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Durante visita de Dick Cheney a Tiflis

EEUU confirma compromiso con Georgia y respalda al presidente Saakashvili

por 4 septiembre, 2008

''Ha llegado la hora de ayudar a Georgia'', dijo el vicepresidente norteamericano, tras destacar que militares de ese país han apoyado a las Fuerzas Armadas estadounidenses en Irak. En una conferencia conjunta, el mandatario georgiano agradeció el espaldarazo y manifestó que ''no estamos solos'', ya que la posición de Washington -dijo- la comparten también Japón, China y la Unión Europea.

El vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, destacó este jueves en Tiflis el compromiso de su país y el "mundo libre" con la reconstrucción económica y la integridad territorial de Georgia y dio un espaldarazo personal a su presidente, Mijaíl Saakashvili.

En una comparecencia conjunta ante la prensa con el jefe del Estado georgiano, Cheney expresó todo el respaldo de EEUU al Gobierno democráticamente elegido de Georgia y afirmó que "las acciones de Rusia cuestionan la confianza en ella como socio internacional".

Tachó la actuación rusa en el conflicto de "intento ilegítimo y unilateral de modificar por la fuerza" las fronteras de Georgia, lo que, enfatizó, "ha sido universalmente condenado por el mundo libre".

"Los estadounidenses somos muy conscientes de las grandes pruebas que vuestro país ha afrontado en las últimas cuatro semanas y somos solidarios con el pueblo de Georgia", dijo.

Cheney recordó que el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, anunció ayer una ayuda para Georgia de mil millones de dólares que serán destinados a la reconstrucción del país y a asistir a los refugiados.

"Ha llegado la hora de ayudar a Georgia", dijo el vicepresidente norteamericano, tras destacar que militares georgianos han apoyado a las Fuerzas Armadas estadounidenses en Irak.

Reiteró el apoyo de la Casa Blanca a los planes de Georgia de ingresar en la OTAN, que en su pasada cumbre, celebrada en Bucarest, se comprometió a aceptarla como miembro, aunque sin establecer los plazos en que ello se produciría.

La visita de Cheney a Tiflis supone un gran espaldarazo personal a Saakashvili, cuyas posiciones en el interior del país quedaron, sin duda, debilitadas tras el conflicto armado del pasado agosto.

Las autoridades de Rusia consideran al jefe del Estado georgiano un cadáver político y no hacen secreto de que las relaciones con su vecino país podrán normalizarse sólo después de que Saakashvili abandone el poder.

"No estamos solos. Sentimos el gran respaldo de Estados Unidos, Japón, China, la Unión Europea", dijo Saakashvili, quien como su huésped habló en inglés.

El jefe de Estado georgiano denunció que en Abjasia y Osetia del Sur, territorios que Georgia ha declarado ocupados por Rusia, "se ha producido una limpieza étnica, cuya legalización no se puede permitir".

Hizo un llamamiento al mundo a rechazar las independencias declaradas por Abjasia y Osetia del Sur, reconocidas sólo por Rusia y por el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega.

"Estamos dispuestos al diálogo con todos, con todos los países, con los vecinos", dijo Saakashvili en la comparecencia, transmitida en directo por televisión y en la que no se permitieron preguntas.

Tras permanecer cuatro horas en Tiflis, el vicepresidente de EEUU siguió viaje a Kiev, donde hoy mismo se reunirá con el presidente de Ucrania, Víctor Yúschenko.

Mientras, en una muestra de buena voluntad que coincidió con la visita de Cheney, Georgia restableció el sistema simplificado de concesión de visados para los ciudadanos rusos, suspendido tras el conflicto bélico.

"No hay estado de guerra y no hay necesidad de crear problemas. Por eso el presidente de Georgia ha adoptado esa decisión", dijo el viceministro de Asuntos Exteriores georgiano, Grigori Vashadze, al anunciar la medida.

La víspera, el Parlamento revocó el estado de guerra en todo el territorio de Georgia, declarado el 9 de agosto pasado tras la incursión de las tropas rusas en territorio georgiano.

Sin embargo, el Legislativo mantuvo el estado de excepción en las regiones separatistas de Osetia del Sur y Abjasia, cuya independencia fue reconocida la pasada semana por Rusia.

Como antes del conflicto, a la llegada al país los ciudadanos rusos podrán obtener un visado turístico por 90 días, previo pago de 30 dólares.

A fines de la semana pasada, cuando Georgia rompió relaciones diplomáticas con Rusia, el ministerio de Exteriores había anunciado que los ciudadanos rusos podrían visitar el país sólo mediante una invitación.

EFE

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