Sábado, 1 de octubre de 2016Actualizado a las 12:28

Hernán Larraín analiza la convención UDI realizada el fin de semana:

“El chorreo probablemente ha sido el camino que ha reducido la pobreza, pero no la desigualdad”

por 14 abril 2014

“El chorreo probablemente ha sido el camino que ha reducido la pobreza, pero no la desigualdad”
El senador ha insistido en que más allá de la elección interna de su partido, éste se mire por dentro y asuma que los desafíos que propone la sociedad los obligan a ese replanteamiento. “Una verdadera revisión, yo le he llamado de carácter refundacional, para dar la señal de que aquí tenemos que tomar esto muy en serio”, dice.

La convención política de la UDI en Punta de Tralca estuvo marcada por la competencia a la presidencia del partido. Algo que el senador Hernán Larraín lamenta, ya que cree esto opacó el trabajo de fondo sobre el contenido del proyecto político del partido gremialista. “Que queda relegado nuevamente al segundo lugar”, dice.

Larraín tiene una visión autocrítica del partido. Plantea que después de los últimos resultados electorales, la UDI debe realizar una “revisión profunda”, pues existe "la necesidad de tener un discurso, de cara al futuro, más proactivo y positivo”.

En esa línea aborda, también, el tema en torno a la desigualdad, que hace unos días planteó el diputado Gonzalo Arenas (UDI) en una columna en El Mostrador. Larraín cree que el concepto de desarrollo económico fundado en la economía de mercado no basta. “Como si el chorreo pudiera resolver los temas. No, el chorreo no resuelve los temas”, dice.

-¿Cómo fue la discusión a nivel interno durante la convención sobre los principios de la UDI? ¿Hubo ánimo de replantearlos?
-Aquí se produjo una confusión. Un grupo de nosotros pidió esta convención para discutir el proyecto político y no la declaración de principios. No sé qué ocurrió que tres o cuatro semanas antes se produjo un debate por ese tema. Los principios no se cambian; son sobre los que se funda, en este caso, un partido. Pero, claro, la declaración de principios de la UDI tiene un contexto histórico que ha cambiado. Por ejemplo, habla de la Unión Soviética; entonces lo que se pensó –y es lo único que se hizo sobre esa materia– es buscar una manera de sacarle el contexto histórico que pudiera inducir a equívoco. También profundizar algunos conceptos nuevos que puedan referirse a temas, que cuando se hizo esa declaración, no eran prioritarios. Se le va a pedir al consejo que busque una manera de darle actualización y profundización a los principios de la UDI. En verdad no fue materia de debate muy profundo. El interés más bien estuvo suscrito a la necesidad de cambiar el proyecto. Fue el gran debate que hubo en la comisión y que se llevó como conclusión al plenario.

No ha cambiado un centímetro la desigualdad en el país y eso se hace sentir con dolor cuando tienes una clase media más fuerte. Hay que hacerse cargo del tema de la desigualdad, que tiene muchas facetas. Para mí la principal es la igualdad de acceso a bienes y servicios de una calidad mínima en todos los ámbitos, siendo el de la educación el más relevante. En ese sentido, si tú le das a la gente las herramientas, y ésta las tiene, es obvio que cada uno hace su camino y sus premios deberán ser resueltos por el mérito.

-¿Cuál es ese proyecto y qué debiera considerar en la interpretación de la realidad del país?
-Es un tema muy central. A nosotros nos fue muy mal en las elecciones recientes, después de que cuatro años antes nos había ido muy bien. ¿Qué pasó? Primero, la UDI ha perdido sintonía con el mundo popular. Los discursos han sido muy economicistas y ha dejado a un lado su perfil social y su compromiso popular. Segundo, hemos tenido una actitud quizás excesivamente defensiva. Diciendo ‘no’ a casi cualquier cosa que se mueva. La percepción que se va teniendo no es de cosas en las cuáles se cree sino que más bien que no se quiere tocar nada, que no se quiere cambiar nada. Entremedio pasaron cosas importantes en Chile durante estos años. Hizo explosión el fenómeno de transformación social, apareció la clase media, las aspiraciones de un grupo amplio y todo eso generó una demanda a la que, en general, todo el cuadro político no supo responder y reaccionar a tiempo. Pensando en nosotros, todo eso conduce a la necesidad de asumir que hay una crisis muy profunda y a otro planteamiento de esa envergadura. Una verdadera revisión, yo le he llamado de carácter refundacional, para dar la señal de que aquí tenemos que tomar esto muy en serio.

-¿Se discutió eso durante la convención?
-Yo diría que no fue ese el clima que había al interior de la UDI. Concuerdan en lo fundamental, pero más que hablar de refundación, de una revisión profunda, se planteó en el espíritu de la comisión la idea de renovación del proyecto político. Asumiendo la realidad de lo que ha ocurrido y la necesidad de tener un discurso, de cara al futuro, más proactivo y positivo. En ese sentido el acuerdo da un paso adelante, pero a mí gusto no lo suficientemente fuerte o comprometido con lo que debe hacer la UDI. Desgraciadamente, parte del problema que hubo es que esta convención se atravesó con el tema de las candidaturas a la presidencia de la UDI. Entonces, parecía más relevante ese elemento, quién va a dirigir el partido, que el proyecto que queremos que la UDI tenga. Por eso yo pedí que se postergara esta elección, para poder separar las cosas. Pero no fue así, incluso hasta se abrió espacio para que los candidatos hablaran, con la cual, a mi gusto se terminó de producir una confusión que no ayuda a que la imagen nuestra se vea concentrada en la necesidad de un proyecto político. Al final siempre es más atractivo las personas, los líderes, que el contenido del proyecto, el que queda relegado nuevamente al segundo lugar.

-Hace unos días el diputado Gonzalo Arenas planteó que el “mérito” no puede ser el único criterio de legitimidad para la distribución de la riqueza en la sociedad. ¿Usted está de acuerdo con esa visión?
-No sé los términos exactos de la discusión así que puede que no conteste en relación a lo que se está debatiendo. El tema de la desigualdad es el tema central. Por eso nosotros hemos planteado, y algo se recogió en la declaración, que para hacer un Chile más justo necesitamos no sólo preocuparnos de la libertad y el desarrollo, sino que de la justicia y la desigualdad. Me parece que ahí está la médula de lo que está pendiente en Chile. No ha cambiado un centímetro la desigualdad en el país y eso se hace sentir con dolor cuando tienes una clase media más fuerte. Hay que hacerse cargo del tema de la desigualdad, que tiene muchas facetas. Para mí la principal es la igualdad de acceso a bienes y servicios de una calidad mínima en todos los ámbitos, siendo el de la educación el más relevante. En ese sentido, si tú le das a la gente las herramientas, y ésta las tiene, es obvio que cada uno hace su camino y sus premios deberán ser resueltos por el mérito. Pero como todavía eso no es enteramente así, hay que buscar caminos para ayudar a los que vienen rezagados. Eso, a mí me parece que es el tema al que puede estar aludiendo Gonzalo, y en ese sentido yo estoy de acuerdo con él. No basta con el concepto de desarrollo económico fundado en la economía de mercado exclusivamente como si el chorreo pudiera resolver los temas. No, el chorreo no resuelve los temas. El chorreo probablemente ha sido el camino que ha reducido la pobreza, pero no la desigualdad. Eso pasa por la educación y por tener un trabajo decente y razonablemente remunerado, lo mejor que se pueda, sobre todo los sueldos mínimos. Me parece que ese es el camino que tiene que seguir Chile.

-¿Cómo ve usted a Evópoli? ¿Considera que son la tercera fuerza política de la centroderecha?
-La Alianza o Coalición por el Cambio siempre ha tenido en la UDI y RN sus pilares básicos. Pero sin lugar a dudas que no es suficiente, para poder ganar el gobierno, permanecer con esos dos pilares básicos. Es esencial incorporar otros grupos y movimientos, independiente de cuán grandes sean. En el caso de Evópoli está recién empezando y con el tiempo pueden llegar a ser muy importantes; eso no lo sabemos. Pero bienvenido Evópoli, bienvenido que se organicen, que gente joven se comprometa con el servicio público y la política y quiera hacer algo nuevo, complementario al proyecto de la centroderecha que han encarnado estos dos partidos. Si Amplitud hace lo propio o se junta con ellos bienvenido va a ser. Yo creo que hay que tener la mayor apertura. Eso fue algo positivo que se acordó ayer en esta Convención, en el sentido de hacer una nueva coalición, amplia, que se puedan incorporar desde la centroderecha todos los movimientos como Evópoli, Amplitud o, si la democracia regionalista de Antonio Horvarth quiere incorporase, bienvenida. Incluso ha pasado algo que es una señal de atención para los partidos políticos y es que se han creado fundaciones, corporaciones, centros de estudio, que compartiendo el ideario de la centroderecha no tienen asimilación en los partidos, lo que me parece bien. Pero que no se descoordinen, que no se desconecten, para así poder tener espacios de vasos comunicantes que nos ayuden a generar una mentalidad abierta y diversa que exige el mundo cada vez más variado que hay en nuestro sector. Y que al mismo tiempo nos permita actuar coordinados cuando se trata de tomar decisiones político-electorales. Ahí la unidad es esencial. Así que bienvenidos todos los grupos pidiendo unidad y generosidad para incorporarse y no pretender ser el rey del grupo. Y también lealtad para trabajar con disciplina en torno a los objetivos que esta nueva coalición debiera tener

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