Allí se concentra la mayor cantidad de casos de sacerdotes investigados y condenados por abusos, son hechos conocidos y comentados por los vecinos y forman parte de la lista negra que confirman desde el obispado. Un triste récord –según un religioso– que “ha generado gran desazón no solo entre los fieles, sino también en quienes quieren ser sacerdotes, casi no hay vocaciones sacerdotales”. Pero a esta situación se añade un elemento que molesta profundamente: que el lugar sirva para amparar a algunos religiosos cuestionados. “Es muy fácil esconder a alguien ahí”, dice una de las víctimas.
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