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Minsal con 21 cámaras frías de almacenamiento sin utilizar

Los problemas de gestión con la vacuna contra la influenza AH1N1

por 14 julio 2010

Los problemas de gestión con la vacuna contra la influenza AH1N1
En medio de las fuertes críticas del ministro de Salud por la deficiente gestión de la administración anterior, se ha mantenido en la más estricta reserva la existencia de estas instalaciones cuyo costo y habilitación ascendió a cerca de mil 200 millones de pesos. Según la ex subsecretaria de Salud, Jeanette Vega, fueron entregadas listas y operativas a su sucesora, Liliana Jadue. Sin embargo hoy están vacías, mientras unas 300 mil vacunas contra la AH1N1 estarían guardadas por un proveedor externo y otras 600 mil estarían en refrigeradores comunes.

La “gigantesca desprolijidad” que el ministro de Salud, Jaime Mañalich, asegura haber encontrado en su cartera, se ha convertido en el caballito de batalla del Secretario de Estado para  avalar una serie de reformas para impulsar una mejor gestión y el uso más eficiente de los recursos.

Objetivos que van en dirección contraria a la inoperancia de una veintena de cámaras frías para almacenar vacunas en todo el país, que aunque fueron entregadas por la administración anterior listas para ser utilizadas y costaron  unos 1.200 millones de pesos, aún continúan vacías.

En consecuencia, unas 900 mil dosis de la campaña de prevención del virus AH1N1 que no fueron administradas, estarían almacenadas en refrigeradores comunes y en una empresa privada. Sumando costos a una cartera que ha hecho la guerra a los gastos injustificados.

¿Por qué? Por lo que indagó este medio, por un problema de gestión.

Cámaras frías “congeladas”

Al asumir la nueva dirección del Minsal en marzo pasado, recibió 21 cámaras frías para almacenar vacunas, construidas con el fin de generar una cadena de frío adecuada.

Así, se reemplazaría el uso de refrigeradores comunes, alternativa utilizada con frecuencia en el sistema público y que puso en alerta a las autoridades de la época frente a la pandemia de AH1N1, pues dejaron en evidencia las debilidades de las cadenas de frío del sistema y la necesidad de contar con la capacidad de almacenar vacunas en grandes cantidades a nivel nacional.

La administración anterior compró 2 millones de dosis contra la influenza AH1N1. El nuevo gobierno, compró 500 mil dosis más, lo que significó un gasto extra de 2.500 millones de pesos.

De esta forma, se buscaba aumentar la capacidad regional de almacenamiento, ahorrando costos de distribución, y evitando que la Central Nacional de Abastecimiento (Cenabast) distribuyera en pequeñas dosis, ahorrando así grandes costos de gestión.

Por eso, se construyeron estas cámaras, que fueron instaladas al interior de establecimientos pertenecientes a la red asistencial o en dependencias administradas por las Seremis de Salud. En el caso de la cámara de la Región Metropolitana, se encuentran en el establecimiento ubicado en Quinta Normal de la Cenabast, aunque administrada por la Seremi RM.

Cuando las nuevas autoridades recibieron estas cámaras, aún estaban pendientes otras cinco que estarían listas en julio de este año. Pero hasta el minuto ninguna está siendo utilizada, a pesar de que la ex subsecretaria de Salud, Jeanette Vega, señaló a El Mostrador que “yo dejé construidas y operando 21 cámaras de almacenamiento”.

900 mil vacunas sobrantes

Pero la inoperancia de estas cámaras frías no es fruto de que la campaña de prevención del virus AH1N1 haya sido tan exitosa que no sobraran inoculantes.

Según datos entregados por las actuales autoridades de la Subsecretaría de Salud, del stock de 4,2 millones de vacunas, 3,9 millones fueron enviadas a las 15 regiones: “Hasta la fecha-08 de Julio, 6AM- los registros de vacunación dan cuenta de 3 millones 309 mil dosis (79 por ciento del total de vacunas) administradas al nivel del país”.

En consecuencia, hay 600 mil dosis restantes, las que según las autoridades de Salud “pueden haber sido administradas, pero aún no ha sido reportado en el sistema de registro de vacunaciones”.

Estas dosis sobrantes “estarían en refrigeradores comunes de los establecimientos de Salud en vez de en las cámaras frías que están vacías por ineficiencia de la gestión del programa”, asegura Jeanette Vega.

En cuanto a las 300 mil dosis que no fueron enviadas a regiones, desde la Subsecretaría reconocen que fueron almacenadas por una empresa privada: Perilogistic, encargada de la operación logística, de la compra y donaciones posteriores de las vacunas.

Desde la repartición ministerial aseguran que “las vacunas actualmente almacenadas en Perilogistc representan menos del 10 por ciento del aprovisionamiento inicial, y corresponden al margen de pérdidas habitualmente contemplado en el cálculo de necesidades de los programas de inmunización, que no llegó a ser utilizado en esta intervención”.

¿Y cuánto es el costo de esto? Desde el Minsal no entregaron cifras, ya que señalaron que “corresponde a una fracción relativamente marginal del costo total de las operaciones logísticas necesarias para el funcionamiento de los programas de inmunización”.

No recibimos cámaras operativas

La subsecretaria de Salud Pública, Liliana Jadue, rechaza haber recibido las cámaras operativas y asegura que  la entrega técnica de las cámaras no se ha completado, porque responden a un proyecto de operación del sistema en red y hay etapas que no están listas.

-¿Por qué no?

-Desconozco los detalles. Hay que tomar en cuenta que es un proyecto nuevo. Se terminaron de construir hace poco, no sé la fecha exacta. Y tuvimos el terremoto. En todo caso nos aseguramos de que las cámaras no se hubieran dañado, pero estuvimos bien apretados.

Según fuentes del sector, el atraso está relacionado con que la jefa del Programa Nacional  de Inmunizaciones, Rossana Lagos, solicitó que antes de empezar a operar se contratara a la misma empresa que elaboró las operaciones técnicas de las cámaras para que hiciera la recepción de obras. “Pero hasta el día de hoy no se ha hecho este contrato ni recepcionado ninguna de ellas. Así que 21 cámaras están funcionando sin nada en su interior”.

“Tampoco han instalado la conexión a internet, ni hay transferencia remota de datos, aunque igual funcionan dentro del rango de temperaturas requerido”, aseguran las mismas fuentes.

“Remate” de vacunas

La administración anterior compró 2 millones de dosis contra la influenza AH1N1. El nuevo gobierno, compró 500 mil dosis más, lo que significó un gasto extra de 2.500 millones de pesos.

Adicionalmente, el país recibió 1 millón 700 mil dosis de donaciones internacionales.

Jeanette Vega explica que la gestión de Mañalich amplió el grupo de riesgo definido anteriormente, cambiando la estrategia: “Incluyeron a adultos mayores y población afectada por el terremoto, lo que implicó un total de unas 4 millones de personas, de las cuales sólo se vacunó a dos millones y medio. Por ello, luego empezaron a rematar vacunas”.

A principios de junio, el Minsal decidió que quien lo solicitara podría vacunarse hasta el 15 de ese mes contra la influenza humana, ya que el porcentaje de las personas de los grupos de riesgo que se habían inoculado contra el virus AH1N1 era bajo. Entre mujeres embarazadas con más de 13 semanas de gestación, niños entre 6 y 23 meses, enfermos crónicos, adultos mayores, personal de Salud, además de niños entre 2 y 14 años de las regiones más afectadas por el terremoto, sumaban 3 millones 900 mil personas.

Según cifras entregadas por la Subsecretaría de Salud al día de hoy, sólo 67 por ciento de ese grupo objetivo de riesgo se vacunó.

Para el especialista en Salud Pública y ex ministro del ramo, Jorge Jiménez de la Jara, “si quedas corto en el grupo objetivo puede haber consecuencias, pero eso lo sabremos al final del invierno, cuando podremos decir si sirvió para prevenir un brote mayor o muertes. También hay que tener en cuenta que algunos pueden argumentar que simplemente el virus no llegó al país, o muy suavemente”.

El ex ministro señala que la baja cobertura del grupo objetivo tiene varias explicaciones. Una de ellas es que éste “se amplió sobre la marcha, lo que produce pérdida de intensidad del esfuerzo. En general para vacunaciones masivas hay que concentrar el esfuerzo en tiempo y grupos de manera clara. No se puede variar objetivos mientras va corriendo el tiempo”.

Por otra parte, “cayó la percepción de la gravedad de la influenza, lo que disminuyó la urgencia por vacunarse de la población. Se dio en muchos otros países: la población percibió que no era tan grave como se preveía”.

-¿Considera que se adquirieron demasiadas vacunas?

-Es probable que se ampliara demasiado. Un grupo de expertos dijimos en marzo que bastaban como dos millones y medio: ampliar mucho atenta contra el resultado, así como hacerlo sobre la marcha.

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