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Opinión

Tus muertos, mis muertos. Tu cobre, mi cobre

por 12 agosto 2009

Tus muertos, mis muertos. Tu cobre, mi cobre
Como la cosa es de antigua data se podría inducir que, sobre los 100 muertos constatados en sólo 10 años, ya existen en la planta funcionarios que estarían sentenciados a muerte. No hay datos de los enfermos en los 10 años, pero debieron ser muchos más que los muertos.

Como habitante de la zona por muchas décadas, recuerdo paso a paso la historia del conflicto ambiental que plantea la refinería de cobre de Ventanas en su interior y su entorno cercano. Esto de cercano pudiera ser mucho, puesto que cuando cambia el viento puedo ver la pluma de humos como se interna hacia tierra firme muchísimos kilómetros.

Recuerdo hace décadas los hígados verdes-azulinos de los conejos muertos del valle y cuando se logró declarar que la lluvia ácida de la pluma de humos había saturado, desde el entorno cercano hasta todo el valle de Puchuncaví y que por lo tanto, había que "bajarle el ácido" a las emisiones, precipitando antes de que salieran los óxidos de azufre al aire de la república.

La revista Área Minera anota que "La producción de Ventanas el año 2006 alcanzó a 376.005 toneladas métricas de cobre electrolítico. Asimismo, por el procesamiento de los barros anódicos de la refinería en la planta de metales nobles, se produjeron 150.952 kilos de plata y 5.649 kilos de oro; y la planta de ácido produjo 351.537 toneladas de ácido sulfúrico."

El último dato es esclarecedor, el ácido sulfúrico, luego de los obligados cambios, pasó a ser un buen negocio. Una pregunta que debe hacerse el lector es donde iban a caer dichas toneladas antes de los cambios. Pues buena parte iba hacia el territorio habitado y buena parte a los pulmones de los mismos operarios. Es más, luego de uno de los últimos terremotos en la región, una fisura que tardó mucho en componerse, permitía respirar el ácido desde la micro o el auto al pasar por el camino contiguo a la planta. Uno pensaba, con los ojos químicamente llorosos ‘pobre gente que trabaja allí adentro'.

El sulfato de cobre indica por su propio nombre que tiene bastante azufre, ojo con las centrales térmicas que el carbón mineral también lo tiene. Por los procesos de producción se emiten entonces grandes cantidades de óxidos de dicho azufre, si los óxidos de azufre salen al ambiente aéreo, necesariamente húmedo del territorio costero, resulta que agua más óxidos de azufre producen químicamente ácido.

Fundamentalmente el resultado se trata ácido sulfúrico H2SO4. Atención también que al oxidarse los nitratos y también el nitrógeno del aire a altas temperaturas de combustión, resulta NOx (óxidos de nitrógeno), que por similar reacción química con el agua ambiental produce ácido Nítrico( HNO3).

Todo esto, que ya destruyó el territorio y vidas de la zona de Puchuncaví, se supone que ya debiera estar controlado. Sin embargo, la noticia de El Mostrador del 30 de julio de 2009 indica que "Habitantes de las comunas de Quintero y Puchuncaví presentarán un recurso contra el presidente ejecutivo de la empresa estatal (Ventana es quinta división de CODELCO) por contaminación generada por la refinería". El asunto es que esta vez el libelo será presentado por el presidente de la Asociación de ex Funcionarios de Enami, Luis Eduardo Pino, viudas de trabajadores y ex funcionarios de la citada empresa estatal entre otros.

Esta vez manifiestan que al menos 100 funcionarios han fallecido en los últimos diez años. El Laboratorio de Higiene Industrial de la ACHS, reveló que "los estudios de metales pesados en pacientes funcionarios y ex funcionarios de Codelco, evidenciaron niveles de mercurio, plomo y arsénico por sobre los niveles de tolerancia biológica aceptado, los cuales son nocivos y letales para la salud y vida de las personas".

Es decir, se le agrega a la lista de los antiguos ácidos, la constatación científica de presencia de plomo, arsénico y mercurio en la sangre de los funcionarios de la planta. Como la cosa es de antigua data se podría inducir que, sobre los 100 muertos constatados en sólo 10 años, ya existen en la planta funcionarios que estarían sentenciados a muerte. No hay datos de los enfermos en los 10 años, pero debieron ser muchos más que los muertos.

Admitamos que el asunto es durísimo, que afecta a un grupo de chilenos que procesa el "Sueldo de Chile", más sus inocentes vecinos pobladores. Según el Estado el excedente del cobre o Sueldo de Chile está repartido 10% para las Fuerzas Armadas y tres fondos, uno de estabilización económico y social, donde irá el dinero para el gasto social; otro de reserva de pensiones; y, el tercero, de capitalización del Banco Central.

Por supuesto, la contaminación también sale de la planta y afecta a la población local, obviamente Ventanas no está sola en esto, hay más de 25 empresas con salidas preocupantes. Por dar un ejemplo, entre el 10 y 11 de junio de este año "Química Panimex", en un sector que arrienda a Puerto Ventanas, vertió cerca de 200 toneladas de 2 etil hexanol, un derivado del etanol, muy volátil, el cual llegó al mar por el Estero de Campiche. Matando flora y fauna, hubo 27 niños atendidos en el consultorio, comenzaron a aparecer los peces muertos y todos los vestigios de una tragedia por contaminación química.

La pregunta cruda que uno se hace es: ¿Cuántos muertos connacionales vale el dinero que ganamos? Y por supuesto ¿cuánto de ese dinero debiera gastarse en evitar los muertos, los enfermos y el daño ambiental?

*Pedro Serrano R. es presidente de la Fundación Terram.

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