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Mala leche: Lavín y Neruda

por 3 junio 2010

Mala leche: Lavín y Neruda
El 18 de septiembre del año 2008 se dieron a conocer los resultados de una sorprendente investigación realizada por las Facultades de Educación y Medicina de la Pontificia Universidad Católica. La conclusión fue lapidaria y esclarecedora: cuando se pesa menos de 2,5 kilos al nacer existe un 15% más de riesgo de tener un mal rendimiento en la prueba SIMCE de matemática que cuando se pesa más de 3,5 kilos.

Los expertos en Ciencias de la Educación están muy molestos con el Ministro de Educación Joaquín Lavín. Hace ya tiempo que el problema del SIMCE está resuelto, y él, en vez de entregar las verdaderas soluciones, se limita a decir simplemente lugares comunes: que los mejores profesores tienen mejores puntajes, que necesitamos más disciplinamiento de la conducta de los escolares y que es absolutamente prioritario mejorar la asistencia, pues mientras más están los niños en la escuela, mejores serían sus puntajes.

Los expertos, en realidad, no están molestos, sino muy preocupados. Ellos llevan años estudiando el problema con estrictas metodologías cuantitativas. Además, han trabajado interdisciplinariamente, es decir, se han vinculado disciplinas médicas, psicológicas y de las ciencias de la educación.

Piñera o Lavín, nuestros negritos de Harvard (a mucha honra), recibieron buena leche y seguro midieron y pesaron más de la norma.

¿Imagínese que los niños de Chile no saben que ½ kilo de clavos más un ¼ de kilo de clavos corresponde a ¾ de kilo de clavos? En nuestra época uno podía ir a comprar al almacén de la esquina o ½ kilo, o un ¼ o ¾  de azúcar, y por experiencia sabía la respuesta correcta que a esa pregunta no respondió bien ni  el tercio de los estudiantes de hoy.

¿Será que van mucho al supermercado? No. La respuesta está en la leche.

El 18 de septiembre del año 2008 se dieron a conocer los resultados de una sorprendente investigación realizada por las Facultades de Educación y Medicina de la Pontificia Universidad Católica. La conclusión fue lapidaria y esclarecedora: cuando se pesa menos de 2,5 kilos al nacer existe un 15% más de riesgo de tener un mal rendimiento en la prueba SIMCE de matemática que cuando se pesa más de 3,5 kilos. Y no es todo. En lo que se refiere a la talla, los datos comprueban que todos los niños que midieron menos de 50cm al nacer tienen más riesgo de obtener un peor puntaje que aquellos que miden más. Para los expertos, las variables perinatales predicen el buen o mal SIMCE en matemáticas ¿y el ministro no lo sabe? Una de las conclusiones de los investigadores decía: “Hay que lograr que las mamás aumenten su capacidad de tener guaguas más grandes; entonces, ellas mismas tienen que nacer más grandes”.

¿Solución de los expertos? Mayor consumo de mejor leche.

El año pasado fui a entrevistar al equipo de profesores de matemáticas del Liceo Municipal Pablo Neruda de Temuco, liderados por un profesor ya de años de experiencia. Ellos, que no sabían de la investigación de los expertos, habían tomado varias decisiones: trabajar cohesionadamente en equipo, incluir a las familias en el proceso de aprendizaje de sus estudiantes, integrar las TICs en los aprendizajes, diferenciar las exigencias según cada estudiante, evaluar sistemáticamente y procurar innovaciones constantes en la enseñanza de las matemáticas. La tesitura y el talante de su acción pedagógica era clásica, republicana, con una clara responsabilidad social. Y su puntaje en matemáticas es el mejor de los liceos municipales en Temuco históricamente. Pero pobres, no han leído el trabajo de los expertos, y siguen pensando que la educación es una cuestión social.

Estos profesores, ilusos, siguen pensando que la solución  a los problemas de la educación es una cuestión comunitaria, cuando los expertos siguen insistiendo que se trata de una cuestión estrictamente individual, como lo son las oportunidades de consumir buena o mala leche al nacer.

Piñera o Lavín, nuestros negritos de Harvard (a mucha honra), recibieron buena leche y seguro midieron y pesaron más de la norma.

Kant o Napoleón, que fueron prácticamente enanos, son claras excepciones a la regla de los expertos chilenos, y seguro hubiesen tenido un mal SIMCE.

En consecuencia, la biopolítica, esa idea darwiniana, del ministro Lavín y de nuestros expertos debe ser mejor considerada y complementada. Pues en el fondo es lo mismo. Ella admite que finalmente el SIMCE es cuestión de genética y no una cuestión social. O dicho de otra manera, la genética de las clases sociales bajas ya es mala y más encima (dirían los expertos) toman mala leche.

Finalmente, quién lo diría, el SIMCE es cuestión de leche.

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