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Informe de género

Mujeres en el sistema financiero: son menos morosas y ahorran para ser dueñas de su hogar

por 10 julio, 2017

Mujeres en el sistema financiero: son menos morosas y ahorran para ser dueñas de su hogar
La decimosexta versión de este estudio busca satisfacer requerimientos de información asociados al diseño e implementación de políticas públicas en materia de equidad de género. El informe del SBIF señala que el grupo femenino está manejando más efectivo, tenemos menos cuentas corrientes, usamos más cuenta vista y cuenta rut de Banco Estado, ahorramos para "cumplir el sueño de la casa propia" y tenemos menos deudas que los hombres.

Una completa radiografía del acceso y uso de productos financieros que tienen las mujeres y hombres en el país, contiene el nuevo informe de Género en el Sistema Financiero de la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (SBIF).

Los principales objetivos del Informe, pionero en el mundo, son relevar la importancia de avanzar en reducción de brechas de género en el sistema financiero y generar información que aporte en la construcción de las políticas públicas y de las políticas comerciales de las instituciones financieras.

Con esa meta, la edición de este año presenta la evolución temporal (2002-2016) de un conjunto de indicadores que permiten evaluar el acceso y uso a los productos bancarios de ahorro, crédito y administración del efectivo, por parte de hombres y mujeres en el país.

En síntesis, habría un sesgo arbitrario, ya que a las mujeres se les daría menos cuentas corrientes, y  la hora de solicitar un crédito hipotecario se les entregarían montos menores. El dato positivo es que tiene menos deudas porque son menos morosas que los hombres. El grupo femenino ahorra más a pesar que ganan menos (los hombres ganan 30% más), porque serían más organizada.

Principales resultados

Si bien las mediciones internacionales de brechas de género muestran que la “dimensión económica” es una de las con mayor rezago en el país, los resultados del Informe dan cuenta de importantes avances en el cierre de brechas de género asociadas al uso de servicios financieros provistos por la banca.

En efecto, durante el período de análisis (2002-2016) no se advierten brechas significativas en la cobertura de los productos de ahorro bancarios, y se observan avances sostenidos en el cierre de brechas de género asociadas a la cobertura de productos de crédito y administración del efectivo.

Sin embargo, se detectan brechas que aún persisten en el sistema.

Entre los principales resultados del estudio, se encuentran los siguientes, separados por tipo de producto:

Productos de crédito

  • La proporción de deudoras bancarias mujeres como porcentaje de los deudores hombres aumentó de 56% en 2002 a 94% en 2016.
  • Por otra parte, la relación entre el monto de la deuda de las mujeres y los hombres aumentó en 2 puntos porcentuales (pasando de 54% en 2015 a 56% en 2016), destacando que la cobertura poblacional del crédito para las mujeres (medida como porcentaje de la población adulta del mismo sexo con créditos vigentes) pasó de 44% a 45% en el mismo periodo.

Administración del efectivo

  • La brecha de género asociada a la cobertura de productos de administración de efectivo se ha reducido significativamente durante la última década. La relación entre cuentas de administración del efectivo contratadas por mujeres respecto de aquellas contratadas por hombres pasó de 62% en 2002 a 92% en 2016. La cobertura poblacional de estos productos para las mujeres pasó de 23% a 131% durante el mismo periodo.
  • El cierre de la brecha de género en el acceso a estos productos se explica en gran parte por la masificación de cuentas vista (entre las que se incluye la Cuenta RUT de Banco Estado). Por cada 100 cuentas vista contratadas por hombres, existen 99 contratadas por mujeres. El número baja a 66 en el caso de las cuentas corrientes.
  • No obstante, persisten diferencias relevantes en los montos administrados por hombres y mujeres. A 2016, sólo un 34% del saldo total administrado mediante estos productos está asociado a mujeres. Los comportamientos asociados a la mantención de saldos diferenciados por género parecen reflejar, fundamentalmente, las brechas de ingreso entre ambos.

 Ahorro

  • No existe evidencia de brechas de género significativas asociadas al acceso y uso de productos bancarios destinados al ahorro.
  • Sin embargo, se detectan diferencias en la composición del saldo de los instrumentos de ahorro de hombres y mujeres. Globalmente, el saldo promedio de ahorro de las mujeres es inferior al de los hombres (31 puntos porcentuales menor durante el último periodo). No obstante, en los productos cuentas de ahorro para la vivienda y ahorro previsional voluntario, las mujeres exhiben durante los últimos periodos saldos promedio superiores a los de los hombres.

Integridad financiera

En relación a la integridad financiera, las mujeres sistemáticamente han exhibido indicadores de morosidad y protestos de cheques menores a los de los hombres.

En particular, respecto a los indicadores de morosidad de la cartera crediticia, la morosidad menor a 90 días de los hombres es 14% mayor a la de las mujeres. En el caso de la morosidad de 90 días o más, el porcentaje llega a 40%, manteniéndose las brechas durante gran parte del periodo evaluado.

Diferencias en crédito y ahorro para la vivienda

Según revela el Informe, consistente con mediciones anteriores de la SBIF, la deuda bancaria de las mujeres posee un componente habitacional porcentualmente mayor al de los hombres (61% de la deuda de mujeres corresponde a deuda habitacional, mientras que para los hombres esta proporción es de 57%). Por su parte, la deuda de los hombres posee un componente comercial porcentualmente mayor al de las mujeres.

Sin embargo, un análisis detallado del acceso a los créditos hipotecarios revela que si bien no se advierten brechas de género sustantivas en términos de tasas de interés y plazos,  sí las hay en cuanto a los montos colocados, siendo inferiores para mujeres respecto de los hombres. A diciembre del 2016 gran parte de los créditos otorgados a hombres corresponden a viviendas cuyo valor fluctúa entre 1.000 a 2.000 UF (26,6% del total) y 3.000 a 6.000 UF (25,8% del stock total). En tanto, la deuda de las mujeres se concentra principalmente en los tramos de 1.000 a 2.000 UF (32,7%) y 2.000 a 3.000 UF (23,4%). Estas relaciones han permanecido estables en los últimos 8 años.

Consistente con el componente habitacional de la deuda de las mujeres frente a hombres, las mujeres tienen una demanda más activa en los productos de ahorro para la vivienda. Es así como a diciembre de 2016 las mujeres poseían 2,8 millones de cuentas de ahorro para la vivienda, muy por encima de los 1,7 millones de cuentas pertenecientes a ahorrantes hombres.

 

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