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Lagos Escobar, el candidato del fracaso

por 3 febrero 2016

Suceso lastimoso, inopinado y funesto. Así define la RAE en una de sus acepciones “fracaso” y eso es precisamente lo que ocurre cuando un ex Presidente como Ricardo Lagos Escobar entra en escena, cual salvador, para posicionarse como candidato. Es un fracaso por muchas razones; el primero, más obvio pero también el menos importante, es el factor etario. La nueva generación de políticos, esos que debían buscar el “recambio”, terminó sepultada bajo boletas falsas, tráfico de influencias y corrupción, sin posibilidad de articular el descontento ciudadano para generar una cultura de probidad. Pero ¿todos los políticos jóvenes tienen el mismo defecto? Por supuesto que no. Es más, la cantidad de involucrados es muy baja, pero coincidentemente, son los mismos que tenían opciones reales para llegar a concretar la asunción de la nueva camada de dirigentes. También han fallado los partidos, que sin mirar más detenidamente en sus filas, prefieren proclamar a un viejo conocido. La candidatura de Ricardo Lagos Escobar significa el fracaso de las nuevas generaciones.

Con su [eventual] candidatura, fracasa también la Nueva Mayoría, pues ¿cómo le explicaremos a la gente que seguimos siendo esa coalición transformadora, de renovado ímpetu, si quien la encabeza es el más exacto reflejo de lo que ya hemos hecho? ¿Cómo logrará aglutinar detrás de sí a la Democracia Cristiana y al Partido Comunista, si esta alianza extraordinaria por su rareza solo fue posible gracias a un programa ambicioso, necesario y progresista? ¿Será capaz, don Ricardo, de continuar con el legado que debe dejar esta administración? La Nueva Mayoría fracasa con un candidato como él, pues sería el triunfo de quienes han criticado, hasta el hastío, las reformas impulsadas por Bachelet, de quienes constantemente ven a sus colegas de coalición como adversarios políticos y no como colaboradores, el triunfo de quienes quieren terminar con la Nueva Mayoría y reflotar la Concertación.

También es el fracaso del pueblo, pues con él en el poder, ganaríamos conducción política y acuerdos transversales, pero perdemos esperanza. Nos habló de ser desarrollados, nos habló de instituciones, nos habló de ser mucho mejores, pero sus obras están siendo criticadas o desmanteladas hoy por el propio pueblo. Creó el Crédito con Aval del Estado, hoy hablamos de gratuidad. Diseñó el Transantiago, lejos, la peor política pública desde el retorno a la democracia, realizó los últimos cambios constitucionales de envergadura y nos dijo que, ahora sí, la Carta Magna era democrática. Pues bien, hoy el 76% de la gente quiere una nueva Constitución. Si el pueblo va y vota por don Ricardo, no votará por convicción, votará por miedo, y el miedo nos gobernó durante 17 años. Ya es tiempo de crecer, de atrevernos, de cambiar de verdad, de luchar por un país más igualitario, justo y solidario, de rechazar en las urnas las malas prácticas de la política y dejar atrás a los viejos estandartes.

Diseñó el Transantiago, lejos, la peor política pública desde el retorno a la democracia, realizó los últimos cambios constitucionales de envergadura y nos dijo que, ahora sí, la Carta Magna era democrática. Pues bien, hoy el 76% de la gente quiere una nueva Constitución. Si el pueblo va y vota por don Ricardo, no votará por convicción, votará por miedo, y el miedo nos gobernó durante 17 años.

No importa la edad, no importa que don Ricardo pueda llegar a ser Presidente, otra vez, pero con 80 años; lo importante es su convicción, y si esa convicción está acorde con el nuevo Chile. Somos un país diametralmente diferente al de comienzos de siglo; en pocos años hemos sido capaces de dejar atrás la idea de educación como negocio, somos más conscientes de la absoluta necesidad de igualdad de género, podemos discutir con altura de miras (salvo excepciones) sobre derechos civiles, como el matrimonio igualitario o aborto. Chile es un país distinto. ¿Lagos Escobar también? ¿Aceptará, ahora sí, ir a primarias? ¿Querrá hablar de un nuevo modelo económico, de fin a las AFP, de convertir a las Isapres en simples aseguradoras de hotelería, como debería ser?

Si Ricardo Lagos Escobar es candidato, probablemente tendremos una carrera presidencial de ex gobernantes. Tendrá al frente a Sebastián Piñera (que por cierto se merece una opinión aparte) y seremos como aquellos países que se quedan en el pasado, en donde los mismos se repiten los turnos de poder. Entonces seremos más parecidos a una oligarquía que a una democracia, a menos, claro, que haya otra candidata o candidato de la Nueva Mayoría o, bien, que don Ricardo deje a un lado su arrogancia y escuche a la gente, porque, de lo contrario, Chile habrá fracasado.

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