Artes, humanidades y ciencias sociales sin respuesta: un análisis del reciente debate de los candidatos a la Presidencia - El Mostrador

Lunes, 11 de diciembre de 2017 Actualizado a las 18:21

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Artes, humanidades y ciencias sociales sin respuesta: un análisis del reciente debate de los candidatos a la Presidencia

por 20 septiembre, 2017

Artes, humanidades y ciencias sociales sin respuesta: un análisis del reciente debate de los candidatos a la Presidencia
En el reciente debate de los candidatos presidenciales sobre ciencia, tecnología e innovación, al cual el candidato Sebastián Piñera no asistió, se hizo patente la desconexión entre producción de conocimiento y política. Varios análisis han hecho evidente la poca preparación de los abanderados, el bajo nivel de las preguntas de los periodistas de CNN y la casi nula participación del mundo de los investigadores. Si bien se reconoce el valor de un espacio de debate de postulantes a la Presidencia para pensar las formas de producción del conocimiento en relación con el desarrollo del país, la verdad es que hubo más que varias deficiencias.

En el reciente debate de los candidatos presidenciales sobre ciencia, tecnología e innovación, al cual el candidato Sebastián Piñera no asistió, se hizo patente la desconexión entre producción de conocimiento y política. Varios análisis han hecho evidente la poca preparación de los abanderados, el bajo nivel de las preguntas de los periodistas y la casi nula participación del mundo de los investigadores. Si bien se reconoce el valor de un espacio de debate de postulantes a la Presidencia para pensar las formas de producción del conocimiento en relación con el desarrollo del país, la verdad es que hubo varias deficiencias.

Como investigadora del área de humanidades y ciencias sociales, me parece importante señalar que las investigaciones en estas dos áreas, junto a la desarrollada en artes, han sido marginadas de la discusión sobre políticas de investigación. Esto se hizo evidente en el debate, ya que las pocas veces que fueron mencionadas, las respuestas no fueron más que silencios y evasivas. Desde ese prisma, me gustaría hacer patente ciertos aspectos problemáticos que estuvieron presentes en el debate, pensando en que pueden aportar en futuras conversaciones sobre el tema.

Ciencia no es sinónimo de investigación

Partamos por el hecho de que el debate era sobre “ciencia, tecnología e innovación”. Me pregunto si estos tres elementos son necesarios para pensar un país y su desarrollo: ¿Se puede construir un país sin reforzar la capacidad de reflexión y de crítica de sus ciudadanos?¿La tecnología es solo para producirla o también para pensarla desde las formas de apropiación cultural y las necesidades particulares de nuestros países?

Para los investigadores en las áreas de artes, humanidades y ciencias sociales, un ministerio que se ocupa de la investigación y que se pregunta cómo vincularla a objetivos de desarrollo del país, no puede llamarse sencillamente de “ciencia y tecnología”. ¿Dónde quedan las artes, la educación, la filosofía, el derecho, la sociología, la literatura, la antropología, la historia, la arquitectura, las comunicaciones, entre muchas otras áreas que permiten que nuestra sociedad y sus ciudadanos se piensen a sí mismos, que reflexionen sobre su cultura, sus vínculos sociales y los imaginarios que dan vida a sus identidades, tanto individuales como colectivas?

La investigación está desligada de la política

Uno de los elementos centrales de la “Marcha por la ciencia”, que se realizó en abril de este año en varias ciudades del país y también del mundo, buscaba, entre otras cosas, crear conciencia sobre la necesidad de generar políticas públicas basadas en evidencia. Sin embargo, esta evidencia no solo se vincula al conocimiento científico, sino que también es importante ligarla a investigaciones sobre la sociedad y la cultura.

¿Cómo llevar computadores e internet a colegios sin conocer las condiciones e intereses de los profesores y alumnos? ¿Cómo intervenir en comunidades indígenas con el tema de la “innovación” si no hemos tomado en cuenta su cultura ni dialogado con ella? La ciencia entrega evidencia fundamental en muchos aspectos, así como las humanidades, las artes y las ciencias sociales nos permiten vincular los conocimientos de las comunidades y la sociedad con la reflexión sobre las políticas públicas.

No toda la investigación se desarrolla en función del aparato productivo

Casi toda la conversación, salvo algunas excepciones, giró en torno a la ciencia aplicada y la innovación con fines productivos.

En primer lugar, entender la producción de conocimientos desde una mirada puramente utilitaria margina a aquella investigación que tiene como fin el propio conocimiento disciplinario y que es fundamental para el desarrollo de la investigación aplicada.

En segundo lugar, la innovación no puede ser pensada solo en términos del crecimiento económico. Es preocupante que esta visión no solamente está presente en el discurso de los candidatos sino que también se halle en el proyecto de Ministerio de Ciencia y Tecnología. Si la innovación es entendida en estrecha relación con una concepción predominantemente económica del desarrollo, entonces las políticas vinculadas a la innovación en la gestión del Estado, en la cultura o en lo social, serán invisibilizadas.

Por otro lado, ¿es que todo el desarrollo debe estar orientado hacia lo nuevo? Las artes y humanidades nos permiten comprender que el entendimiento de la cultura y la sociedad no se basa solamente en lo nuevo, que es a lo que apunta fundamentalmente la innovación, sino que también es necesario poner atención al diálogo entre la tradición y las costumbres y los nuevos movimientos. Una política de investigación debe poner énfasis en la construcción de esos puentes y no solo en la producción de lo nuevo.

Partamos por el hecho de que el debate era sobre “ciencia, tecnología e innovación”. Me pregunto si estos tres elementos son necesarios para pensar un país y su desarrollo: ¿Se puede construir un país sin reforzar la capacidad de reflexión y de crítica de sus ciudadanos?¿La tecnología es solo para producirla o también para pensarla desde las formas de apropiación cultural y las necesidades particulares de nuestros países? Para los investigadores en las áreas de artes, humanidades y ciencias sociales, un ministerio que se ocupa de la investigación y que se pregunta cómo vincularla a objetivos de desarrollo del país, no puede llamarse sencillamente de “ciencia y tecnología”.

Para pensar el país no bastan solo las ciencias

La construcción de una sociedad democrática, inclusiva y crítica depende del diálogo interdisciplinario, el que pasa, en primer lugar, por el reconocimiento de la diversidad de formas de pensamiento, métodos de estudio y análisis de la realidad. Las humanidades, artes y ciencias sociales nos alertan sobre la necesidad de comprender las características específicas de los entornos sociales, políticos y culturales en que se inserta el desarrollo científico y tecnológico. Contribuyen al desarrollo del pensamiento crítico y a la reflexión profunda sobre nuestras condiciones y formas de vida, lo cual permite que las sociedades sean capaces de mirarse a sí mismas.

En síntesis, considero que los puntos anteriormente señalados deberían ser tomados en cuenta no solo por los candidatos presidenciales, para pensar en conjunto cómo vincular investigación y política, sino también por las autoridades que actualmente están discutiendo el proyecto de Ministerio de Ciencia y Tecnología. Los investigadores en artes, humanidades y ciencias sociales no queremos solo ser nombrados en un papel, como actualmente aparecemos en dicho proyecto, sino que demandamos tener un rol activo en la discusión y elaboración de puentes entre la investigación existente en el país y la construcción de una sociedad reflexiva, crítica y democrática.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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