (Cuech) señalaron que ninguna de sus propuestas había sido recogida, ni tampoco la propuesta inicial del propio Gobierno. Según los rectores, el proyecto “busca consolidar la mercantilización del sistema”.

Por su parte, desde la Confech manifestaron que “este proyecto no encarna los cambios estructurales" que han pedido históricamente.

Ante esto, los senadores Carlos Montes (PS) y Guido Girardi (PPD) solicitaron el aplazamiento del ingreso de la reforma, programado para el 1 de julio.

Señales que llevaron al Mineduc y a La Moneda a desplegar un plan específico para salir de la crisis. Por una parte la ministra Adriana Delpiano, junto al ministro de la Segpres, Nicolás Eyzaguirre, convocaron el viernes pasado a los rectores la U. de Chile, Ennio Vivaldi, presidente del Cuech; Aldo Valle, rector de la U. de Valparaíso y vicepresidente del Cruch, y Patricio Sanhueza, rector de la U. de Playa Ancha, representante de las universidades regionales.

La reunión, que duró cerca de cinco horas y que no cristalizó en un acuerdo, debido –según señalan fuentes cercanas al encuentro– a que los rectores no accedieron a que los elementos que no estaban contenidos en la reforma inicialmente fueran agregados con posterioridad como indicaciones. Por esta razón, los rectores pidieron que se retrasara el ingreso de la propuesta. Además, tras el encuentro, el rector Valle señaló que el mismo ministro Eyzaguirre dejó en claro que el Crédito con Aval del Estado (CAE) nunca moriría en el sistema y que la reforma “consolidará el mercado en la educación”, lo que despertó fuertes críticas.

Pero este domingo emanó la resolución final desde La Moneda: el proyecto se ingresaría tal y como está entre este lunes o martes, así lo señaló la ministra Delpiano, antes de entrar al Comité Político Ampliado, que incluyó a presidentes y presidentas de partidos, jefes de bancadas y parlamentarios de la Nueva Mayoría.

En el encuentro, tanto la Democracia Cristiana como el Partido Comunista apuntaron a la necesidad de que el proyecto entrara pronto a su etapa legislativa, lo que fue ratificado por el vocero de Gobierno, Marcelo Díaz, quien adelantó que “sabemos que será una tramitación compleja, no lo esperábamos de otra manera; son muchos los intereses involucrados”.

Mineduc desdibujado y una estrategia fallida

Además de que el proyecto arriba al Congreso con más detractores que el apoyo social que La Moneda esperaba, ingresa con un Mineduc muy distinto al que inició el Gobierno de Michelle Bachelet.

Cabe recordar que, con el fin de tener una espalda social para las reformas, el Mineduc definió una estrategia desplegada desde el inicio del Gobierno para lograr el apoyo de algunos actores del mundo educacional y de las fuerzas políticas y sociales que se movilizaron hace cinco años.

Dichos intentos pasaron por incluir en el Mineduc a miembros relevantes del Movimiento Estudiantil de 2011, entre ellos, a ex dirigentes de las Juventudes Comunistas y al fundador de Revolución Democrática, Miguel Crispi, amén de otros de sus miembros claves, y además tomar la línea –a nivel discursivo– del fortalecimiento a la educación pública y las instituciones del Estado, buscando generar una alianza y el respaldo de los rectores de las Universidades Estatales,

Ninguna de las dos apuestas parece haber rendido frutos, pues hace unas semanas Revolución Democrática anunció su separación por completo del Gobierno de la Nueva Mayoría y, acto seguido, renunciaron Miguel Crispi y Gonzalo Muñoz, ambos asesores claves del Mineduc. Pero no habían sido las únicas renuncias de actores estratégicos para el Mineduc.

Una baja anterior, que no tuvo gran repercusión mediática, fue la renuncia de Catalina Lamatta, ingeniera civil, militante de la JJ.CC. y ex dirigenta de la Ferederación de Estudiantes de la UTFSM –cercana a militantes como las diputadas Camila Vallejo y Karol Cariola–,  quien estaba encargada de mantener “las relaciones institucionales entre la Divesup y equipo territorial y el gabinete ministerial para la discusión de la Reforma de ESUP con encargados de bancadas parlamentarias, comisiones de educación y centros de pensamiento vinculados a los partidos políticos”.

Lamatta hoy trabaja con otro de los actores que fueron fundamentales en el juego de ajedrez del Mineduc: el Cuech. Es la jefa de gabinete de la Universidad de Aysén, una de las dos universidades estatales formadas en el Gobierno de Michelle Bachelet, la que comenzará a funcionar en el año 2017 y es dirigida por la rectora Roxana Pey, la que mantenido una posición bastante dura respecto al rol de las universidades estatales en la reforma.

Estos cambios, sumados a la salida de Francisco Martínez de la dirección de la Divesup, han marcado un fuerte clivaje al interior del Mineduc, tan así que en el ministerio se comenta “que nada queda del equipo original que estaba detrás del proyecto comprometido en el programa”.

Este es el panorama que envuelve a La Moneda horas antes de que se ingrese su principal proyecto del programa, el que desde el mundo estudiantil será recibido por una jornada de manifestación nacional, que incluye una marcha que no ha sido autorizada por la Intendencia en Santiago. Además, ingresa a un espacio que –según los dirigentes de la Confech– “es el centro de operaciones de la corrupción, que genera proyectos mutilados".

La claridad que queda tras el proceso prelegislativo es que en el Congreso se jugarán las últimas cartas para cumplir la promesa de hacer un cambio al sistema de educación superior, el que se podrá traducir en un maquillaje que cuide los equilibrios o una transformación más profunda que signifique un duro debate en ambas Cámaras.

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