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El lucro y el movimiento estudiantil

por 10 agosto, 2011

El lucro y el movimiento estudiantil
La FECh está en todo el derecho de arrendar su nombre si eso le permite financiar limpiamente sus actividades anuales. Nótese: nadie ha señalado que la Presidencia FECh se apropie de esos recursos, sino que lo que efectivamente hace es gastarlos de acuerdo a su criterio y voluntad. Es por este motivo que aflora una gran falencia del Movimiento Estudiantil: tener al lucro como enemigo principal. ¿Qué tiene de malo recibir una remuneración justa por el trabajo bien hecho?
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“La FECh arrienda su nombre a cambio de treinta millones de pesos al año”, difundió la Juventud UDI el día de ayer, sin contar con mayor información. “¿Y qué?” Es la réplica que pudo leerse de parte de muchos. Claro, la UDI se equivoca al lanzar esto sin respaldo alguno y precisamente en este momento de tensión en el país. Adicionalmente, parece dispararse en el pie: ¿es que la derecha chilena está condenando el lucro en la educación?

Juan Pedro Lührs, actual Secretario Ejecutivo de la Federación, se encargó de confirmar la información. Claro, esto es algo de amplio conocimiento en los dirigentes estudiantiles que asisten regularmente a los plenos, instancias en que se discute las políticas de la FECh. Lamentablemente las decisiones tomadas no suelen ser comunicadas a cabalidad al estudiantado. ¿Cuál es el problema acá? El problema no es el lucro, en absoluto. La FECh está en todo el derecho de arrendar su nombre si eso le permite financiar limpiamente sus actividades anuales. Nótese: nadie ha señalado que la Presidencia FECh se apropie de esos recursos, sino que lo que efectivamente hace es gastarlos de acuerdo a su criterio y voluntad. Es por este motivo que aflora una gran falencia del Movimiento Estudiantil: tener al lucro como enemigo principal. ¿Qué tiene de malo recibir una remuneración justa por el trabajo bien hecho? ¿Qué le podemos decir a los sostenedores que cumplen bien con su labor y que, a cambio, reciben ingresos para mantener a sus familias? Sin dudas que el problema del lucro es que sea abusivo y poco transparente, sin que sea fiscalizado y regulado adecuadamente.

Es precisamente esta la razón que me llevó a votar en contra y no firmar el año 2009 el acuerdo con Preu S.A. para la cesión de la marca de la Federación, mientras integré la Mesa Directiva. Como dije, el problema no es el lucro, aún cuando la FECh acostumbre combatirlo. Tampoco lo es el validar un preuniversitario y, con ello, la PSU como filtro de acceso, aún cuando la FECh también se opone tajantemente. El problema real es la nula rendición de cuentas que hace Preu S.A. y la inexistente presión de parte de la Mesa Directiva FECh para regularizar esta situación. La única información disponible al momento de decidir si suscribir o no el acuerdo era la cantidad de estudiantes matriculados por año. ¿Es esto un elemento válido para juzgar? Se asemeja al sistema de subvenciones actuales, en que los colegios reciben dineros del Estado en función de cuántos niños asisten a clases (dato que suele estar arreglado convenientemente) y no en función de la calidad de la enseñanza. Preu S.A. no ha presentado dato alguno que se refiera a la estructura de cobros a sus alumnos, a cuántos consiguen entrar a la universidad, a las distinciones o características de sus profesores ni a si hace aporte alguno en reducir la desigualdad. Absolutamente nada. Es esta la mayor inconsecuencia de la Directiva FECh: validar una institución cuya calidad es desconocida a cambio de financiamiento anual, en un acuerdo que no ha sido revisado o regulado desde que fue suscrito por primera vez.

Invito a la Dirigencia Estudiantil a conversar y negociar. Chile quiere paz. Y al mismo tiempo, Chile le exige al gobierno soluciones concretas y prontas, que permitan reducir las inequidades en educación de forma eficiente e inclusiva. Se vuelve crucial dar acceso transversal a la información, transparentar y regular el lucro, inyectar recursos fuertemente en la educación básica y prebásica, regular los cupos en las carreras universitarias, volver vinculante al Sistema de Acreditación y dar opción a crédito global, sin discriminación y a tasas bajas e iguales para todos.

Quiero creer que la UDI no busca desacreditar un movimiento legítimo y ciudadano que pretende mejoras sustanciales en la educación chilena, sino que busca encauzarlo de mejor manera. Lamentablemente su afán de figurar indica todo lo contrario. Ahora bien, esto deja más en claro que las cúpulas estudiantiles se equivocan en criticar el lucro per se. Sin embargo, el movimiento acierta en su juicio sobre la pobre calidad de la educación chilena y la reproducción de la desigualdad que esta genera. Sus métodos de expresión no los comparto en absoluto. Esta élite intelectual del país debió sentarse a desarrollar propuestas inicialmente, tal como se pretendía el 2009 con el Congreso Nacional de Educación (evento que terminó siendo una instrumentalización barata para la campaña presidencial de Jorge Arrate). Luego de eso, correspondía negociar con las autoridades y, en caso de no alcanzar acuerdos, tener paros y marchas como herramienta de persuasión y difusión. Los costos para el país han sido cuantiosos, en términos económicos y de calidad de vida.

Invito a la Dirigencia Estudiantil a conversar y negociar. Chile quiere paz. Y al mismo tiempo, Chile le exige al gobierno soluciones concretas y prontas, que permitan reducir las inequidades en educación de forma eficiente e inclusiva. Se vuelve crucial dar acceso transversal a la información, transparentar y regular el lucro, inyectar recursos fuertemente en la educación básica y prebásica, regular los cupos en las carreras universitarias, volver vinculante al Sistema de Acreditación y dar opción a crédito global, sin discriminación y a tasas bajas e iguales para todos. Nuestros hijos merecen educarse en función de su capacidad y motivación y no de los recursos de los que nosotros dispongamos. Ese debería ser el objetivo de la –hoy casi falaz– Nueva Forma de Gobernar.

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